Fishlock predica con el ejemplo
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En ocasiones se dice de una futbolista que es una inspiración para sus compañeras, pero este calificativo pocas veces ha resultado más acertado que cuando se utiliza para describir a Jessica Fishlock. La capitana de la selección galesa es una centrocampista infatigable y dinámica que demuestra una extraordinaria mentalidad ganadora incluso cuando todo está en su contra.

Sin embargo, conquistar títulos o premios individuales representa todo un reto para esta jugadora de 26 años que lidera a un combinado galés que nunca se ha clasificado para un gran certamen y que juega en un Bristol Academy que el año pasado no pasó de la zona templada de la tabla en la liga inglesa. Pese a todo esto y a que su club se quedó muy lejos del Arsenal campeón y su galaxia de estrellas, Fishlock ha visto recompensados su rendimiento y regularidad en el corazón del mediocampo del Bristol con un premio que la acredita como la mejor jugadora del año en la competición inglesa.

Fishlock, que resulta inconfundible sobre el campo por su llamativa cabellera rubia, pasó la pausa de la competición inglesa jugando con el Melbourne Victory en la W-League australiana. El Victory, que esta temporada alcanzó su primera final, perdió solo un partido durante los siete encuentros en los que contó con la participación de Fishlock, mientras que en sus otros siete compromisos solo logró dos triunfos.

La selección galesa también está disfrutando en los últimos años de un período de crecimiento que coincide en parte con el tiempo que Fishlock lleva como capitana. Así, la inspiración y las conquistas parecen ser dos ingredientes fundamentales de la fórmula del éxito de Fishlock.

Aprender a volar
Nacida y criada en Cardiff y seguidora del Manchester United (el enigmático delantero francés Eric Cantona ha sido siempre su jugador favorito), Fishlock aprovechó la oportunidad de crecer personal y profesionalmente con un salto hacia lo desconocido hace cinco años. Su fichaje por el AZ Alkmaar holandés, en el que jugó durante dos años, tuvo una importancia decisiva en la carrera de Fishlock.

“No sería la jugadora y la persona que soy si no me hubiese ido a Holanda”, declaró Fishlock a FIFA.com. “Aprendí mucho durante aquella etapa, que resultó fundamental en mi trayectoria”, añade.

“Allí todo está orientado al fútbol y el objetivo de formar futbolistas es igual de importante que el de lograr buenos resultados. Esa filosofía fue perfecta para mí teniendo en cuenta el momento profesional en el que me encontraba. Mejoré muchísimo”, explica. “Estar allí y jugar con las campeonas de Holanda fue increíble. Creo que nunca he hecho nada más difícil desde los puntos de vista personal y futbolístico, pero lo cierto es que si quieres conseguir tus objetivos tienes que atreverte”.

Un lustro ha pasado desde entonces y Fishlock, que lleva dos años en Bristol, muy cerca de la frontera con Gales, se ha convertido en una de las estrellas de la liga inglesa. “No es que me haya cambiado la vida, pero resulta reconfortante saber que se reconoce tu esfuerzo”, asegura Fishlock en referencia al premio de mejor jugadora que recibió el año pasado. “Cualquiera que se dedique al fútbol femenino trabaja tanto y hace tantos sacrificios que es fantástico recibir algo a cambio”, continúa.

¿Y en qué se diferencia la nueva liga inglesa, creada hace solo dos años, de la competición anterior? “La nueva Super League está muy por encima”, responde Fishlock. “Es muy profesional, y las jugadoras extranjeras han contribuido a elevar el nivel. Además, va a seguir mejorando continuamente”.

Nuevos retos para Gales
Es cierto que Gales nunca se ha clasificado para una Copa Mundial Femenina de la FIFA o para una Eurocopa, pero los progresos que ha hecho en los últimos años son evidentes. El técnico finlandés Jarno Matikainen tomó las riendas del equipo a mediados de 2010 y se convirtió en el primer seleccionador a tiempo completo de la historia del fútbol femenino galés. El año siguiente, Gales declaró su intención de incrementar en un 40 por ciento el número de mujeres que practican este deporte.

Fue más o menos en aquel momento cuando Matikainen entregó el brazalete de capitana a Fishlock. “Disfruto con la responsabilidad adicional que esto supone, y mi vida personal ha cambiado para mejor”, asegura la centrocampista. “A veces todavía me cuesta creerlo”, admite.

En la carrera por conseguir un billete para la Eurocopa que se disputará este año en Suecia, Gales fue eliminada por Escocia, que a su vez cayó a manos de España en la eliminatoria final. “Hicimos una buena competición preliminar”, afirma Fishlock. “Es una pena que no consiguiésemos la guinda de la clasificación, pero el equipo, el cuerpo técnico y el país pueden sentirse muy orgullosos. Formamos un bloque unido y nos quedamos a un paso de la Eurocopa.

En los dos últimos años, desde la llegada de Jarno Matikainen, el equipo ha mejorado notablemente”, explica. “No tengo palabras para describir el cambio que ha experimentado la selección. Si pienso en cómo era cuando yo llegué, la verdad es que no hay punto de comparación”, asegura con orgullo la capitana galesa. “Hay que ser realistas y reconocer que clasificarse para un Mundial es prácticamente imposible. Sin embargo, estoy convencida de que Gales sí puede clasificarse para la próxima Eurocopa, aunque no resultará nada fácil”, concluye.