Hacía más de siete años que una delegación de la FIFA no pisaba suelo iraquí en visita oficial. Representantes de la División de Desarrollo y de la Oficina de Desarrollo de la FIFA en Ammán viajaron a Erbil para hacerse una idea de las condiciones reinantes en el país del vigente campeón de Asia y para poner la primera piedra de un centro de entrenamiento que se está construyendo allí en el marco del Proyecto Goal de la FIFA. La delegación tuvo como guía al Presidente de la Asociación Iraquí de Fútbol, Hussein Said.

En Erbil enseguida se nota el enorme entusiasmo por el fútbol que cunde entre la gente. En las calles, jóvenes y no tan jóvenes juegan al balón por todas las esquinas, mientras que en el bazar se ofertan numerosos artículos relacionados con la práctica del deporte rey. El club local, el Erbil FC, se ha proclamado campeón de Irak en los tres últimos años y disfruta de la adhesión de una enorme hinchada, que aclama a su equipo en el estadio Franso Hariri, donde disputa sus partidos como local.

La pasión de los iraquíes por el balompié apenas se vio menoscabada por la difícil coyuntura política que vivió el país en el último decenio a raíz de la Guerra del Golfo. Es cierto que la liga sufrió una pausa de dos años, pero en otoño de 2004 se recuperó el campeonato nacional. Para colmo, Irak vivió su mayor gloria futbolística en el año 2007, al proclamarse campeón de la Copa de Asia ante la sorpresa general. En calidad de campeón asiático, asistió a la Copa FIFA Confederaciones Sudáfrica 2009. Sus dos empates frente al anfitrión y a Nueva Zelanda y su derrota por la mínima (0-1) ante el campeón de Europa, España, sirvieron para demostrar su competitividad en la palestra internacional.

Pero la selección iraquí no sólo llamó la atención en el aspecto deportivo. Al estar integrada por futbolistas suníes, chiíes y kurdos, representantes de los tres principales grupos demográficos, es todo un símbolo de unidad y reconciliación nacional. Lo malo es que el equipo no había podido jugar ante su propio público en los últimos años. La última vez que lo hizo fue en Bagdad en el año 2002, en un partido contra Siria. Luego, la nación devastada por la guerra se vio obligada a librar sus encuentros de clasificación para las competiciones internacionales en estadios de los países vecinos.

Histórico regreso a casa
Al cabo de siete largos años, sin embargo, se ha puesto fin a esta anomalía. El 10 de julio de 2009, la selección nacional de Irak pudo entablar un partido internacional en su propio territorio. "Es otra señal de que la situación está mejorando", comenta Tareq Ahmed, funcionario de la asociación. Frente a 35.000 entusiasmados espectadores, el combinado nacional se enfrentó en Erbil a la selección de Palestina, a la que venció por 3-0. Ambos conjuntos volvieron a medirse en Bagdad tres días después. Más de 55.000 espectadores acudieron a presenciar este segundo encuentro, en el que festejaron el éxito de los suyos por 4-0 en medio de un fenomenal ambiente.

Mas los resultados fueron lo de menos. Lo que de verdad regocijó a los iraquíes fue el histórico regreso a casa y la decisión de la Confederación Asiática de Fútbol de designar a Erbil como sede oficial para las competiciones asiáticas tanto de los clubes como de la selección de Irak. El Erbil FC será el primer equipo que se beneficiará de esta disposición: en lugar de entablar sus encuentros de la Copa asiática en la capital jordana, como hasta hace poco, el club podrá a partir de ahora contar con el apoyo de sus seguidores en su feudo.

El hecho es que el rumbo del fútbol en Irak está enderezándose constantemente, y no sólo en lo tocante a los terrenos de juego. Así, por ejemplo, entre el 17 y el 23 de marzo se impartió en Erbil un curso para árbitros y, a principios de julio, otro para entrenadores, ambos organizados por la FIFA. El director de este último, Marcos Falopa, alabó el alto nivel de los cerca de 30 participantes que, después de años de aislamiento estaban encantados de poder informarse intensivamente acerca de las nuevas tendencias tácticas y técnicas. Dado el gran éxito de ambos cusos, ya se han programado otros talleres y actividades en la misma localidad para el futuro próximo.

El compromiso más importante en Irak, sin embargo, sigue siendo el Proyecto Goal de la FIFA, gracias al cual se terminó de construir en la primavera del año 2007 la sede de la Asociación Iraquí de Fútbol y el centro de entrenamiento asociado. Por otro lado, está prevista la construcción de un segundo centro modernamente equipado a las afueras de Erbil, cuyo presupuesto general asciende a 800.000 dólares. En la colocación de la primera piedra, ceremonia que se celebró el 28 de julio, estuvieron presentes numerosos representantes del Gobierno, que una vez más insistieron en la importancia del Proyecto Goal, no solamente para el fútbol iraquí sino también para la ciudad de Erbil y para toda la región.

Luego de estas intensas jornadas, la delegación de la FIFA emprendió el camino de regreso a Suiza con la certidumbre de que en Erbil se cumple el aserto del Presidente de la FIFA, Joseph Blatter: "El fútbol puede contribuir a forjar un futuro mejor".