Tras haber sido los claros dominadores de este deporte desde sus comienzos, obteniendo el título en los tres primeros Campeonatos Mundiales de Futsal de la FIFA disputados, la derrota sufrida en manos de España en la final de Guatemala 2000 fue una llamada de atención para Brasil. Sin embargo, la gota que colmó el vaso llegó cuatro años más tarde, en China Taipei 2004, cuando los españoles volvieron a derrotar a los Verdeamarelhos pero, esta vez, en semifinales.
En ese momento, la Confederación Brasileña de Fútbol Sala entendió que para volver a ser el poderoso equipo que arrasaba en cualquier terreno debía realizar un cambio profundo. Como parte de ese nuevo proceso, decidió ofrecerle el mando de la selección a Paulo César de Oliveira.
A pesar de estar dirigiendo al club español Playas de Castellón, la llamada conmovió a De Oliveira. Sin embargo, como hombre de palabra, el brasileño decidió hacer todo lo posible para cumplir con su contrato y, al mismo tiempo, dirigir a la selección brasileña. En diálogo exclusivo con FIFA.com, el entrenador respondió sobre este aparente conflicto de intereses y, por supuesto, a cerca de su proyecto para devolver a Brasil a los primeros planos del futsal.
¿Continuará dirigiendo al Playas de Castellón al mismo tiempo que la selección de Brasil?
Sí, por suerte los dirigentes lograron ponerse de acuerdo. La Confederación me permite seguir en Playas de Castellón hasta junio, con la posibilidad de extenderme hasta septiembre si el equipo clasifica para las finales de la División de Honor en España. En ese caso, Marcus Aurelio Sorato, actual auxiliar técnico, será mi substituto. Me hace muy feliz haber llegado a un acuerdo. Es un alivio, ya que podré cumplir mi sueño de dirigir a la selección sin haber quebrantado mi palabra.
La prensa especializada del futsal dice que usted es el indicado para devolver a Brasil a su sitio de privilegio. ¿Qué opinión le merece?
Si bien es un honor que me hayan elegido a mí, yo no soy ningún salvador, sino parte de un proyecto ambicioso de la CBFS. Muchos técnicos podrían estar en mi lugar. Eso fue lo que más me interesó de la propuesta. Por ejemplo, con la construcción de un centro de entrenamiento, me demostraron que intentarán que la selección sea la prioridad. Están buscando profesionalizar el deporte, que deje de ser una sólo modalidad del juego madre.
Brasil era hasta hace algunos años, el mejor equipo del mundo de manera indiscutida. ¿Qué sucedió para que hoy haya otro en su lugar?
Pasa que hay un país que ha hecho las cosas mejor: España. Su proyecto no empezó ahora, sino cuando hicieron el mundial 1996 y perdieron con Brasil la final. Allí vieron un camada que le podía dar buenos resultados y construyeron toda su estructura detrás de la selección. E hicieron de ella un equipo. Brasil, en cambio, durante mucho tiempo pensó que con su talento individual le alcanzaría para ganar siempre. España ha hecho del futsal otro deporte. No me sorprende que hoy sea el mejor equipo.
Su autocrítica es poco común...
(Piensa) Mire, los resultados son los que han puesto en duda el hecho de si tenemos o no tantos talentos como creíamos en Brasil. Y si los tenemos, la clave es lograr que ellos jueguen en función de equipo. Para los jugadores, tiene que ser un placer estar en la selección, no una obligación, como parece ser el caso en los últimos años. Es cuestión de ver los casos de Argentina, Rusia, Portugal, España... Son equipos que saben que prima lo colectivo.
¿Qué tiene planeado para lograrlo?
Primero, reformular el planeamiento de cara al próximo mundial. Todos deben entender que nadie tiene el lugar asegurado. No podemos tener el mejor jugador al costo de una derrota. Quien no esté de acuerdo, deberá jugar tenis, que es un deporte individual. Después está el tema de la nueva generación de jugadores, que a los 17 ó 18 años ya se están yendo a Europa. No vamos a impedirles que lo hagan, pero si intentaremos que se queden un poco más de tiempo en el país, que firmen contratos más cortos. Para eso se necesita inversión privada, pero el Estado puede ayudar a que esto suceda.
Hubo algunos jugadores, como el caso de Lenísio, que no jugaron en China Taipei 2004. ¿Volverá a convocarlos?
Lenisio tuvo un problema con las autoridades en aquel momento, pero es algo superado. Hubo una renovación importante en la CBFS. Lenisio me llamó y hablamos al respecto, por lo que seguramente volverá a jugar. Es el mejor pívot y goleador de España, quizás del mundo. Todos van a tener su oportunidad. Incluso los jóvenes. Ojalá quieran sacarle el puesto a los de arriba... Esa competencia es clave para nuestro futuro.
¿Qué le pareció la intención de Falcão de jugar en el fútbol profesional?
Muy respetable. Quizás a alguien se pueda costar entender que un jugador de 27 años que hizo su carrera en futsal intente algo así, pero él se sacó las ganas de probar, así que no tendrá ningún remordimiento. Ahora, igual que todos, tendrá que disputar su lugar.
Además de Argentina, actual campeón continental, ¿ve a algún otro equipo sudamericano en evolución que pueda lograr buenos resultados a nivel mundial?
En ese sudamericano me llamó la atención Colombia y Venezuela, con jugadores muy buenos. Potencialmente, si tiene proyectos que los respalden, serán buenos equipos. A Paraguay lo veo varios pasos atrás, desactualizado diría. Argentina está muy bien, con buenos jugadores y un equipo sólido. A eso apunto: a formar un grupo fuerte y unido que tenga hambre de gloria.