"En todo el tiempo que llevo ejerciendo como Presidente de la FIFA, nunca he visto tantos niños en la inauguración de un proyecto Goal", declaró esta mañana el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en Nongiok, Bangkok. "Es maravilloso, y estoy asombrado".

En Nongiok se encuentra la sede de la Asociación Tailandesa de Fútbol, y un centro de entrenamiento recientemente aprovisionado con un nuevo campo de hierba artificial. En total, la FIFA ha contribuido 860.000 dólares USA a esta obra.

El campo fue inaugurado esta mañana en presencia de cientos de chicos y chicas de los alrededores, uno de los cuales fue elegido entre la multitud para exhibir sus habilidades en un número improvisado ante Blatter, Dato Worawi Makudi, Presidente de la Asociación Tailandesa de Fútbol, y otros dignatarios.

"En todo el tiempo que llevo ejerciendo como Presidente de la FIFA, nunca he visto tantos niños en la inauguración de un proyecto Goal. Estoy asombrado".
Joseph S. Blatter, Presidente de la FIFA

Al hablar del proyecto, Blatter dijo a la gente congregada en torno al terreno de juego: "A veces nos pasamos de la raya hablando de fútbol, cuando el fútbol es un juego que se ha inventado para jugar. Estas fantásticas instalaciones pueden usarse las 24 horas del día, llueva o haga sol, y es algo que los jóvenes de Bangkok deben atesorar y aprovechar".

La noche anterior, Blatter y Makudi se entrevistaron con el Primer Ministro de Tailandia, Su Excelencia Abhisit Vejjajiva. La FIFA recibió el apoyo del Gobierno local para emprender una nueva iniciativa de fútbol base de la Asociación Tailandesa de Fútbol, que pretende formar a un grupo mayor y mejor capacitado de jóvenes al tiempo que contribuye a cambiar el entorno social mediante la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.

La FIFA, por su parte, ofreció su respaldo al Programa para Futbolistas Profesionales Tonkla-Archeep, cuyo objetivo es entrenar y crear puestos de trabajo para 500.000 desempleados y entrenar a 3.750 jóvenes sin trabajo de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años, con el fin de que puedan iniciar una carrera como futbolistas profesionales en la liga tailandesa.

En una nación que tiene la reputación de ser "el país de las sonrisas" por su cordialidad y hospitalidad, no podía caber imagen de despedida más apta que la de los muchachos practicando sus habilidades sobre el nuevo césped de Nongiok, con la esperanza de tal vez algún día actuar en los grandes escenarios del fútbol.