El pasado jueves 28 de marzo, el Presidente de Uzbekistán, Islom Karimom, otorgó a Joseph S. Blatter la Orden Dustlik de la Amistad. Tras la ceremonia, Blatter emprendió la siguiente etapa de su periplo por Asia Central que lo llevó a Tayikistán. Allí lo esperaba una calurosa bienvenida, encabezada por Shukhrob Kosimov, el Presidente de la Asociación Tayika de Fútbol.
El viernes fue un día muy ajetreado. Por la mañana, la delegación de la FIFA se puso en camino hacia Nurek, una pequeña ciudad situada en la cordillera del Pamir. El Presidente de la FIFA, acompañado por Mohamed Bin Hammam, inauguró allí una cancha de césped artificial. Éste es uno de los dos proyectos que el propio Joseph Blatter planificó personalmente durante su primera visita a Tayikistán, con el objetivo de fomentar el fútbol en esta nación asiática.
Blatter aprovechó la ocasión para firmar en el libro de oro de la biblioteca más grande del país (situada en un edificio contiguo al terreno de juego), que alberga 25,000 ejemplares, entre los que destacan algunos libros firmados y dedicados por personalidades de la talla de Yuri Gagarin o Gandhi. La visita concluyó con un almuerzo en compañía de las autoridades municipales al pie de la presa más alta del mundo.
De regreso a la capital, Douchanbé, la delegación fue recibida en audiencia oficial por el Presidente de la nación, Emomali Rahmonov. En ella se trataron diferentes asuntos, entre los que cabe destacar el de la labor que desempeña el fútbol en un país que lucha por superar sus dificultades sociales. "El fútbol no conoce límites ni fronteras y une a los pueblos. Por este motivo, puede desempeñar un papel decisivo en Tayikistán, un país que acaba de salir de una guerra civil desestabilizadora", concluyó el Presidente de la FIFA.
El viernes por la noche, la delegación de la FIFA tomó un avión con destino a Biskek, la capital de la República de Kirguistán. El Presidente de la Asociación Kirguiza de Fútbol, Amangeldi Muraliev, ejerció de anfitrión y acudió a dar la bienvenida a los representantes de la FIFA. Posteriormente, se celebró una cena a la que también asistieron el Ministro de Deportes, Bektur Asanov; el Presidente del Comité Olímpico Kirguizo, Murat Saranlinov; y la Ministra de Inmigración, que también está al frente del fútbol femenino del país, Aigul Ryskulova.
El sábado por la mañana, en el transcurso de una audiencia con el Presidente de la República, Kurmanbek Bakiev, Joseph Blatter fue distinguido con la Orden Danaker. "Soy consciente de los problemas políticos que atraviesa su país en este momento, y le estoy muy agradecido por haberme recibido", dijo el Presidente de la FIFA. "También me gustaría agradecerle su apoyo al fútbol, en todas las categorías y en todas las regiones del país, dado que este deporte es una buena herramienta educativa que transmite valores como el respeto, el trabajo en equipo y la disciplina personal".
Seguidamente, Joseph Blatter visitó la sede de la Asociación Kirguiza de Fútbol. "Me siento feliz al comprobar los progresos que se han realizado desde nuestra última visita. Estoy contento de ver cómo toma forma el nuevo centro técnico, construido en el marco de nuestro proyecto Goal. Para mí supone una gran satisfacción volver a ver a los mismos jóvenes, pero esta vez jugando en una cancha en perfecto estado".
El Presidente de la FIFA recibió una última condecoración de manos de Bektur Asanov y, tras disfrutar del agradable almuerzo que puso el punto final a la visita, la delegación de la FIFA emprendió el camino de vuelta a casa.
