Joseph S. Blatter llegó a Papúa Nueva Guinea el jueves 18 de enero, en su primera visita oficial a esta isla situada al norte de Australia. Una delegación local lo esperaba en la capital, Port Moresby. A continuación acudió a una cena oficial ofrecida por el Gobierno, y a la que asistió también el Primer Ministro, el Gran Jefe sir Michael Somare.

La Ministra de Desarrollo Social, señora Carol Kidu, presentó al Presidente Blatter los retos del desarrollo de la juventud de su país a través del deporte en general y del fútbol en particular. El Presidente recordó que el balompié podía "desempeñar un papel de gran importancia como instrumento educativo".

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Al día siguiente, Blatter procedió a inaugurar el XIX Congreso de la OFC, y felicitó a Reynald Temarii, reelegido al frente del organismo rector de la zona oceánica, subrayando que esta región, sobre todo desde la marcha de Australia, tiene "una oportunidad inmensa para progresar en el ámbito internacional", insistiendo a la vez en la "responsabilidad social del fútbol".

Primeros campos de césped artificial
En Oceanía, gracias a sus valores de disciplina y respeto, el fútbol permite a los jóvenes no escolarizados, como suele ser aquí el caso, acceder a una formación. La relación social creada entre los educadores deportivos y una juventud a menudo mal informada, no escolarizada y en situación de precariedad extrema es crucial. Además, el fútbol proporciona igualmente a las mujeres una forma de conseguir un sitio en una sociedad tradicional en plena evolución. A través del deporte rey, pueden hacerse valer y encontrar su lugar.

Blatter pasó luego de las palabras a los hechos y, en compañía de Temarii y de Carol Kidu, se desplazó a los campos de césped artificial financiados por la FIFA. La escuela Kila Kila recibió al suizo con una exhibición de danzas y cantos tradicionales, para darle las gracias por estas instalaciones, las primeras de este tipo en la región.

Tras una rápida inspección los mandatarios se dirigieron a Koki, donde se encuentra un centro de formación juvenil que emplea el fútbol para el aprendizaje y la adquisición de valores, como forma de ayudar a la inserción en la sociedad. La intensa agenda del día concluyó con una visita a un hospital, en la que educadores y cuidadores subrayaron la utilidad del deporte para llegar a los jóvenes e informarlos sobre diversos temas, como por ejemplo la prevención del SIDA, una plaga que azota a estas regiones. Blatter acabó transmitiendo un mensaje de esperanza: "Tenemos la obligación de trabajar para la vida y de contribuir a un mundo mejor, cuando es posible, merced al fútbol".