España tiene que dejar atrás las celebraciones y volver a enfundarse el mono de trabajo. El técnico Javier Lozano comparte con FIFA.com sus impresiones sobre el Europeo.

Las mieles del éxito no le hacen perder la perspectiva de la realidad. Javier Lozano, metódico, serio y reservado, no se deja llevar por la vorágine de celebraciones tras el triunfo en la final del Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA Chinese Taipei. Una vez aterrizó en España, el técnico de la selección se puso a trabajar inmediatamente en la preparación del Campeonato Europeo de Futsal que disputa en Ostrava, República Checa, del 14 al 20 de febrero.

¿Cómo viven Lozano estos momentos tan dulces?
Con mucha tranquilidad. No me dejo llevar por estos días de rosas. He tenido éxito y algún resbalón. Ya sé cómo funciona todo este circo y en ese sentido soy bastante frío. Pero desde luego que sabe bien, por el reconocimiento del trabajo, sobre todo del grupo. Me alegro mucho por los jugadores y por el equipo técnico.

El Campeonato Mundial y Campeonato Europeo, dos grandes torneos, en apenas tres meses. ¿Es difícil recuperar física y mentalmente a los jugadores?
Sí. Mentalmente, hay que recuperar la humildad, bajar a los jugadores de la nube. Con tanto reconocimiento, tantas fotos y tanta fiesta ahora hay que devolverles a la dura realidad: hay que sufrir, trabajar, ser humildes, respetar...
Físicamente, estamos en un valle. Preparamos muy bien el Mundial y allí conseguimos estar en un pico de rendimiento, en nuestra mejor forma. Ahora, apenas dos meses después es normal que estés descendiendo, en el valle. Tienes el trabajo de fondo pero te falta la chispa. Va a ser difícil porque han sido meses muy intensos.
Pero mi filosofía es que la fuerza del grupo es infinitamente superior a la suma de las individualidades. Hay que suplir las carencias con otras virtudes. Ahora depende de mí equilibrar esas fuerzas.

¿Es más difícil ganar el Campeonato Europeo o el Mundial?
El Mundial sigue siendo el torneo por excelencia y el que requiere más esfuerzo. Sin embargo, en el Europeo hay menos capacidad de reacción, más riesgos, porque es más corto y no hay tiempo para recuperarse de un error. Además, al ser menos equipos, hay más selección natural. En el Mundial, entre 16 equipos hay de todo, muy buenos, buenos, regulares y malos. Aquí hay 6 muy buenos y 2 buenos. Se juega mucho más en el alambre y sin red.

¿Qué tipo de torneo se espera en la República Checa?
Lo cierto es que tengo muchas esperanzas. En primer lugar, se va a jugar en parqué y eso ayuda a evitar lesiones y le imprime mucha velocidad al juego. Favorece las transiciones y este deporte es bonito si existen las transiciones. Creo que va a ser una competición divertida, sobre todo para el espectador. Va a haber bastante goles y transiciones, y eso se traduce en pasión y éxito.

¿Tiene algún claro favorito?
No, es un torneo muy abierto. En nuestro grupo, por ejemplo, hay tres aspirantes a campeón, Portugal, Italia y España, y uno va a quedar fuera. En el otro tenemos a Ucrania, dos veces subcampeona de Europa, y a Rusia, un equipo muy complicado, muy rápido. Luego está la anfitriona, la República Checa, que está creciendo una barbaridad en los últimos años y va a tener el apoyo de su público, con lo cual se crecerá y aumentará su confianza en sí mismo. Yo creo que hay seis equipos entre los que cualquiera puede ganar.  

España sólo presenta una novedad respecto al equipo que viajó a Chinese Taipei. Vuelve Daniel Ibánez, que se ha recuperada de una lesión de rodilla y se cae Pipe, aquejado de una luxación de hombro.
Desde que acabó el Campeonato Mundial no hemos tenido ningún entrenamiento y sería injusto que convocara a alguien a quien no he podido ver. También sería injusto que un campeón del mundo no pudiese participar en el Europeo, especialmente cuando hay tan poco tiempo. Hemos tenido una concentración muy corta con este equipo ya tengo un gran trabajo hecho.

¿Llega el equipo con una dosis extra de presión tras haber ganado el Campeonato Mundial?
Todo lo contrario. La presión hubiera venido si no lo hubiéramos ganado. Nosotros vamos a disfrutar mucho y nos gustaría quedar campeones de todo pero ya no tienes la misma urgencia, la misma necesidad.

En el grupo de España están Italia, Hungría y Portugal, rivales muy complicados, ¿cuál es su impresión?
El grupo de la muerte. Somos tres equipos claramente aspirantes al título y debemos tener mucho cuidado con Hungría. Es un equipo que llega sin ninguna presión y no va a ganar el Campeonato de Europa pero te lo puede hacer perder en un día. Hasta el último segundo del último partido va a haber incertidumbre.
 
Y habrá una reedición de la final del Mundial, ante Italia...¿cómo será ese partido?
Va a depender de cómo lleguemos ambos, que necesidad de puntos tengamos cada uno. Pero sin duda en un España - Italia, siempre hay rivalidad. Y más estando tan cerca esa final. Es lógico que tengamos ganas de volver a ganar, y ellos querrán la revancha. Pero eso es parte del juego, y siempre y cuando todo ocurra dentro de los cauces reglamentarios, todo eso es bonito.