El nuevo seleccionador de Suiza, Ottmar Hitzfeld, visitó por primera vez la sede de la FIFA en Zúrich el miércoles 30 de julio de 2008, y allí se reunió con el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter. En un tono de cordialidad, Hitzfeld y Blatter discutieron diversos temas relacionados con el mundo del fútbol, entre los que destacan la anunciada regla del 6+5 y la contingencia de que la selección nacional helvética se clasifique para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.
Al término de su conversación con el Presidente de la FIFA, el que fuera entrenador de éxito del Bayern de Múnich dedicó unos momentos a entrevistarse con FIFA.com.
Señor Hitzfeld, ¿qué le ha traído hoy por aquí?
He tenido el placer de pasar a ver a Sepp Blatter. Ha sido un encuentro muy fructífero en el que hemos intercambiado opiniones. Hace muchos años que lo conozco, y nos hemos visto con frecuencia, pero ahora teníamos la oportunidad de charlar en un ambiente distendido acerca de algunos problemas actuales y de diversos temas de interés.
¿Qué piensa usted de la prevista regla del 6+5?
Me gustaría expresar todo mi apoyo a esta regla, como lo he hecho desde hace unos cuantos años, pues he constatado que la evolución del fútbol no va en la dirección adecuada. Hay demasiados jugadores extranjeros en todas las ligas, lo cual menoscaba la proyección de los jugadores autóctonos. En el proceso se despilfarra mucho dinero, que podría destinarse a las propias canteras y al desarrollo de nuevos talentos en ellas. Por eso, yo siempre he sido partidario de tener más jugadores nativos en las ligas nacionales.
En algunas ligas europeas vuelve a rodar el balón. Comienza la temporada. ¿No echa de menos su trabajo en el fútbol de clubes?
No lo echo de menos. Al empezar a disputarse hace poco los primeros partidos de la temporada en Suiza y ver cómo trabajan los distintos entrenadores, me ha entrado el gusanillo, pero ya me he acostumbrado a ello. Ahora las cosas empiezan a moverse un poco por aquí, porque dentro de tres semanas abordaré mi primer partido con la selección de Suiza.
¿Con cuántas ganas afronta usted su nueva tarea?
Las ganas crecen por momentos. Cuanto más tiempo estoy en este trabajo, más divertido me parece. Es algo nuevo para mí observar a los jugadores, ponerme en contacto con ellos, colaborar con los clubes, volver con nuevas ideas y explorar todo lo que se ha hecho. La Asociación Suiza ha realizado un buen trabajo en la formación de entrenadores y en la promoción de los jóvenes, un trabajo ejemplar en el ámbito europeo. Este pequeño país que es Suiza ha obrado algo magnífico en los últimos años.
Usted está tomando las riendas de una selección joven y bien provista de talento. ¿Qué juicio le merece su nuevo equipo?
Tiene capacidad para clasificarse para la próxima Copa Mundial, siempre y cuando cada jugador se entregue hasta el límite de sus facultades y vuelva a sentir el hambre que hace falta. Naturalmente, siempre es difícil volver a subir el listón de la selección después de celebrar un Campeonato Europeo en tu propio país, donde se ha convertido en el centro de atención. La Copa Mundial de Sudáfrica es también una gran motivación, pero por supuesto una muy distinta. Ahora hay que elegir a los jugadores capaces de poner intensidad desde la primera jornada.
¿Qué posibilidades tiene la escuadra helvética en la fase de clasificación para la Copa Mundial?
Yo diría que el nuestro es un grupo variado, en el que hay que tomarse muy en serio a cada adversario. No es ningún camino de rosas, como quizás piensen muchos. Hay mucho trabajo que hacer entre bastidores para clasificarse para el certamen de 2010, y hace falta también la necesaria suerte en la definición. Necesitamos jugadores sólidos. No podemos permitirnos muchas bajas en nuestras fuerzas, porque de lo contrario ya tendríamos ahí un problema. Con todo, soy muy optimista. En nuestro grupo tenemos dos huesos duros de roer, como son Grecia e Israel, y Moldavia y Letonia serán dos contrarios incómodos que también saben jugar al fútbol. Pero en todos los grupos pasa lo mismo: hay que tomarse muy en serio a las selecciones menos prominentes.
Usted ha ganado casi todo lo que se puede ganar en el fútbol de clubes. ¿Qué significaría para usted una participación en la Copa Mundial?
Tengo muchas ganas de empezar a trabajar como seleccionador nacional en lugar de como entrenador de club. Me llena de orgullo representar a un país. Espero con ansiedad los partidos internacionales, los himnos antes del pitido inicial, el ambiente, y luego vencer a otros países. Si pudiéramos tomar parte en la Copa Mundial, eso sería para mí, como es lógico, una enorme motivación y un punto álgido en mi vida. Trabajaré para eso. Pondré todo de mi parte para alcanzar esa meta.
