Abily: "Tengo la suerte de vivir de mi pasión"
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La organización de las diferentes Copas Mundiales de la FIFA tan solo es la punta del iceberg. Lejos de los focos, durante todo el año, la FIFA trabaja en el desarrollo del fútbol por todo el globo. Desde las categorías juveniles al fútbol femenino, pasando por el futsal y el Beach Soccer, los programas de la FIFA se centran en todas las variantes del deporte rey. Para poner de relieve la importancia de estas acciones, FIFA.com cede regularmente la palabra a grandes nombres del fútbol.

Camille Abily es el cerebro de la selección femenina francesa, y una de sus jugadoras más experimentadas, además de una pieza fundamental de un Lyon casi invencible. Ya había desplegado todo su talento en el Montpellier y en el propio Lyon, durante una primera etapa, antes de vivir dos experiencias estadounidenses en el Los Ángeles Sol y el FC Gold Pride, con una escala en el París Saint-Germain entre ambas.

Internacional francesa desde 2001, ha sido protagonista de la progresión del combinado nacional, materializada en dos cuartos puestos consecutivos en sus dos últimas grandes citas, la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ y el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino. Todas estas experiencias convierten a la centrocampista bretona en una de las mejores situadas para hablar del desarrollo del fútbol en general, y de la modalidad femenina en particular.

Camille, cuéntenos cómo fueron sus inicios en el fútbol. ¿Cómo se fijaron en usted?
De muy niña, ya jugaba mucho con los chicos. Me apasiona el fútbol desde que era pequeña. Soy de una familia de futbolistas. Me llamaron muy pronto para jugar en la selección sub-13 de Bretaña. Empecé mi carrera profesional en el Stade Briochin, de Saint-Brieuc, en la temporada 2000/01.

En la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011 consiguieron terminar cuartas. Analizándolo en perspectiva, ¿qué sentimiento impera, la decepción de no haber subido al podio o la satisfacción de una buena trayectoria?
Son sentimientos encontrados. Claro que estamos orgullosas de haber llegado a semifinales, pero un poco decepcionadas por quedarnos a las puertas del podio. Dicho esto, tuvimos una trayectoria muy buena, jugamos en estadios magníficos en Alemania, fue una experiencia muy enriquecedora.

A la vista de las dos últimas grandes competiciones, la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 y el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino 2012, ¿qué opinión le merece el Fútbol Femenino actual?
El Fútbol Femenino ha progresado mucho durante estos últimos años. Cada vez hay más medios de comunicación. A la sede de la Asociación llegan más solicitudes. Hoy en día la televisión no duda en transmitir partidos de Fútbol Femenino. Los hinchas nos acompañan en los desplazamientos, ¡algo impensable hace solo unos años! Actualmente tengo la posibilidad y la suerte de vivir de mi pasión. Pero no todas vamos en el mismo barco. Las jugadoras del Lyon, del Montpellier o del PSG, con contrato federativo o empleadas de sus clubes, sí pueden vivir del fútbol, modestamente. El salario mensual oscila entre los 1.500 y los 5.000 €. Los demás clubes no disponen de las mismas ventajas. Y todavía estamos muy lejos de los salarios de nuestros homólogos masculinos.

Usted ha jugado en el Los Ángeles Sol y el FC Gold Pride, de Estados Unidos. ¿Qué le impulsó a hacerlo, y con qué se queda de aquella experiencia?
Quería probar la experiencia del extranjero, enfrentarme a las mejores. Tuve una integración perfecta, la calidad de la atención personalizada del club me impresionó. Tanto mis compañeras como el cuerpo técnico fueron muy atentos conmigo desde que llegué. Como no hablaba mucho inglés, al principio fue algo complicado. Dentro del campo, descubrí las exigencias de una disciplina a un nivel más elevado que en Francia. En un país en el que el soccer femenino tiene como punta de lanza una selección dos veces campeona del mundo, los partidos son más intensos, y el juego más rápido. Las cualidades físicas y el ritmo de la competición también cuentan. Allí el fútbol femenino es mucho más atlético. Por ejemplo, las universitarias pueden jugar el viernes, entrenarse el sábado y volver a jugar el domingo. En Francia hay un partido a la semana, dos como máximo para los clubes que disputan la Copa de Europa.

¿Qué opina de las iniciativas de la FIFA en el marco del desarrollo del fútbol?
Las iniciativas de la FIFA a favor del fútbol en todas sus formas son indispensables. La organización de competiciones para todas las categorías de edad y la creciente mediatización de nuestro deporte contribuyen muchísimo al aumento del número de federados en todos los países en los que está presente la FIFA.

¿Ha pensado usted en implicarse en el desarrollo del fútbol de base?
Todavía me quedan algunos años por delante antes de proyectarme hacia el futuro. Pero creo que estará estrechamente vinculado al fútbol femenino. Desde la base hasta el alto nivel.

Entre las modalidades receptoras de acciones de desarrollo, el Beach Soccer y el futsal son cada vez más populares. ¿Usted los sigue?
Cuando era más joven jugaba mucho al fútbol playa, ahora un poco menos. Pero no dudo en darle al balón cuando voy a la playa. Es una disciplina de futuro, y mejor para todos los aficionados al fútbol. El futsal también es un tipo de fútbol que me gusta especialmente. Velocidad, pequeños espacios, técnica: es un verdadero placer. Cuando nieva en Lyon, practicamos el futsal. Es una disciplina que permite a determinadas naciones darse a conocer en el panorama internacional, sobre todo a algunos países de Asia y Oceanía.

¿También sigue el fútbol masculino?
¡Claro! Veo habitualmente partidos de fútbol masculino. ¡Es hasta una obligación! Mis ídolos son Zinedine Zidane y Youri Djorkaeff, dos grandes jugadores de la selección francesa. Actualmente, estoy muy impresionada con España. Jugadores como Xavi o Andrés Iniesta son impresionantes con el balón en los pies. Con los hombres hay un contraste natural en cuanto a condición física y rendimiento atlético. Nosotras explotamos cada vez más nuestras cualidades técnicas, el fútbol femenino ha progresado muchísimo en este aspecto del juego. Estamos acercándonos.

¿Cuáles son las mayores diferencias entre el mundo del fútbol profesional que se ve por televisión y el fútbol amateur, en el que usted comenzó?
Básicamente la presión, lo que hay en juego económicamente para los hombres, por ejemplo. El fútbol femenino todavía está a salvo de eso. Globalmente, ya sea el domingo entre amigos o en competición profesional, en lo que a mí concierne yo me sigo divirtiendo. Pero ganar títulos es lo que nos impulsa a disputar estos grandes torneos nacionales o internacionales.

¿Y qué le parece el desarrollo del arbitraje?
Las discusiones sobre el arbitraje son frecuentes. Yo estoy a favor de la implantación del vídeo, pero solo de forma progresiva. Tampoco podemos olvidar que el juego va más rápido, y que los errores forman parte del juego. Yo observé hace un tiempo unas prácticas de árbitros franceses en Clairefontaine, me fascinaron la exigencia, el rigor y el profesionalismo que se exige a esta gente.

¿Qué consejos daría a las muchachas que quieren jugar al más alto nivel y tener una carrera como la suya?
¡El trabajo, principalmente! A pesar de los momentos de dificultad, yo nunca he abandonado nada. Me he mantenido fiel a mis valores, a mis principios. Creo que eso ha sido la clave de mi éxito.