La actuación de Australia en la Copa Mundial Femenina de la FIFA de hace dos años, con la que el país demostró sus importantes avances en el fútbol femenino, dejó patente el talento natural y el dinamismo que destilan aquellas tierras. Algunas de las integrantes de esa generación han concluido ya sus carreras internacionales, pero todavía quedan varias jóvenes de gran calidad que siguen reivindicando su derecho a brillar en los escenarios mundiales con las Matildas. Una de las más destacadas es la joven delantera Kyah Simon.
A sus 18 años, la futbolista nacida en Blacktown (área metropolitana de Sydney) atesora una docena de participaciones con la selección nacional, ha disputado dos fases de clasificación para la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA y se ha revelado capaz de jugar como delantera o mediocampista ofensiva. Simon posee lo que el seleccionador de las Matildas, Tom Sermanni, denomina "un sentido innato" para el fútbol. Esta jugadora, que debutó en la selección femenina absoluta a la edad de 16 años, adquirió relieve internacional como autora del gol que otorgó a Australia la famosa victoria in extremis contra Brasil en la Copa de la Paz 2008.
Simon, una muchacha muy orgullosa de sus raíces y de su herencia cultural, forma parte del puñado de aborígenes australianos que han representado a su país en las competiciones futbolísticas. Jade North, actual defensa de los Socceroos, Travis Dodd, capitán del Adelaide United, y Harry Williams, participante en la Copa Mundial de la FIFA 1974, son varios de los escasos ejemplos. Simon se ha convertido ya en una especie de abanderada del creciente grupo de jóvenes aborígenes australianas que practican este deporte.
Estirpe de campeones
Muchos jóvenes aborígenes suelen dedicase al fútbol de reglas australianas o al rugby de 13 jugadores, pero la tendencia está cambiando muy rápidamente, sobre todo entre las chicas. Lydia Williams, guardameta de las Matildas y también joven promesa del fútbol, pertenece a un pueblo aborigen que habita las tierras interiores del occidente australiano.
Además, Simon no es la única deportista de élite de su familia. Su prima Gema, titular en el Newcastle Jets de W-League, también ha jugado con Kyah en la selección juvenil de fútbol del país, en julio de este año. En la otra rama de la familia se encuentra su primo Kyle Vander Kuyp, dos veces olímpico en la prueba de 110 metros vallas y hombre prominente en Australia. Basta añadir a todos ellos los muchos jugadores de rugby para convencerse de que el instinto deportivo es una de las características innatas de este linaje.
Pese a ser tan joven, Simon ha disfrutado del privilegio de asistir recientemente como embajadora al Festival Indígena de Fútbol, celebrado Townsville, una experiencia de la que ha salido encantada. "Me ha parecido estupendo que haya tantos jóvenes aborígenes que juegan al fútbol, y es muy bonito que los demás quieran seguir mi ejemplo. La experiencia me ha resultado muy instructiva, porque muchos de los jóvenes que participaban en el festival tenían un gran talento".
Nueva generación
Las Matildas llegaron a cuartos de final en China 2007, aunque no por ello les resultará más fácil superar las enormes dificultades que entrañan las competiciones de clasificación en su zona, una de las más complicadas del fútbol femenino. Australia se enfrentará a China, la RDP de Corea y Japón el próximo mes de mayo, como parte de los intentos de la élite continental por llegar a la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011. La selección australiana se encuentra en fase de remodelación, pero recibe la continua aportación de jóvenes talentos procedentes de esa fabulosa cantera que es la W-League. Si bien el combinado sub-20 ha permitido que se le escapara la clasificación para Alemania 2010, un buen ramillete de jugadoras del equipo ya han formado parte de las Matildas, y Simon destaca como una de las principales.
A pesar de su talento innato, la delantera no pierde la modestia ni da nada por sentado, y mucho menos su puesto en la selección australiana. "En primer lugar, consolidarme en el once inicial y, a partir de ahí, abrirme paso", declara con humildad cuando se le pregunta por sus objetivos. A continuación, añade: "Luego, puede que algún día llegue a jugar en Estados Unidos".
El título de Jugadora Sub-20 del Año que Simon conquistó en los Premios del Fútbol Australiano 2009 puso el broche de oro a una impresionante temporada. La joven, sin embargo, está decidida a mantener los pies en el suelo. "Ser deportista de élite en tu propio país es un privilegio. Pero lo que en realidad me gusta es formar parte de un equipo y disfrutar a tope con lo que hago".
