El fútbol de mañana se prepara hoy

La Copa Mundial de la FIFA™ tan solo es la punta del iceberg. Además de dedicarse a organizar grandes torneos, el organismo rector del fútbol mundial también se centra en el desarrollo del deporte rey, o más concretamente de todas sus modalidades, sea cual sea la categoría, el sexo, el país o el tipo de terreno de juego.

Para muchísimos niños y adolescentes, cualquier superficie puede convertirse en un Wembley, un Santiago Bernabéu o el Maracaná. En el caso de estos deportistas en ciernes, el juego se vuelve deporte cuando se integran en un club para adquirir los principales fundamentos técnicos. En cuanto forman parte de una estructura y se sitúan bajo la supervisión de educadores competentes, los jóvenes más prometedores pueden soñar con ser futbolistas y tener la posibilidad de incorporarse a centros especializados, academias o clubes en los que formarse. Aunque no todos, ni mucho menos, pasarán a ser profesionales, el fútbol será siempre para ellos un instrumento educativo y social básico.

En algunas de sus asociaciones miembro de países emergentes, la FIFA, a través de Goal, las iniciativas regionales “Ganar en… con…”, su Programa de Asistencia Financiera (PAF) y sus proyectos técnicos y educativos, contribuye de manera importante al impulso de este fútbol considerado “de base”. Porque, para la FIFA, se trata de una apuesta crucial del desarrollo. El fútbol juvenil, su fortalecimiento y su estructuración forman parte de las grandes líneas de trabajo de la institución de cara a los próximos años.

Seguir avanzando
Gracias a la optimización de los programas de apoyo existentes o la elaboración de uno específico para los países más vulnerables, con el fin de acompañar la creación de estructuras y competiciones para jóvenes, la FIFA quiere ejercer de elemento motor. “Nos interesamos en primer lugar por los países en los que el fútbol es prácticamente el único deporte colectivo”, explica el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter. “Aunque, por supuesto, la cuestión de las necesidades también se tiene en cuenta. En África, Sudamérica y el Caribe, nuestro impacto es real. En este mundo algo loco en el que vivimos, el fútbol puede desempeñar una función muy importante”.

De este modo, a lo largo del periodo 2011-2014, la FIFA tiene previsto dedicar 8 millones de dólares estadounidenses al fútbol de base, y 7 al de jóvenes. A estas cantidades hay que añadir durante el mismo tiempo un presupuesto de 36 millones destinado a las asociaciones más “vulnerables”, para la financiación de infraestructuras y proyectos de competiciones juveniles, masculinas y femeninas. Entre 2009 y 2011, en 100 países, ya se formó a 5.000 entrenadores, y más de 60.000 niños participaron en los programas de la FIFA.

En la serie de reportajes que presentará FIFA.com durante las próximas semanas, podemos descubrir algunos ejemplos de los programas implantados por la División de Desarrollo de la FIFA: nos centraremos en la situación existente en el continente africano, para luego poner rumbo a la India, que aspira a brillar en el panorama mundial organizando su enorme cantera de talento. Luego partiremos hacia Perú, cuya asociación está realizando todos los esfuerzos posibles para formar a sus jóvenes y devolver así al fútbol nacional al sensacional nivel de los años 1970 y 1980. A continuación cederemos el protagonismo a una de las mejores pruebas de los esfuerzos de desarrollo del fútbol juvenil realizados por la FIFA: las Copas Mundiales Sub-17 de la FIFA, unos días antes del comienzo de la tercera edición del certamen femenino.

A partir del viernes 20 de julio, nos veremos en FIFA.com para llevar a cabo una visita guiada por el fútbol juvenil en África.