Una estrella brilla en el cielo de Irak
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Pronto hará 10 años desde que, en 2003, la guerra recomenzó en Irak. Si bien desde entonces la situación ha mejorado, el grado de violencia permanece muy elevado. Y sin embargo, en medio del marasmo, el fútbol continúa practicándose, y la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 es incluso un objetivo realista para el combinado nacional. Una delegación de la Asociación Iraquí de Fútbol encabezada por su Presidente, Al-Obaidi Najeh, y escoltada por el seleccionador nacional, Zico, llegó de visita a la FIFA el 13 de abril y se entrevistó con el Presidente Blatter. FIFA.com estuvo allí.

"Durante todos estos años difíciles, el fútbol ha dado ejemplo manteniendo una cierta estabilidad. Incluso ha sido tomado como modelo a seguir por los políticos, que resaltan el hecho de que en los terrenos de juego iraquíes no hay conflictos. El fútbol ha demostrado en estos tiempos de duelo que la vida sigue", reveló Al-Obaidi Najeh, ex jugador, ex entrenador, ex árbitro y actualmente Presidente de la Asociación Iraquí, que posee una fe inquebrantable en el deporte rey y así lo manifestó ante el Presidente Blatter al abrir la reunión.

Holgaba convencer al Presidente de la FIFA sobre ese punto. "Yo mismo fui testigo del impacto del fútbol en el pueblo iraquí en 2007", le respondió Blatter. "Estuve en Yakarta y presencié la victoria y la subsecuente alegría de los iraquíes en la Copa Asiática. Fue otra prueba flagrante del enorme impacto social de nuestro deporte".

Hay que puntualizar que jugar al fútbol en Irak en concreto es todo un desafío. Realista pero siempre optimista, Najeh indicó a FIFA.com que el principal problema es el de la seguridad. "La inseguridad que reina en Irak es un auténtico reto. Sobre todo, la muerte de gente inocente es una de las cosas más duras que se vive a diario en el país", resaltó. "Pero la situación ha mejorado mucho recientemente. Llevamos una vida normal, casi como en cualquier otra parte del mundo. La seguridad está creciendo, la mentalidad iraquí ha progresado mucho también: el pueblo ha comprendido, algunos un poco tarde, que la unidad es nuestra fuerza. De ahí que la situación esté mucho mejor ahora", se apresuró a añadir.

La FIFA se esfuerza por ayudar a Irak a avanzar mediante sus programas de desarrollo. En 2008 aprobó la implementación de un segundo y un tercer proyecto Goal en su territorio: un centro técnico en Arbil, al norte del país. El centro ya ha sido construido. Además, como complemento, se va a agregar este año un campo de hierba natural en el marco de un cuarto proyecto Goal.

Por lo demás, desde 2010 la FIFA ha recomenzado a dispensar cursos de formación en Irak, especialmente para entrenadores y sobre el fútbol femenino. En 2012 está prevista la impartición de otros dos cursos de arbitraje.

La odisea de Zico
En este contexto tan delicado, la llegada del astro brasileño Zico como seleccionador nacional a finales del verano pasado puede parecer una incongruencia, pero no lo es en absoluto. "Yo conozco bien este país desde hace tiempo, porque mi hermano fue seleccionador de Irak antes del último Mundial en el que los iraquíes participaron, el de 1986. En realidad, a quien le propusieron el cargo de nuevo esta vez fue a mi hermano. Pero como trabajo con él desde hace siete años, mi hermano me habló del asunto y acepté la misión", explicó el ex figura del Flamengo.

Las complicaciones logísticas son sin embargo muy difíciles de gestionar, como el propio técnico no tuvo reparos en reconocer: "Nunca sabemos dónde ir. Tenemos que entrenar en el extranjero, lo cual no es fácil. Hemos tenido problemas con los hoteles, los campos de entrenamiento, las infraestructuras. En Qatar todo transcurrió muy bien. Pero a cada paso dependemos de la buena voluntad de la gente. Y además nos enfrentamos sistemáticamente a líos con los visados".

Tanto para el Presidente Najeh como para Zico, el objetivo marcado para la selección nacional es evidente: la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2014. "Tengo un equipo muy experimentado, con muchos jugadores de entre 30 y 32 años, que han ganado muchos trofeos en Asia pero que jamás se han clasificado para un Mundial, y ésta será sin duda su última oportunidad", resumió el brasileño. Sus hombres han hecho un buen papel durante sus dos primeras fases de clasificación, y abordan la tercera con confianza.

El Presidente de la Asociación tiene objetivos incluso más elevados para su país. Más allá de los resultados, quiere influir en la mentalidad de sus paisanos. "Lo que más me gustaría sin duda es poder inculcar en los jóvenes los principios fundamentales del fútbol: trabajar juntos, amar al prójimo, respetar la disciplina, jugar limpio. El respeto, la unidad, la fuerza mental son aspectos del fútbol que se aplican en la vida diaria, que deben aplicarse a la convivencia humana para unir a toda la gente", sentenció.

Es un espíritu del que no reniega Zico, que en 1986 saltó a un estadio de Bagdad lleno a más no poder, cuando vino a jugar con el Flamengo. "Me gustaría de veras que la situación mejorara aquí, que los jugadores pudieran jugar en su país, que hubiera más tranquilidad y serenidad. Y deseo de verdad que el fútbol contribuya a esa mejora a su manera. Creo que este deporte puede ser un puente importante en la reconstrucción del país. Porque los iraquíes adoran el fútbol, eso se lo puedo asegurar", afirmó el seleccionador.