En la cárcel filipina de Makati, las jornadas transcurren en medio de una aburrida monotonía y los internos viven el tedioso día a día de la prisión a la espera de que llegue su juicio o su puesta en libertad.

Tras las rejas no abundan los momentos agradables, pero, de vez en cuando, el futsal alegra la vida del patio de la prisión. Entonces, cuando los presos reciben permiso para cambiar sus uniformes por ropa deportiva y el balón comienza a rodar, la comunidad carcelaria se siente un poco libre y sus ganas de vivir renacen.

El esférico ofrece a estos jóvenes la oportunidad de experimentar un poco de normalidad. Cuando el balón rueda, los internos se convierten en compañeros de equipo y el juego pasa a ser el principal protagonista. A pesar de que la mayoría de ellos nunca habían oído hablar de futsal ni habían practicado antes una actividad deportiva organizada, el futsal consigue unir a unas personas que aprenderán a amar este deporte durante el resto de sus vidas.

FIFA TV y FIFA.com te lo muestran en este vídeo.