La organización que conduce al progreso
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En su serie de reportajes acerca del desarrollo del fútbol juvenil, FIFA.com insiste hoy en la importancia de las Copas Mundiales Sub-17 y Sub-20 de la FIFA, tanto masculinas como femeninas. Además del interés deportivo que suscitan y de la proclamación de un nuevo campeón del mundo cada dos años en cada categoría, estos torneos suponen un reto a largo plazo para todas las selecciones clasificadas, y más aún en el caso del país organizador.

La lista de naciones que han tenido el honor de albergar al menos una edición de una de estas cuatro pruebas es larga. Además de potencias tradicionales del deporte rey, muchos países no necesariamente acostumbrados al fútbol de alto nivel han podido disfrutar de la organización de un evento mundialista. Desde Trinidad y Tobago hasta Finlandia, pasando por Perú, Tailandia, Nueva Zelanda o Nigeria, todos han estado a la altura, y se han beneficiado de sus repercusiones.

El último ejemplo hasta la fecha es Azerbaiyán, que prepara ya el saque inicial de la tercera edición de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA. Con una superficie de apenas 86.000 km² y menos de 10 millones de habitantes, esta antigua república soviética nunca ha participado en una competición de la FIFA desde su independencia, en 1991. Sin embargo, demuestra que, a pesar de sus modestas proporciones, puede aspirar a ser la sede de un gran acontecimiento deportivo gracias a los esfuerzos realizados en el ámbito del desarrollo.

Una impronta y un legado
“No ha sido sencillo, porque el fútbol aquí no se lleva en los genes”, explica la alemana Sissy Raith, seleccionadora de las sub-17 azeríes. “Azerbaiyán cuenta con atletas competitivos en los deportes individuales, pero en los colectivos, en concreto los deportes de balón, hay menos, sobre todo en el caso de las chicas. Hace dos años, no había absolutamente nada”. Sus esfuerzos, unidos a los de la Asociación, han permitido crear una liga sub-17 y otra sub-15, y formar una selección nacional femenina sub-17.

La cultura futbolística de Turquía, evidentemente, está mucho más desarrollada, pero en lo que respecta a la organización de torneos de la FIFA se halla en el mismo plano. Ahora se le ha encomendado la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA masculina, en 2013, y todo el fútbol turco espera aprovechar el tirón. “Turquía está totalmente lista para albergar este acontecimiento. Estoy convencido de que esta Copa Mundial va a inspirar muchísimo a la juventud de nuestro país”, ha anunciado Servet Yardimci, Vicepresidente de la Asociación Turca.

La FIFA quiere apoyar los esfuerzos de desarrollo de los candidatos a la organización de torneos, y se preocupa también por el legado que quedará en los países elegidos. El ejemplo más reciente —y por supuesto el más mediático— es Sudáfrica, brillante anfitriona de la Copa Mundial de la FIFA 2010™, aunque cada torneo deja su impronta en las infraestructuras del organizador.

“La Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA ha implicado la construcción de cuatro nuevos estadios, y gracias a ella el fútbol se ha convertido en el deporte que está experimentando un desarrollo más rápido entre las muchachas de Chile”, analizaba Harold Mayne-Nicholls, ex Presidente de la Federación de Fútbol de Chile, tras el éxito del torneo en 2008. “Una asistencia de más de 350.000 personas, el interés del gobierno y de los patrocinadores, además de cifras elevadas de audiencia de televisión, demuestran los beneficios a largo plazo de nuestra decisión de haber sido candidatos”.

Así lo confirma también la Asociación Canadiense, encargada de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en 1987, la Copa Mundial Femenina Sub-19 de la FIFA en 2002 y el certamen sub-20 masculino en 2007, y que se dispone ahora a recibir a los mejores equipos femeninos del mundo en 2014, con motivo de la prueba sub-20, que será un ensayo general de la gran cita mundialista prevista para 2015. “Ser candidatos a un torneo de la FIFA es un magnífico catalizador para hacer realidad nuestro plan estratégico para el desarrollo del fútbol en Canadá”, opina Peter Montopoli, Secretario General de la Asociación Canadiense, cuyo combinado femenino acaba de colgarse la medalla de bronce olímpica. “Organizar los torneos de la FIFA ha sido fundamental para nuestro éxito, y forma parte de nuestra estrategia de cara al futuro”.

Pasión y promoción
Albergar una Copa Mundial Sub-17 o Sub-20 de la FIFA es garantía de encender la pasión en torno a la selección nacional: casi 30.000 personas animaron a las jóvenes japonesas en la reciente Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA 2012, mientras que Nigeria hubiera podido llenar dos veces el Estadio Nacional de Abuja para ver a su equipo en la final sub-17 de 2009. México también se adjudicó la edición de 2011 ante un Estadio Azteca lleno hasta la bandera, ¡con casi 100.000 espectadores! Y la promoción que obtiene la disciplina es inmejorable.

Chile y Nueva Zelanda, anfitriones, respectivamente, de las Copas Mundiales Femeninas Sub-20 y Sub-17 de la FIFA en 2008, registraron un incremento significativo en el número de jugadoras federadas entre 2006 y 2011. En el caso de las oceánicas, especialmente, ¡la cifra aumentó en un 41% entre esos dos años!

Todas estas razones animan a los países apasionados por el fútbol a continuar con sus esfuerzos de desarrollo para cosechar luego los frutos de la organización de un torneo mundialista, y beneficiar así a su balompié nacional.

La India, país que visitó FIFA.com a principios de septiembre, está considerando seriamente postular su candidatura a la organización de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2017. “Organizar el Mundial sub-17 supondría un gran empuje para la motivación de los jugadores, y también de los entrenadores, el cuerpo técnico, la administración…”, prevé Scott O’Donell, Director Técnico de la FIFA encargado de los centros de formación regionales en la India. “Daría una gran oportunidad a los jugadores, y también la posibilidad de fichar a más entrenadores indios, tener condiciones de trabajo de calidad, etc. Representaría un objetivo a medio plazo para todo el mundo, e incluso a largo plazo, ya que estos jugadores podrían componer el equipo que luche por la clasificación para el Mundial de 2022…”.