Pisacane: "No soy ese tipo de persona"
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El fútbol es el deporte más bello del planeta. sin embargo, en el mundo del balón aparecen cada vez con más frecuencia personajes que intentan marchitar su hermosura. Por suerte, todavía quedan personas que no buscan fórmulas mágicas para el éxito ni ganancias fáciles. Aunque sencillamente amañando un partido se puede ganar lo que muchos cobran en un año entero de trabajo, también hay quien elige rechazar esas propuestas indecentes por amor a este deporte, y por un sentido de lealtad y respeto para con todos aquellos que lo siguen con pasión. El protagonista de esta historia es un muchacho napolitano que sueña con llegar un día a la Serie A.

"Fabio Pisacane dio un gran paso contra el arreglo de partidos. Es para felicitarlo, me saco el sombrero hacia él y todos los jugadores que tienen el valor de decir 'no'", expresó el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter.

Fabio Pisacane, de él hablamos, juega de central en el Ternana, el equipo que lidera la tabla de la primera división de la Lega Pro, el tercer nivel del campeonato italiano de fútbol. Fue justamente este defensa, nacido en 1986, quien destapó la caja de los truenos de las apuestas deportivas de fútbol cuando denunció ante el procurador de la Federación Italiana al entonces director deportivo del Rávena, Giorgio Buffone, por haberse puesto en contacto con él para amañar el resultado del partido entre el Rávena y el Lumezzane, el club en el que entonces militaba, a cambio de cincuenta mil euros.

Pero Pisacane respondió con un monosílabo tan escueto como poderoso: no. Está por ver qué reservarán los hados del fútbol a este muchacho en el resto de su carrera, pero un hecho es seguro: Fabio ya ha ganado su batalla. El defensa ha demostrado a toda la nación que es uno de los grandes, un gran hombre y una persona honrada. No es un héroe Pisacane, sino sencillamente un enamorado del fútbol que no ha querido traicionar ni enfangar el mundo del balón, su mundo, ese al que pertenece desde que era niño.

"Empecé a jugar cuando era pequeño, en un equipillo de mi barrio. De allí me llevaron al Damiano Promotion, que es un importante equipo juvenil de Nápoles”, nos comenta. “Entonces comprendí que tenía posibilidades de seguir luchando por alcanzar mi sueño, hasta tal punto que, cuatro meses después, cuanto tenía trece años, me transfirieron al Genoa".

Pisacane ascendió por la jerarquía del fútbol juvenil del Grifone hasta debutar en la Serie B a la edad de 18 años.

"Sentí una emoción inmensa”, afirma. “Debutar en la Serie B con el Genoa y con tan sólo 18 años fue increíble. Me acuerdo de todo como si lo estuviera viviendo ahora: entré en un partido contra el Catanzaro para sustituir a Baldini, que se había lesionado".

Como a todos los jóvenes, lo mandaron a otros equipos para que madurara...
Jugué cedido en el Rávena, Cremonese y Lanciano antes de desvincularme del Genoa. Entonces entré en el Lumezzane en propiedad compartida con el Chievo, e hice una temporada muy buena, por lo que me fichó el Ancona de la Serie B. Fue el director deportivo Larini [actual director deportivo del Udinese] quien insistió en mi fichaje.

Parece el comienzo de una carrera que promete llegar lejos y, sin embargo, algo se tuerce por el camino.
Jugué 23 partidos de titular en la Serie B, pero al final de la temporada el Ancona se declaró en bancarrota. Así fue como regresé al Lumezzane, a la Lega Pro. Yo seguí entregándome al máximo y disputé una temporada muy buena, hasta que una mañana recibí una llamada...

¿La famosa llamada telefónica del entonces director deportivo del Rávena, Buffone?
Era la mañana del 14 de abril. Nunca olvidaré aquel día. Después de muchos años volvía a oír la voz del que había sido mi director deportivo en el Rávena al principio de mi carrera, pero no me llamaba para saludarme. Faltaban tres días para el partido, y me ofrecía dinero a cambio de puntos para su equipo.

Una cifra importante [50.000 euros] para decantar el partido Lumezzane-Rávena a favor de los Bizantinos...
Me quedé de piedra. Le dije al director del Rávena que yo no era el tipo de persona que él buscaba. Cuando llegué al campo de entrenamiento, avisé inmediatamente del pastel al club y al míster, y decidimos denunciarlo todo al procurador de la federación. Aquellas semanas no fueron muy fáciles para mí.

¿Y eso?
Lamentablemente, el Rávena y, sobre todo, Buffone trataron de defenderse negándolo todo e intentado desacreditarme personalmente. En aquellos momentos no había pruebas: era la palabra de un joven futbolista contra la de un directivo con veinte años de experiencia a sus espaldas. Pasé días angustiosos, con el temor de que no me creyeran ni la opinión pública ni los aficionados. Temía que no se conociera nunca la verdad. Tengo que dar las gracias a mi novia y a mi familia por haber estado siempre a mi lado, pero sobre todo a la directiva del Lumezzane y al entrenador Nicola por haberme apoyado en todo momento, por haberme hecho entender que no debía preocuparme; que yo tenía razón y que la verdad saldría a flote.

Así ocurrió unas semanas después durante la investigación Last-Bet, que destapó el escándalo de los amaños de partidos.
Una mañana de junio, nada más levantarme, leí la noticia de que la fiscalía de Cremona había arrestado a varias personas por el amaño de partidos. Fue una liberación. La verdad había salido a la luz y por fin todo el mundo sabía cómo estaba realmente el panorama. Mientras tanto, al Rávena ya le habían quitado siete puntos de penalización y habían sancionado a Buffone con tres años de inhabilitación. Sin embargo, hasta la apertura de la investigación por parte de la fiscalía de Cremona, no todo el mundo tenía las cosas tan claras.

Ahora muchos lo consideran un héroe. ¿Cómo vive usted esta situación?
Le aseguro que no me siento en absoluto un héroe por lo que he hecho. Soy un muchacho normalísimo, que ha sabido negarse a hacer una cosa que estaba muy mal. Cierto; cuesta mucho resistir la tentación. Sobre todo en las categorías inferiores, donde no se gana tanto dinero, muchos jugadores pueden sucumbir, como de hecho ha ocurrido. Yo agradezco a mi familia que me haya transmitido valores como la seriedad y la honradez, porque me han servido para no caer en la tentación. Sin embargo, estoy convencido de que, en esta vida, hay que perdonar a quien yerra. Pero, por eso mismo, es justo que los culpables paguen por lo que han hecho; y, después, hay que suponer con humanidad que ya no volverán a incurrir en esa falta y tendrán una segunda oportunidad para rehabilitarse.

Ahora todo el mundo habla de usted, pero asociando su nombre a este caso. ¿Le molesta que se hable de Pisacane por el asunto de los amaños y no por su rendimiento sobre el terreno de juego?
Me alegro de que la gente aprecie mi gesto y mi comportamiento, pero confieso que me gustaría que se me reconociera y apreciara también por mi calidad como futbolista. Como juego en la primera división, no me conoce mucha gente. Por eso mismo, confío en ir siempre a más y llegar a lo más alto, para que se me valore como jugador además de como persona.

¿Qué sueño le queda por cumplir a Fabio Pisacane?
Mi sueño es el mismo que guardo en el corazón desde que era niño: jugar en la Serie A. Sé que no es fácil, pero todavía soy joven. Hasta el momento de colgar las botas, lo intentaré con todas mis fuerzas. Soñar sirve para mejorar, y yo no pienso perder la esperanza de conseguirlo. Me gustaría que llegara un día en el que pudiera decir: ¡lo he conseguido, he cumplido mi sueño! Con entrega, dedicación al trabajo y espíritu de sacrificio, lo lograré.