Al cumplirse un año del Congreso Extraordinario de la FIFA 2016, la Secretaria General de la FIFA, Fatma Samoura, habla del aspecto práctico de las reformas aplicadas y de la nueva estructura en la organización. 

Sra. Samoura, su nombramiento como Secretaria General de la FIFA se produjo escasos meses después de aprobarse las reformas estatutarias. ¿Qué ha hecho la organización desde entonces para introducir estos cambios?
Los Estatutos reformados de la FIFA engendraron principios de gobernanza que deberían ser el punto de partida para que cualquier institución –y especialmente una de alcance mundial como la FIFA– funcione adecuadamente. Dichos principios se institucionalizaron en cuanto los Estatutos entraron en vigor: la separación de poderes y sus respectivas funciones; los límites a la duración de los mandatos; la divulgación de las remuneraciones anuales de los altos directivos de la FIFA; el control más estricto de cómo entra y sale el dinero de la organización.

Pero se necesita tiempo y mucho trabajo para que sean más que principios y se apliquen plenamente. Las reformas modificaron la esencia de cómo se estructura la organización y cómo se relaciona con los diversos grupos de interés. Ahora estamos emprendiendo los procesos para conseguir que esta estructura funcione.

¿Puede poner un ejemplo?
Uno ilustrativo son las comisiones permanentes: cuando se aprobaron los estatutos reformados, teníamos varios torneos y actividades en preparación. Sencillamente, no podíamos desmontar la dinámica existente de la noche a la mañana. Así que preparamos el terreno, el Consejo de la FIFA designó los nombramientos, llevamos a cabo todos los controles, y ahora la racionalización de las comisiones permanentes, presente en las reformas, es toda una realidad.

Tenemos menos comisiones, que presentan más miembros independientes y tienen una mayor participación de las mujeres, incluido en el Consejo de la FIFA. Cada uno de los puntos planteados en las reformas lleva aparejado un llamamiento a la acción parecido a éste. 2016 fue un año que sirvió para dotar a la FIFA de los instrumentos para actuar exactamente como se determina en los Estatutos reformados. Ahora, esta sólida estructura está empezando a dar fruto.

¿Cómo debería esta estructura evitar que se repitan las malas conductas del pasado?
Aquí también están los dos aspectos: el marco legal y nuestras medidas para ponerlo en práctica. Los Estatutos definen un sistema de gobierno cuyos controles y equilibrios combaten la corrupción. Pero esto sólo implica un cambio concreto si lo plasmamos en acciones, en la forma en que se dirigen nuestras actividades cotidianas.

Una de las medidas fundamentales que tomamos desde el primer día fue realizar las auditorías financieras y forenses de la institución y adoptar una política de tolerancia cero contra las prácticas indebidas. Tenía que ser así; era nuestra obligación. El comportamiento ético debe impregnar todos los procesos dentro de la FIFA, y esto debe quedar clarísimo para que todos lo vean, especialmente después de lo ocurrido en los últimos años.

Por eso era tan importante establecer una división de cumplimiento, por ejemplo, y dotarla de todo lo necesario para desempeñar sus funciones; con acceso total para inspeccionar e investigar cualquier unidad organizativa. La FIFA ya se está gestionando de una forma mucho más profesional y transparente que hace un año. Pero somos conscientes de que todavía queda mucho por hacer para poner en práctica algunos principios presentes en las reformas. Y estamos trabajando duro para ello.

Algunos de estos principios son bastante generales, como integrar los derechos humanos en la labor de la FIFA o promover la presencia de las mujeres en el fútbol. ¿Qué implican estos principios en la práctica?
Son generales y deben traducirse en medidas tangibles. La promoción de los derechos humanos figura en el artículo 3 de los Estatutos. Bien... Pero ahora es además un departamento dentro de la FIFA, con la función de crear políticas y procesos e integrar los derechos humanos en todo lo que hacemos. Lo mismo ocurre con el fútbol femenino y la presencia de las mujeres en el fútbol: las reformas aumentaron institucionalmente la representación femenina en el Consejo de la FIFA, pero nos correspondía a nosotros, la administración, garantizar que el concepto se reflejase en cómo trabajamos.

Así, por primera vez, la FIFA tiene una División de Fútbol Femenino, al que está totalmente dedicada. Supone un cambio de situación. Implica un presupuesto específico, un asiento en nuestro consejo de administración. Esto tendrá una repercusión directa en el fútbol. Fuera del campo, por supuesto, en su momento se prestó mucha atención a mi nombramiento como Secretaria General, pero va mucho más allá de eso. Más del 40% de los empleados de la FIFA son mujeres, pero siempre ha habido una falta de representación en altos cargos. Esto también está cambiando.

Además de nuestra directora de Fútbol Femenino, Sarai Bareman, otra mujer ocupa el puesto clave de directora de la División de Federaciones Miembros, Joyce Cook; y la representación femenina en nuestras comisiones está alcanzando niveles sin precedentes. La FIFA está trabajando en muchos cambios administrativos que afectan muy profundamente a nuestros procesos. Pero confío en que formarán una base muy sólida de buen gobierno para que la organización avance durante muchos años.