Hagi: "El fútbol está en todas partes"
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Gheorghe Hagi dejó una huella indeleble en todos los clubes por los que pasó. Considerado el futbolista más excelso que haya dado Rumanía en toda su historia, tuvo el honor poco habitual de jugar con los dos grandes de España: el Real Madrid y el Barcelona.

Sin embargo, los mejores años de su carrera profesional transcurrieron en el Steaua de Bucarest, en el coloso turco Galatasaray y, por supuesto, en la selección nacional de Rumanía. Hagi, un jugador superdotado, creativo y de gran técnica, está considerado con toda justicia uno de los grandes talentos de su generación.

FIFA.com, en su serie de entrevistas con jugadores entregados a la fundamental tarea del desarrollo del fútbol, ha conversado con el emblemático astro rumano sobre su gloriosa carrera y sobre la tarea que está llevando a cabo por el progreso del deporte rey.

Señor Hagi, háblenos de los principios de su carrera en el fútbol. ¿Cómo lo descubrieron?
Bueno, he jugado al fútbol desde que tengo memoria. Con sólo tres años, mis padres me llevaron a club de fútbol profesional de Constanza para que practicara, por recomendación de un compañero de colegio. A los 11 ya había participado en una competición profesional llamada Copa Sperantei, de la que me nombraron mejor jugador dos años consecutivos, además de proclamarme máximo goleador.

¿Qué opina del desarrollo del fútbol en la actualidad y de la inversión que efectúa la FIFA?
Todos y cada uno de los programas que organiza la FIFA para promocionar el fútbol en las zonas menos desarrolladas son excelentes. Se trata de iniciativas realmente gratas, que se convierten en un factor esencial para las comunidades en cuestión. La preocupación de la FIFA por garantizar la igualdad, el juego limpio y la globalización del fútbol es admirable.

¿Qué opinión le merece el fútbol femenino?
La calidad de su juego crece con cada competición. A los hombres nos resulta extraño, pero a la vez muy hermoso, ver a las mujeres jugar al fútbol y evolucionar continuamente.

Algunos ex jugadores profesionales se han pasado al fútbol playa. ¿Ha intentado practicar esta disciplina?
Admiro a todos los que lo practican. Cuando dejé el fútbol profesional, participé en unos cuantos torneos de fútbol playa. Como nací en una ciudad costera, lo conozco bien. Actualmente, el fútbol está en todas partes.

También el fútbol sala está creciendo en todo el mundo. ¿Qué le parece esta expansión tan rápida?
Como he dicho, el fútbol está en todas partes: en pabellones cubiertos, sobre el césped, en las calles, en campos artificiales. El fútbol se está convirtiendo en una religión.

El fútbol ha evolucionado enormemente desde que usted empezó su trayectoria, que lo llevó a clubes muy distintos. ¿Cómo ve el juego actual?
La técnica siempre se impone a la fuerza. En la actualidad se impone la tendencia de confiar en la técnica individual junto con tácticas basadas en la técnica colectiva.

¿Cómo podría cualquier futbolista emular sus gestas?
Armándose de paciencia y tenacidad, y encontrando un club que crea en él, que le conceda una plaza de titular en el equipo, que le ayude a crecer y le proporcione estabilidad.

Usted que fue el ídolo de tantos y tantos jóvenes, ¿a quiénes consideraba sus héroes cuando era un muchacho?
Cuando yo era niño no podía ver muchos partidos internacionales. Pese a todo, sabía que el mejor jugador del mundo era Johan Cruyff. Cuando estuve en el Barcelona en 1994, él estaba de entrenador, y escogí el club por él. Era fantástico, aunque no me sacara siempre a jugar. Trabajando con él desarrollé al máximo todas mis posibilidades como futbolista. Era fascinante, el mejor. El jugador rumano que me impresionaba de niño era [Anghel] Iordanescu, todo un creador, y zurdo como yo. Posteriormente lo tuve de entrenador en el Steaua y también en la selección nacional, lo que supuso una emoción indescriptible para mí.

¿Cuáles son las diferencias principales entre el fútbol profesional y el de aficionados?
La calidad en todos los aspectos: desde la organización hasta los jugadores y su relevancia.

¿En qué consiste su dedicación al fútbol base?
He puesto en marcha un proyecto único en Rumanía, la Escuela de Fútbol de Gheorghe Hagi. He invertido en infraestructura y he creado un complejo de entrenamiento especial, que consta de ocho campos de fútbol, alojamiento y restaurantes para los jugadores. La escuela recibe unos 280 jugadores de todos los grupos de edad, y 66 de ellos participan en nuestro programa deportivo con internado y colegio. Tan sólo tres años después de su fundación, la escuela se ha convertido en el mejor centro de entrenamiento de Rumanía en todas las categorías de edad, y 22 de sus jugadores han entrado a formar parte del sistema de las selecciones nacionales del país.