Dacourt: "Una forma de olvidar las preocupaciones"
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La organización de las diferentes Copas Mundiales de la FIFA tan solo es la punta del iceberg. Lejos de los focos, durante todo el año, la FIFA trabaja en el desarrollo del fútbol por todo el globo. Desde las categorías juveniles al fútbol femenino, pasando por el futsal y el Beach Soccer, los programas de la FIFA se centran en todas las variantes del deporte rey. Para poner de relieve la importancia de estas acciones, FIFA.com cede regularmente la palabra a los grandes nombres del fútbol implicados en el desarrollo.

Para inaugurar esta serie de entrevistas, comenzamos con Olivier Dacourt. El ex centrocampista internacional francés, que disputó 21 encuentros con su combinado nacional, recorrió las canchas de la liga francesa antes de poner rumbo al extranjero, para competir en clubes de la talla de Leeds United, AS Roma o Inter de Milán. Ahora, dos años después de colgar las botas, ocupa su tiempo con nuevas actividades, entre ellas una editorial y una galería de arte, pero sigue estando estrechamente vinculado con el mundo del fútbol.

Ambicioso, generoso y, sobre todo, muy lúcido, recuerda con FIFA.com su trayectoria, su reconversión, su percepción del fútbol actual y su desarrollo.

Olivier Dacourt, ¿cuál fue su trayectoria cuando era joven? ¿En qué condiciones se fijaron en usted?
El fútbol me apasiona desde niño. Empecé en mi barrio de Aulnay-sous-Bois, en la periferia norte de París. A los 13 años, con dos años de adelanto, se fijaron en mí, en una concentración para detectar talentos, el Saint-Étienne y el Estrasburgo. Elegí el Estrasburgo, y me incorporé a su cantera. Fue un periodo muy difícil, era la primera vez que salía de París. Para superar los obstáculos, pensaba mucho en mi barrio. En lo que a mí respecta, fue la escuela de la vida, un gran momento. Representó un motor para mi éxito. La educación y el respeto son un pasaporte para la vida, es lo que intento inculcar a mis hijos.

¿Qué opina del desarrollo del fútbol, en el que la FIFA está realizando tantos esfuerzos? ¿Hasta qué punto resulta indispensable a día de hoy?
El desarrollo del fútbol es algo imprescindible. Las acciones de la FIFA en este ámbito son indispensables. Desde el fútbol juvenil hasta el profesional, el apoyo económico, técnico y material de la FIFA resulta esencial para mejorar disciplinas como el futsal, el Beach Soccer y el fútbol femenino, y el nivel de todos los protagonistas, especialmente los árbitros y los entrenadores. También permite contribuir a la progresión del fútbol en los países emergentes, sobre todo a través del desarrollo de las infraestructuras y de cursos.

Hablando del fútbol femenino, ¿puede decirnos quién ganó la última Copa Mundial Femenina de la FIFA…?
¡Japón! (risas) Seguí un poco el Mundial femenino. El nivel de las chicas a veces es impresionante. Los partidos son atractivos, el juego es reñido, espectacular y ofensivo, y se está produciendo una equiparación por arriba. El fútbol femenino tiene futuro, su impulso es indispensable. Podemos citar el ejemplo de la selección femenina francesa y la pasión que se desató a su alrededor durante el Mundial. ¡Es innegable! La selección femenina francesa ha cambiado de categoría. La imagen transmitida por las Bleues se corresponde con las expectativas del público. La gente aprecia el juego desplegado, y también el estado de ánimo y la alegría que imperan en el equipo, así como los valores que transmite.

Muchos ex profesionales se han implicado en el Beach Soccer. ¿Usted ya ha practicado esta disciplina?
No, por desgracia no he tenido la ocasión de hacerlo. Ahora ya dispongo de un poco más de tiempo. Es una disciplina que está teniendo mucho éxito, mediática, y que atrae muchísimo público en las playas más hermosas del mundo. Es un deporte accesible, barato y prácticamente sin restricciones. También sé que se está profesionalizando, y que Brasil, que ha ganado varias veces el Mundial, tiene ahora rivales de calidad, como Portugal, Francia y Rusia.

Al igual que el Beach Soccer, el futsal tiende a desarrollarse en todos los continentes. ¿Qué puede decirnos de esta disciplina en pleno apogeo?
El Beach Soccer no, pero de vez en cuando sí practico el futsal con mis hijos, les gusta mucho. Es un deporte exigente, técnico, que se caracteriza por los pases rápidos y el movimiento. No es nada sorprendente que Brasil y España destaquen en esta disciplina. El fútbol tradicional español, por ejemplo, se inspira mucho en el futsal, como pudo verse en el último Mundial. Francia dio preferencia durante mucho tiempo, en los últimos años, a los perfiles de jugadores físicos y fuertes en los duelos. Con la aparición del futsal, esto ha cambiado. A los jóvenes les encanta el futsal, sin excepción. En invierno los pabellones están siempre llenos. Yo lo veo a mi alrededor. Debe profundizarse en la utilización del futsal en las escuelas de fútbol, porque es un complemento perfecto para el fútbol, en cuanto a la capacidad de reacción en el juego: la importancia de la colocación, la velocidad y la técnica en el fútbol. El futsal es una manera excelente de iniciarse en el fútbol, porque inculca muy pronto a los jóvenes las bases del juego, y lo hace en todos los países del mundo.

¿De qué manera ha evolucionado el fútbol desde que usted empezó?
En su globalidad, el fútbol sigue siendo el mismo. Evoluciona poco con el tiempo. Sin embargo, es más rápido, y puede que los jugadores sean más completos. Uno de los principales aspectos que saltan a la vista es el impacto físico. En mi época, sobre todo al principio de los años 90, el contacto entre jugadores era más duro. También he observado la evolución del arbitraje, que coincide con este cambio en el juego. Las polémicas sobre la implantación del vídeo reaparecen cada fin de semana. El fútbol ha adquirido una dimensión totalmente distinta con la llegada masiva de capitales, y las inversiones son enormes.

¿Cuáles son las mayores diferencias entre el mundo del fútbol profesional que todo el mundo ve en la televisión, y el de las canchas dominicales, donde sin duda empezó usted?
Todo va más rápido. Básicamente, la diferencia está en el enfoque del juego. El fútbol, cuando yo era más joven, era una forma de olvidar las preocupaciones, de encontrarse con los amigos, en familia, para jugar durante horas. En el mundo profesional hay más restricciones. Por supuesto, hay mucho más en juego. La presión es omnipresente, sobre todo en los grandes clubes, donde existe la obligación de conseguir resultados en cada encuentro. Precisamente, algunos jugadores logran abstraerse del contexto profesional practicando un juego simple y elegante, que busca el máximo acierto. Pienso sobre todo en Lionel Messi, que dentro de la cancha parece estar en un patio de recreo o en su jardín. ¡Es sencillamente impresionante! Me deja sin palabras. Pero, sea cual sea el jugador que uno tenga a su lado, una figura internacional u otro, la alegría de marcar un gol es algo que trasciende, es la unión sagrada. Y eso no cambiará.

¿Ha pensado en implicarse en el desarrollo del fútbol de base? ¿Cómo le gustaría hacerlo?
Actualmente estoy formándome en el Centro de Derecho y de Economía del Deporte (CDES), en Limoges. Estudio para conseguir un diploma de administrador deportivo general. Es una forma de mantenerme en este mundo y de implicarme en el desarrollo del fútbol, no “en la base”, sino más arriba, para adquirir competencias de dirección en un club, una liga o una federación. Así, estaré asociado directa o indirectamente al fútbol juvenil, a la formación desde la edad más temprana. Hay muchos ex deportistas que quieren implicarse en el fútbol. Zinedine Zidane y Eric Carrière, por ejemplo, están en la misma promoción que yo este año.