El árbitro internacional Manuel Enrique Mejuto González dirigirá el partido del Centenario de la FIFA entre Francia y Brasil. El español, orgulloso de haber sido elegido para participar en esta fiesta del fútbol, charló con FIFA.com sobre el evento y el mundo del arbitraje.

¿Qué supone profesionalmente y personalmente su designación como árbitro del partido del Centenario?
Es una gran satisfacción ya que un evento de estas características ocurre una vez en la vida y, en este caso, que entre todos los árbitros del mundo, yo sea el elegido es para estar orgulloso y feliz. Siempre será un recuerdo imborrable en mi carrera. Cuando el presidente del Comité Técnico de árbitros de la Real Federación Española de Fútbol me llamó, no dudé en aceptar. Fue una noticia muy agradable.

¿Qué significado tiene para usted este partido?
Pocos estamentos pueden "presumir" de cumplir 100 años y en este caso que lo haga el máximo organismo rector del fútbol mundial es motivo de alegría. Será algo muy bonito.

Celebraremos una fiesta del fútbol muy especial, también para los árbitros, ¿saltará al campo con presión?
Siempre he dicho que los árbitros debemos ser vistos como un integrante más del juego y participar de la fiesta. En este caso no hay que estar presionado sino ilusionado por compartir esos momentos con gente tan importante y ser partícipe de ello.

La FIFA cumple 100 años. En este tiempo el fútbol ha evolucionado en todos los aspectos. Desde su experiencia, ¿qué cambios ha notado en el arbitraje?
La evolución es manifiesta, tanto física como técnica y psicológicamente. Cada vez el fútbol es más rápido, y requiere interpretar y tomar decisiones con prontitud. Además, se vela porque cada vez haya más goles, adoptando medidas que favorezcan el juego de ataque. Por ejemplo, el fuera de juego debe ser más activo para ser sancionado, hay expulsión por evitar una clara ocasión de gol, la cesión al guardameta, la aplicación de la ley de la ventaja, etc. 

¿Quizá se nota más presión sobre los colegiados?
Cuando un árbitro llega a la máxima categoría y a la internacionalidad, debe estar preparado para asumir el compromiso y saber abstraerse de la presión que lo rodea. Como no podía ser de otra manera, al árbitro, al igual que a los demás actores del juego, cada vez se le exige más para estar a la altura que el fútbol de hoy en día requiere.

El sueco Henrik Andren y el holandés Arie Brink serán sus compañeros en las bandas y el danés Claus Bo Larsen, el cuarto árbitro, ¿ qué nos puede comentar de ellos?
Todos ellos son de un nivel contrastado y de una gran experiencia, por algo los han elegido. Me parece una idea brillante el que hayan escogido a un representante de cada uno siete países fundadores de la FIFA. Será un buen momento para juntarnos y compartir experiencias. Siempre es bonito trabajar con compañeros de diferentes países. Estoy deseando estar con ellos.

La suiza Nicole Petignat será quien dirija el partido femenino.
La he visto en diversos encuentros y está a un altísimo nivel. Es importante que también ella participe del evento. Afortunadamente el fútbol, y por ende el arbitraje, ya no es cuestión de sexos.

¿Cómo decidió dedicarse al arbitraje?
Cuando estaba en el colegio el profesor de educación física organizó un torneo entre los compañeros e, inteligentemente, pensó que incluso en esos partidos hacían falta árbitros. Hizo un cursillo y me animó a participar. Una vez en ello, y viendo que las cosas salían bien, te animas a seguir y te engancha de tal manera que, ¡fíjate!, era el año 1977 y aún continúo.

¿Cómo se prepara?
Técnicamente, estando al corriente de las actualizaciones y participando activamente en todos los cursos o concentraciones que se realizan. Físicamente, con una adecuada programación que me permita estar en óptimas condiciones para tomar decisiones desde una correcta colocación y con la frescura suficiente para que, en la mayoría de las ocasiones, esas decisiones sean acertadas.

Con todos los sinsabores del oficio, ¿merece la pena ser árbitro?
Por supuesto, el arbitraje no sólo son los noventa minutos del encuentro. Es convivencia con deportistas, posibilidades de viajar, conocer diferentes culturas, y ahora, por ejemplo, tener la posibilidad de dirigir este importante encuentro, ¿qué más se puede pedir?.

¿Cómo animaría a los jóvenes a acercarse a esta profesión?
El arbitraje es una escuela de la vida y te ayuda en tu desarrollo personal y profesional. Además, vives el fútbol de una manera totalmente diferente, con otra perspectiva y sin apasionamientos desmesurados, lo que hace que disfrutes más del juego y de la labor arbitral.

Todo jugador tiene un ídolo futbolístico, ¿tiene usted algún ídolo en el mundo del arbitraje?
Saco cosas positivas de todos, tanto de los internacionales y como de los que comienzan. Cuando era un chaval me fijaba en los que arbitraban en primera división sin pensar que algún día yo podría estar allí y ahora tengo esa gran oportunidad. Me considero muy afortunado porque es difícil llegar hasta aquí y muchos compañeros, con mucha calidad, se quedaron en el camino.