Llenar el Palacio de los Deportes de París-Bercy para un torneo de futsal se presentaba como una tarea, a priori, complicada este domingo en el que la capital francesa disfrutaba de una preciosa tarde de primavera con una temperatura ideal para pasear por las orillas del Sena o para disfrutar de los muchos atractivos que ofrece la Ciudad de la Luz.
Sin embargo, desde las tres de la tarde, ya se encontraban ocupadas las 13,000 localidades de la cancha de Bercy, la de mayor aforo de París. "Es una bonita recompensa para los jugadores", declaró Pierre Jacky, el seleccionador francés. "No olvidemos que se trata de futbolistas aficionados, que tienen que sacrificar compromisos profesionales y familiares cada vez que los requiere el combinado nacional".
Para calentar el ambiente, nada mejor que un partido entre la selección francesa de futsal y el equipo profesional del París Saint-Germain, que aunque no está realizando una gran temporada en la liga gala, sigue gozando de una gran popularidad en su ciudad. "Me esperaba encajar cinco goles y que la gente nos abucheara. Pero nos hemos animado y hemos ganado (3-2). Para ser un domingo y la hora de la siesta, no me puedo quejar (risas)". El guardameta del PSG, Jérôme Alonzo, confirmaba a su manera, y con mucho sentido del humor, su grata experiencia en el torneo: "Nos ha resultado difícil meternos en el partido, pero las sensaciones han sido muy buenas. A los que me dicen que juego como un portero de balonmano, hoy les he dado la razón".
Los flashes se dispararon y el público comenzó a aplaudir en el momento en el que saltaron a la pista el Club de los Internacionales Franceses (CIF), una asociación que reúne a ex jugadores como Jean-Pierre Papin, Manuel Amoros o Bruno Bellone, y el equipo de la Asociación Francia 98.
Los vencedores de la Copa Mundial de la FIFA 1998, entre los que se encuentran figuras de la talla de Zinédine Zidane, Didier Deschamps, Laurent Blanc y Marcel Desailly, han creado una asociación a través de la cual se reúnen asiduamente para participar, con la mejor de sus sonrisas, en partidos benéficos. Bajo la atenta mirada de sus antiguos compañeros de equipo, los todavía profesionales Lilian Thuram y Thierry Henry, los campeones lograron imponerse con facilidad a sus gloriosos predecesores (5-0). Lo más aplaudido por el público: las virguerías de Zizou que rivalizaron con los goles de Snake Djorkaeff y con los contoneos de las animadoras.
El torneo, que discurrió en un ambiente marcado por el disfrute y el buen humor, ofreció a los espectadores la posibilidad de ver al favorito absoluto, al número 10, bajo una nueva perspectiva. Al finalizar su primer partido, el astro francés incluso se permitió bromear: "Ya no estoy acostumbrado a jugar partidos de tan alto nivel. Pero bueno, en comparación con Didier (Deschamps), no he salido tan mal parado. De hecho, el técnico le ha dicho: '¡Capitán o no, si no corres un poco más, te sustituyo!'".
Y para completar la fiesta no podía faltar un duelo entre famosos. Un encuentro de alto voltaje entre la selección francesa de futsal y el CIF, que terminó con victoria para los primeros por 2-8. "No podíamos terminar el torneo con dos derrotas en nuestras espaldas", reveló el capitán de los Bleus Stéphane Basson. "No hay duda de que se trata de una jornada festiva, pero para nosotros también es una oportunidad muy importante de presentarnos ante el público francés y de que se hable de nosotros". [Nota de la redacción: la jornada fue retransmitida por televisión en su totalidad (cinco horas)].
En las gradas de Bercy, los ojos de los muchos niños presentes se iluminaron una vez más cuando el equipo de Francia 98 se midió al París Saint-Germain en el último choque del día. Kevin, de 11 años, se había enfrentado a un complicado dilema esa misma mañana a la hora de vestirse: "Al final me he puesto la camiseta de la selección, pero ante todo soy hincha del PSG".
El partido resultó tan igualado que terminó en tablas (5-5), dado que las formidables proezas técnicas de Zidane encontraron respuesta en los goles de Pedro Pauleta. Pero de una cosa no hay duda: seguro que después de una tarde como ésta, plagada de goles y estrellas, en Kevin y en tantos otros como él se habrá despertado el interés por el futsal francés.
