Ha pasado poco más de un año desde que la selección española de Javier Lozano alzó, en Chinese Taipei, el trofeo del Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA por segunda vez consecutiva. Durante ese tiempo, tanto España como el anfitrión de la edición de 2008, Brasil, ya han iniciado su preparación para el más prestigioso torneo internacional de futsal, que tendrá lugar dentro de dos años.
Gratos recuerdos
No hay nada en el fútbol sala que el español Andreu no haya ganado ya. Sin embargo, el jugador de 31 años siempre recordará con especial cariño el 5 de diciembre de 2004. Aquel día, España defendió con éxito su corona mundial tras vencer a Italia por 2-1 en la final, disputada en la Universidad Nacional de Taiwán.
"Proclamarnos campeones mundiales en Chinese Taipei es lo mejor que me ha pasado en mi carrera deportiva. Aunque éramos los defensores del título, no acudimos al torneo como favoritos", recordó Andreu. "Creo que mucha gente esperaba que cayéramos en semifinales. Sin embargo, a base de esfuerzo y gracias a la actitud positiva que nos inculcó Javier Lozano, demostramos que podíamos conseguirlo".
Dos días antes, los españoles se vieron envueltos en una semifinal de infarto contra Brasil que concluyó con 2-2 y que, a la postre, se resolvió en una angustiosa tanda de penales. "Mirando hacia atrás, fue una gesta increíble, si tenemos en cuenta el equipo que alineó Brasil", prosiguió. "Es un equipo con un talento individual asombroso, pero teníamos fe en que nuestra propia fortaleza como bloque unido nos daría el pase. Fue un encuentro muy intenso. Teníamos la sensación de que Brasil quería escuchar el pitido final y que se decidiera en los penales. Ahí ya es una lotería, pero lo logramos".
"Ganar a Brasil en la semifinal de un Mundial, para mí, es tan bueno como ganar la final. Recuerdo que, cuando volvíamos al hotel, ¡el ambiente en el autobús era como si ya hubiéramos ganado el título! Estábamos tan crecidos… Nos dio confianza y moral, y en nuestro interior sabíamos que el trofeo no se nos escaparía de las manos", señaló.
En el bando opuesto de esa semifinal estaba Schumacher, compañero de equipo de Andreu en el Interviú Boomerang, para quien caer ante España fue una experiencia agridulce. "Estaba atrapado entre un sentimiento de tristeza por haber perdido y otro de alegría por la selección española, que son amigos míos. Mi vida está aquí y, si tengo que perder, prefiero que sea ante ellos", aseguró.
Borrón y cuenta nueva
El siguiente reto de España será viajar a Brasil en 2008 para hacerse con la triple corona. Incluso a estas alturas tan tempranas, el torneo es un asunto clave en la agenda de ambos países. Andreu lo explicó así: "El proceso de reconstrucción del equipo está incluso ya en marcha. Han empezado a entrar nuevos jugadores, porque algunos de los viejos no estarán disponibles en 2008. Siempre he dicho que los jugadores alcanzan su techo a los 30 ó 31 años, y nosotros ganamos el último Mundial con jugadores que estaban en torno a esa edad. Creo que, con una base decente de jugadores veteranos que ayuden a los más jóvenes que van surgiendo, deberíamos ser capaces de llevar un equipo potente a Brasil".
Brasil también está haciendo cambios, según Schumacher: "Han cambiado muchas cosas dentro de la selección brasileña. Soy muy optimista de cara al futuro; ahora, sólo se elige a los mejores jugadores, lo que no siempre sucedía antes. Hemos estado trabajando duro en ciertos aspectos de nuestro juego; tenemos que mejorar tácticamente para alcanzar el nivel de España, que, en esa parcela, es el mejor equipo del mundo en estos momentos", resaltó.
"La situación mundial ha cambiado completamente. No hay mejor ejemplo que la manera en que ha progresado España; hace varios años, los jugadores solían tener también un trabajo a tiempo parcial, pero ahora son capaces de vivir de este deporte. Creo que en los próximos dos años veremos progresar este deporte aún más, por lo que tanto Brasil como España tienen que trabajar más duro si no quieren quedarse atrás", observó.
Andreu coincide con Schumacher: "Va a estar mucho más complicado la próxima vez", afirmó. "Javier Lozano es alguien que se esfuerza a tope para triunfar, así que estoy seguro de que ser llamado a la selección empezará a estar más difícil. Nuestros rivales se están haciendo más fuertes y cada vez están más decididos a ganar. Somos conscientes de que tendremos que jugar a un nivel más alto que antes".
Talento innato individual
Mudarse de continente ha sido una ventaja para Schumacher y su compañero de equipo Gabriel, de 25 años, que representa a la nueva generación, como ambos brasileños explicaron. "Venir a España me ha ayudado a mejorar mi juego en el aspecto táctico", razonó Schumacher. "En Brasil, las canchas son más pequeñas y el juego se basa más en el talento innato individual; mientras que aquí tienes que pensar mucho más". "En España, Portugal, Italia y Rusia se toman el juego más en serio; hay más organización", añadió Gabriel.
Pero, ¿qué hace a los jugadores brasileños tan fascinantes visualmente para el resto del mundo? "Los jugadores brasileños se definen por su calidad individual", analizó Schumacher. "Son muy diferentes del jugador europeo medio, que está más desarrollado en el apartado táctico del juego. Pongamos por ejemplo a Ronaldo o Ronaldinho, que hacen cosas con el balón completamente distintas a las de cualquier otro, y que en dos o tres jugadas pueden ganarte un partido. En el futsal es exactamente lo mismo".