A pesar de algunos tropezones inesperados en los primeros envites, como un 3-1 a manos de Japón y un empate 3-3 con Tailandia en la segunda ronda, Irán se proclamó vencedor del Campeonato Asiático de Futsal de este año en Ciudad Ho Chi Mihn, tras imponerse merecidamente a Japón el 4 de junio en la final (2-0).
Hasta la fecha, el imparable Equipo Melli ha conquistado las siete ediciones del torneo anual, que comenzó su andadura en 1999. Japón ha sido el único conjunto que ha amenazado su supremacía, si bien ha mordido el polvo frente al combinado iraní en las últimas cuatro finales.
Sin embargo, este año Japón parecía tener opciones de alzar el trofeo, sobre todo porque había derrotado a los persas una semana antes de la final. Pero los iraníes refrendaron ese día su superioridad a lo largo del torneo.
El delantero iraní Vahid Shamsaee, máximo goleador del campeonato con 23 dianas, adelantó a los favoritos a los tres minutos de juego. Mohsen Zarei amplió la renta cinco minutos más tarde, sentenciando de hecho la contienda. Y es que, después de ese segundo tanto, los hombres de Jurandir Azeredo apenas se vieron inquietados por sus rivales nipones.
El seleccionador se mostró aliviado tras el pitido final. "El segundo partido contra Japón ha sido tan difícil como el primero, pero esta vez jugamos mejor y aprovechamos nuestras oportunidades", señaló. "Japón es un adversario complicado, pero nosotros rendimos al máximo".
Nuevos desafíos para el Equipo Melli
En la fase de grupos inicial, Irán venció a Bután (27-2), Kuwait (1-0) y Líbano (10-3), clasificándose así para la segunda liguilla, en donde le aguardaban Japón, Tailandia y China.
Aunque su tanteo frente a Bután y Líbano superó las dos cifras, el estrecho margen de victoria sobre Kuwait encendió las alarmas, e hizo temer que los iraníes pudiesen estar empezando a perder el dominio que han venido ejerciendo en esta competición.
Esa impresión se vio reafirmada en el siguiente partido, cuando cayeron ante Japón. Kogure Kenichiro marcó dos goles en la segunda parte, mientras que el tercero fue obra de Fuji Kenta. En los compases finales, Hossein Sultani recortó distancias para Irán, pero su tanto fue poco más que una consolación.
El empate con Tailandia (3-3) en el siguiente encuentro dejó a los defensores del título al borde de la eliminación. Necesitaron un triunfo por 10-3, esta vez sobre China, para acceder a semifinales, en donde doblegaron cómodamente a Uzbekistán (4-1).
Aspirantes al trono
Aunque la prensa y los espectadores consideraron que fue una selección iraní muy floja, los apuros que pasó también reflejan el rápido progreso de los demás países asiáticos en el ámbito del futsal.
Irán no había perdido o empatado ni un solo partido en las seis ediciones anteriores del torneo, por lo que la derrota ante Japón y el empate con Tailandia han sido considerados en Asia como el preludio del fin de su hegemonía.
Chinese Taipei, anfitriona del pasado Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA, ilustra a la perfección el ascenso de los demás equipos. Después de obtener una valiosa experiencia en el torneo de la FIFA, el joven conjunto ha sido la revelación, con dos triunfos sobre la República de Corea.
Líbano abandera el avance de los modestos
Durante las dos semanas que duró la competición, se introdujo un nuevo formato tras la fase de grupos inicial. Los ocho mejores equipos se enfrentaron entre sí por el título, pero la novedad estuvo en que los dieciséis que ya no tenían opciones se distribuyeron en cuatro grupos para disputar un torneo secundario.
Luego de ser la sensación de la primera fase, Líbano se acostumbró a ganar, venciendo 5-1 a Malaisia, 5-3 a Indonesia y 1-0 a Macao, plantándose así en semifinales, donde superó a Palestina en un reñido duelo. Los libaneses terminaron haciéndose con el título al vencer 6-2 a Irak en la final.