Transcurrido un año desde el Congreso Extraordinario de la FIFA de 2016, el Secretario General Adjunto de la FIFA, Zvonimir Boban, se ha referido a la vertiente práctica de las reformas llevadas a cabo y a la nueva estructura de la organización.

Dentro de la reestructuración de la FIFA en dos partes bien diferenciadas, usted es responsable del desarrollo del fútbol y de la ejecución de las operaciones futbolísticas. ¿Cómo valora el trabajo efectuado hasta la fecha?
La nueva estructura operativa de la FIFA, que concibió el Presidente y aprobó el Consejo, ha traído consigo mayor claridad y coherencia en las funciones y responsabilidades de todos. Esto ha garantizado que los diferentes departamentos trabajen en armonía en la creación de una organización que sea más eficaz y eficiente, y que funcione unida.

La parte del fútbol de la FIFA, de la cual soy responsable, consta de cuatro divisiones: Competiciones y Actos, Federaciones Miembros, Desarrollo Técnico y Fútbol Femenino. El primer objetivo consistía en encontrar a las personas adecuadas para dirigir la nueva estructura. Había que hacerlo relativamente deprisa, pero también con mucho celo y atención. Este proceso ya está prácticamente terminado y el nuevo equipo se encuentra en pleno funcionamiento. Nos sentimos muy satisfechos de las decisiones adoptadas.

Ahora, la principal prioridad, dada la importancia extrema que tiene para el fútbol mundial y para la FIFA, es el nuevo y revolucionario Programa Forward. Las divisiones Federaciones Miembros y Desarrollo Técnico se encuentran plenamente inmersas en la implantación del programa. La labor de las nuevas oficinas regionales de la FIFA, mejor estructuradas, resultará también fundamental para facilitar a nuestras federaciones miembros proyectos de desarrollo a su medida. Además, estamos definiendo las prioridades y la dirección del desarrollo del fútbol femenino, que es otro de los aspectos fundamentales de esta nueva forma de concebir la FIFA. En mi opinión, no haber hecho esto anteriormente fue un descuido importante que esperamos subsanar ahora.

Se ha hablado mucho sobre el futuro del fútbol y sobre los cambios que a la FIFA le gustaría introducir en este bello deporte.
El hecho de que nos refiramos al fútbol con la frase “este bello deporte” sugiere que no hay gran necesidad de introducir muchos cambios. O dicho de otra manera, si modificamos algo, habrá que hacerlo con mucho tiento para que la esencia del juego no se vea perjudicada de ninguna manera. No deberíamos sentirnos condicionados por la tradición, pero hay que respetarla siempre y debería constituir el punto de partida.

Por esta razón contamos con el IFAB, al que agradecemos el maravilloso juego que tenemos hoy en día. Dicho esto, conviene recordar a quienes se resisten a los cambios que la introducción de la regla de la cesión al portero otorgó al fútbol el dinamismo que actualmente posee, porque sirvió para incrementar el tiempo que el balón está en juego y añadió una nueva dimensión al fútbol. Estoy convencido de que el AAV tendrá una repercusión igual de positiva, pues reforzará la integridad y la rectitud de nuestro deporte. Sin embargo, debemos comprender que, aunque nunca será perfecto, nos ahorrará sin duda muchas polémicas y salvaguardará muchos destinos futbolísticos que podrían mancillarse por algo a lo que todos estamos expuestos: el error humano.

En muy poco tiempo, los premios The Best FIFA Football Awards y el Programa FIFA Legends han suscitado gran interés en los medios de comunicación.
Todo lo que he mencionado, incluidos estos dos proyectos, procede del firme convencimiento del Presidente de que debemos devolver el fútbol a la FIFA y devolver la FIFA al fútbol. The Best, a juzgar por los retos que plantea organizar un acontecimiento de tal magnitud en tan poco tiempo, resultó un éxito clamoroso. Los premios se convirtieron inmediatamente en “los Óscar” oficiales del fútbol y exhibieron la fortaleza de la FIFA como organización. Todos los que trabajaron en ellos hicieron una labor excepcional.

El Programa Legends se basa en la noción del respeto debido a aquellos que han creado el fútbol y que tanto le han dado en el corazón mismo del juego: en el mágico rectángulo verde. Además, simboliza la integración de la administración futbolística con los protagonistas de nuestro deporte, donde desaparecen las barreras y todos se unen para compartir la misma pasión: el fútbol.

El grupo de trabajo que usted lidera está estudiando actualmente un nuevo modelo empresarial para el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA. ¿Cuál es su estado actual? 
Todos los museos tienen un valor social, cultural y humanitario. Este valor debe ser compartido por todos. Dicho esto, el museo no se constituyó de forma económicamente responsable, y la única manera de garantizar su continuidad ha sido revisar completamente su funcionamiento. Ahora estamos elaborando un nuevo plan empresarial, basado en actividades e ideas renovadas. Este plan se presentará al Consejo, que, estoy convencido, respaldará la nueva propuesta. El museo no puede percibirse como un problema para la reputación de la FIFA; al contrario, debería considerarse un activo importante. Sin embargo, primero tenemos que asegurarnos de que realmente sea un activo.