Obviamente, después de una lesión, usted quiere volver a jugar lo más pronto posible. Es duro ver a los compañeros de equipo jugar cuando usted tiene menos dolor que al principio. Está bien, además está tomando analgésicos; pero al fin y al cabo, considera que después de todo este tiempo ya se ha cumplido el plazo para volver a jugar...

El problema es que volver a jugar mucho tiempo antes de lo debido aumenta significativamente el riesgo de reincidir en nuevas lesiones y daños duraderos. Muy a menudo, una lesión importante está precedida por una lesión menor que no se rehabilitó completamente. Un buen ejemplo es una lesión de tobillo: la mayoría de los futbolistas creen que una torcedura en el tobillo es una molestia. Pero si vuelve a jugar demasiado pronto, corre el riesgo de sufrir una nueva lesión en el tobillo o en otra parte que posiblemente sea más grave.

Como entrenador, usted debe proteger a los jugadores y contenerlos. Esto se puede lograr si toma precauciones para evitar segundas lesiones. Por más que quiera que el jugador vuelva a ocupar su lugar en el equipo, la recuperación adecuada y completa es un requisito para asegurar su disponibilidad a largo plazo. Él necesita su apoyo y respaldo tanto en la rehabilitación como en la cancha.

Aunque existan algunas pautas para lesiones específicas y tipos de lesiones, no hay reglas generales que se puedan aplicar en todo momento a todos los jugadores que tengan esta lesión. Por lo tanto:

No vuelva a jugar demasiado pronto. Siga todas las recomendaciones de su médico en cuanto a la rehabilitación para proteger las torceduras anteriores, ¡o cualquier lesión! Su equipo necesita a los jugadores dentro de la cancha; no al costado.