El Dinamo de Moscú perdió el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA de futsal frente al Action 21 Charleroi por un marcador de 4-3.
Al descanso, no obstante, los 6,500 espectadores que abarrotaban el Spiroudrome de Charleroi pensaban que el Action 21 había abonado el terreno para encarrilar, ya en el partido de ida, su primer título europeo en la Copa de la UEFA de futsal. Con sendos goles de André, Robinho, Alex y Éder, por uno solo de Sirilo, los belgas se habían escapado merecidamente en el marcador al cabo de los 20 primeros minutos (4-1). Pero la desilusión iba a llegar a continuación.
Al término del encuentro, el entrenador del Charleroi, Sergio Benatti, estaba de todo menos satisfecho: "Al ser decisivos los goles fuera de casa, habría preferido ganar por 1-0 que por 4-3. Hemos jugado un primer tiempo formidable, e incluso hemos desperdiciado una ocasión para haber hecho el 5-1. Tras el segundo gol de los moscovitas, la fisonomía del partido ha cambiado. Un 4-3 siempre es mejor que un 4-4, pero estará muy difícil en Moscú. Y más teniendo en cuenta que no sabemos todavía si Kelson estará recuperado para el partido de vuelta".
Los belgas tuvieron que esperar 11 minutos de juego para aprovechar un errore de la defensa rusa. Robinho sirvió el balón con un magnífico centro hacia André, quien enganchó una volea para poner con ventaja al equipo local. Unos minutos después, el propio Robinho concluyó en gol un bonito eslalon. Tras sacarse de centro, Sirilo permitió a los visitantes reponerse del golpe, pero el capitán Alex volvió a poner dos arriba al Charleroi unos instantes más tarde. ¡Un partido vibrante!
El Charleroi siguió presionando y dispuso de numerosas ocasiones. El tanto de Éder vino pronto a confirmar la supremacía de los belgas en la primera mitad. Por desgracia, Kelson, una de las piezas clave en el engranaje de los locales, se vio obligado a abandonar la cancha por lesión.
Nada más comenzar la segunda mitad, Alex gozó de una ocasión formidable para haber seguido abultando el marcador, pero el meta moscovita realizó una parada extraordinaria. La ocasión marrada pareció despertar a los rusos, que empezaron a meterse en el partido. Joan realizó una buena acción y le puso en bandeja el balón a Pelé, que acortó distancias para el Dinamo (4-2). Repentinamente llenos de moral, le llegó el turno a los visitantes de fallar unas cuantas ocasiones claras.
Alex dispuso aún de una buena oportunidad para los belgas, pero los moscovitas habían tomado ya las riendas del partido. Fue así como Maevski marcó el tercero de su equipo de una preciosa semivolea. Poco después, el propio Maevski se ganó una tarjeta amarilla que le impedirá jugar el sábado en la vuelta. Al final del partido, los dos equipos crearon todavía algunas ocasiones, pero el 4-3 ya no se movería. El bonito triunfo de los belgas deja las espadas en todo lo alto para el fin de semana, si bien los rusos se han procurado una ventaja psicológica.
En los vestuarios, el entrenador del conjunto ruso, Yuri Rudnev, analizaba el partido: "En lo que a nuestra actuación respecta, nuestros dos periodos han sido relativamente constantes, pero el Charleroi estaba fuerte y nos ha costado un poco adaptarnos a la cancha de Terraflex. Estoy satisfecho por volvernos a casa con un solo gol de desventaja. Es un buen resultado para un partido disputado fuera".
Dicho eso, ambos equipos siguen siendo optimistas de cara a la vuelta, que se celebrará el próximo sábado en Moscú, aunque el centrocampista del Charleroi André se muestra prudente: "Nuestra ventaja para el partido de vuelta es mínima. Hemos cometido errores y desaprovechado un montón de ocasiones, algo que no se puede permitir a estos niveles".
El portero del Dinamo, Pavel Stepanov, ve a su equipo con muchas opciones: "Hemos perdido, pero nos vale una victoria gracias a la ventaja que nos dan los goles marcados fuera de casa. En el descanso, nuestros entrenadores nos pidieron mantener la calma y esforzarnos en jugar con normalidad".