Farina: "Hay que acabar ya con el amaño de partidos"

Aunque el problema del amaño de partidos en el fútbol ha creado innumerables villanos, también nos ha dejado algunos héroes. Y uno de ellos es, sin duda alguna, Simone Farina.

En 2011, al entonces defensor del Gubbio se le ofreció una suma sustancial de dinero para que influyese en el resultado de un partido de la Copa de Italia contra el Cesena. Pero Farina se negó a aceptar el soborno, y notificó el incidente a las autoridades. Eso provocó la detención de 17 personas y supuso un duro golpe para quienes intentaban corromper el deporte.

Farina fue entonces convocado por el seleccionador de Italia, Cesare Prandelli, para que se entrenase durante unos días con el combinado nacional, recibió en enero de 2012 el reconocimiento especial del Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, durante la Gala del Balón de Oro de la FIFA, y fue nombrado Embajador de Fair Play de la FIFA.

A sus 30 años, ya ha colgado las botas, y ejerce de entrenador comunitario en el Aston Villa. Ahora acaba de recalcar la enorme importancia que tiene la cooperación total con la FIFA e INTERPOL en su lucha contra la manipulación de encuentros.

“Esto no es un problema solo de Italia ni de un país en concreto, es un problema internacional, y me entristece las proporciones que ha adquirido”, explica Farina. “Es fundamental que se produzca una completa colaboración con la FIFA e INTERPOL, para que el problema pueda tratarse como es debido y dejemos de tener estos escándalos en el deporte”.

“La responsabilidad radica en los jugadores y los directivos de los clubes de fútbol. La dirección de los clubes tiene que actuar, apoyar a los jugadores y respaldar a las autoridades en sus investigaciones. No pueden dejar a los jugadores a su suerte y temerosos de dar la cara cuando se enfrenten con las personas equivocadas. Los jugadores tienen que sentirse autorizados y apoyados para poder comunicar lo que tengan que comunicar cuando sean abordados por organizaciones delictivas”.

“El amaño de partidos no tiene cabida en el fútbol. Es una lacra para el deporte, y por el futuro del deporte debemos hacerle frente y acabar ya con él”.