Cuando el Dinamo de Moscú y el Action 21 Charleroi acudan a su cita del sábado en la capital rusa, para disputar el encuentro de vuelta de la final de la Copa de la UEFA de Futsal, será difícil predecir qué equipo se hará con la victoria.

La posición de partida de los rusos parece prometedora, ya que, gracias a la regla de goles marcados fuera de casa, les valdría un resultado de 1-0, 2-1 ó 3-2 para conquistar el título. En la primera final, el conjunto de Yuri Rudnev parecía despedirse del partido, cuando antes del descanso la desventaja en el marcador era de 4-1. Sin embargo, los moscovitas se sacrificaron y recuperaron estabilidad en la defensa. Al final, volvieron a casa habiendo conseguido una derrota apretada que todavía les permitía soñar con el título.

Rudnev anunció que realizaría cambios de cara al partido de vuelta. "Va a ser, una vez más, un encuentro extremadamente difícil, pero estoy contento con la posición de partida. Una desventaja de un gol es un buen resultado, tratándose de un partido fuera de casa". El guardameta del Dínamo, Pavel Stepanov, opina igual: "Perdimos el primer encuentro, pero ahora nos bastaría una victoria mínima". No obstante, el club tendrá que prescindir del suspendido Konstantin Maevski, después de recibir las felicitaciones por el título de liga del Presidente de la Asociación Rusa, Vitali Mutko ("Su equipo ofrece auténticos festivales para los aficionados"). Afortunadamente, podrá contar con Alexander Rajimov, tras una sanción, y probablemente vuelva a jugar también Sergei Ivanov, después de que, en Charleroi, su entrenador prefiriera no alinearlo en la cancha de terraflex para evitar que recayese de una lesión. Los espectadores que acudan al pabellón Druschba harán lo posible por apoyar a su equipo, camino de la victoria.

La decepción hace sitio a la esperanza
"En Moscú nos espera una tarea muy difícil", afirma el técnico del Charleroi, Sergio Benatti. No obstante, después del desencanto que supuso la segunda mitad del partido de ida, ha vuelto a surgir un optimismo discreto entre los belgas, a lo largo de la semana. "4-3 es un buen resultado, ¡eso es algo innegable! Lógicamente hubiéramos preferido un 4-1, pero ¿quién sabe si no nos hubiéramos tomado el partido de vuelta demasiado a la ligera de haber ganado por una ventaja de tres goles? Así sabemos que debemos estar muy atentos desde el principio", explica al periódico belga La Dernière Heure el cancerbero Luca Cragnaz, que deberá ceder el puesto nuevamente a su compañero brasileño, Eder Fehrmann.

Los hombres del Charleroi viajaron el jueves al mediodía hacia la capital rusa y se dirigieron a su alojamiento, a 25 kilómetros del centro. Los belgas están deseando conquistar, por fin, su primer título, después de haber perdido dos finales, en 2002 y 2003. "Estoy harto de contentarme con el segundo puesto, ha llegado el momento de conseguir el título", señala Cragnaz con espíritu luchador. Otro punto a favor de los belgas es que, previsiblemente, podrán contar nuevamente con Kelson, uno de sus jugadores clave, quien tuvo que abandonar el choque de ida por culpa de una lesión.

No sólo se están preparando para el encuentro con suma ilusión los dos equipos; también está especialmente ilusionado uno de los árbitros, Pedro Galán Nieto. Hace pocas semanas, este español de 45 años de edad ni se imaginaba que concluiría su carrera con la final de la Copa de la UEFA de Futsal, ya que, una vez más, parecía muy probable que un equipo español fuera a disputar la final, con lo que hubiera sido imposible su aparición. Sin embargo, Galán Nieto podrá despedirse de su carrera con un nuevo partidazo. "Para mí es algo muy bonito, es el partido que todo árbitro desea dirigir, el último de mi carrera, y por tanto el colofón soñado", dijo a Marca un Galán Nieto muy ilusionado. "Estoy bastante ilusionado, porque además, el fútbol sala español, de alguna manera, va estar representado en esta final".