Mongolia quiere transformar una pasión en tradición
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Mongolia, uno de los territorios más extensos del orbe pero con la densidad de población más baja del mundo (1,9 hab/km²), no ofrece las mejores condiciones para albergar el deporte más popular del planeta; debido entre otras cosas a su relieve pronunciado y a su clima continental y extremo.

Los mongoles, impregnados de las tradiciones de su héroe el conquistador Gengis Khan, se entregan desde hace siglos a las carreras de caballos, el tiro con arco y la lucha, las tres disciplinas del Naadam. Dicha fiesta nacional, que se celebra todos los años en julio, es una muestra de la rica cultura deportiva mongola, en la que el fútbol trata de hacerse un sitio.

El primer paso será sensibilizar al gran público para la práctica del fútbol en el conjunto de las provincias, gracias al apoyo de las autoridades gubernamentales e institucionales. “Para eso es imprescindible contar con nuevas infraestructuras”, advirtió a FIFA.com Choijgavaa Naranbaatar, Presidente de la Agencia Gubernamental para el Deporte y la Cultura Física. “Hay varios proyectos en marcha, incluido un complejo deportivo con un estadio de 30.000 localidades”.

Además de la falta de infraestructuras, el desarrollo del fútbol en Mongolia se enfrenta a otros problemas. “Lo primero que se necesita es cambiar las mentalidades en profundidad”, prosiguió Naranbaatar, poniendo como ejemplo a la poca gente que hace footing al aire libre en Ulán Bator, la capital, que figura entre las ciudades más contaminadas del mundo. Otros obstáculos son la ausencia de locales, el coste elevado de la formación de los educadores, y el carácter aficionado que predomina en los clubes que conforman la liga de fútbol.

Paso a paso
Pero las soluciones existen. Y entre ellas destaca la contribución de la FIFA en pro del desarrollo del fútbol en Mongolia; una aportación que ha hecho felices a todos en el pasado, empezando por el Presidente del Comité Olímpico nacional, Demchigjav Zagdsuren. “Ardemos en deseos de cooperar más con la FIFA para proyectar a Mongolia entre las grandes naciones futbolísticas”, expresó el dirigente, quien ya vio cómo el Presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, y el Presidente mongol, Tsakhia Elbegdorj, firmaban un memorándum para permitir al país aspirar a organizar sus primeros Juegos Asiáticos en 2018, y sus primeros Juegos Olímpicos en 2040.

El centro técnico de la Asociación Mongola de Fútbol (MFF), símbolo de la ayuda aportada por la FIFA, fue inaugurado en 2007, dentro del tercer Proyecto Goal para el país. Se trata de un activo que el Presidente de la MFF valora especialmente dentro de su proyecto de desarrollar el fútbol a escala nacional. “La difusión del fútbol a través de este inmenso país no es una tarea sencilla, pero vamos paso a paso”, nos explicó Ganbold Buyannemekh. “Gracias a los proyectos puestos en marcha conjuntamente con la FIFA, estamos convencidos de ir en la dirección correcta. La idea es promover el fútbol entre los jóvenes y, en paralelo, profesionalizar el fútbol de élite. Evidentemente, es un camino tortuoso. Por ejemplo, los rigores del clima nos obligan a reducir las competiciones a cinco meses”.

La construcción de un campo de juego de césped artificial y de un pabellón cubierto dedicado al fútbol sala, fruto de los tres primeros Proyectos Goal de la FIFA, dan fe de las complicadas condiciones climáticas. “En noviembre de 2003, durante la fase de clasificación para el Mundial de 2006, Maldivas se impuso en nuestro campo por 0-1 con un frío polar y, un mes después, el termómetro marcaba 30°C cuando perdimos 12-0 en su feudo…”, recordó Buyannemekh, que hoy prefiere tomárselo con una sonrisa. “Fue una de las derrotas más abultadas de la selección nacional. ¡Esperemos que no se vuelva a repetir!”.

Un trampolín hacia el futuro
A pesar de su falta de experiencia, la selección mongola lleva en torno a un decenio progresando, lo que constituye un factor importante para el desarrollo del fútbol en el país. “Obviamente, no ignoramos que la imagen y los resultados transmitidos por nuestra selección pueden tener un impacto determinante sobre la popularidad del fútbol mongol”, consideró Erdenepat Sandagdorj, seleccionador de un combinado que ocupaba la 182ª posición en la pasada Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. “La falta de experiencia internacional es flagrante, y nos cuesta sacarle partido al potencial de los jugadores. La escasez de competiciones es un freno para la progresión del equipo; máxime teniendo en cuenta que la mayoría de los chicos son aficionados”, añadió en relación a la liga nacional, que solamente consta de ocho clubes, y donde el salario medio de los jugadores ronda los 200 dólares.

Para acelerar la eclosión de su fútbol de élite, por tanto, la otra misión de la MFF es velar por la buena salud de su fútbol base. A día de hoy, la operación más reciente tuvo lugar el pasado 1 de septiembre, en colaboración con la FIFA y mediante un festival Grassroots, punta de lanza de los programas de la FIFA para impulsar el fútbol de categorías menores. En la plaza de Sukhbaatar, en pleno centro de Ulán Bator, más de 200 niños de 6 a 12 años participaron en representación de los clubes de cinco regiones del país, dirigidos por la veintena de educadores regionales que siguieron el curso para entrenadores impartido unos días antes por Horst Kriete, instructor de la FIFA.

A pesar del cielo nuboso y de la temperatura especialmente fría para esta época del año (que nos vuelve a recordar los caprichos del clima mongol), los niños pudieron tomar parte en las actividades y en los talleres durante tres días. Tres jornadas apenas, pero que tal vez sean el augurio de un largo y brillante futuro. “El marco es excepcional, y organizar este festival en este lugar destacado, simbólico y cargado de historia viene a ser similar en cierto modo a un verdadero trampolín para el fútbol mongol”, vaticinó Horst Kriete a modo de conclusión.