Depardieu: "El fútbol es una cultura"
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Gérard Depardieu, astro del cine mundial, con más de 100 películas en su filmografía, entre ellas éxitos mundiales como Les Valseuses, 1492, Cyrano de Bergerac o Las aventuras de Astérix y Obélix, es también un ferviente aficionado al fútbol. Jugó de joven como guardameta en el equipo de su localidad, La Berrichonne de Châteauroux (centro de Francia), y también asistió a los años de éxitos del Auxerre desde las gradas del estadio Abbé-Deschamps con su amigo Gérard Bourgoin, Presidente del club borgoñón.

El actor, que conoce perfectamente el fútbol internacional y está fascinado por la FIFA, realizó una visita de cortesía a la sede del organismo el 19 de octubre, en la que pudo departir con el Presidente Blatter, y aprovechó para conceder una entrevista exclusiva a FIFA.com.

Gérard Depardieu, ¿desde cuándo le apasiona el fútbol?
Tengo esta pasión desde hace mucho tiempo. El fútbol es un medio de combatir los problemas de los barrios y evitar acabar mal. Es otra forma de inteligencia. Un nuevo idioma, una cultura de pleno derecho. Cuando a uno no se le dan muy bien los estudios, como era mi caso, el deporte puede ser un medio de ser respetado. Yo, a los 12 años, tenía una talla anormal, medía 1,80 m. Tenía dos deportes a mi disposición: el boxeo y el fútbol.

Entonces, ¿de joven jugó al fútbol en Châteauroux?
Sí, era guardameta. Mi técnica era simple: ¡lanzaba gritos tan fuertes que los pequeños delanteros que tenía delante ni siquiera se atrevían a tirar a puerta! (risas) Me crié en Châteauroux, cerca de una base estadounidense. Primero practiqué el boxeo, era el sparring de los soldados. Recuerdo que me gustaba dar duro, ¡golpeaba en el hígado! Pero nunca pude comprender ni el béisbol ni el rugby. Así que, para mí, el deporte más evidente y el más sencillo era el fútbol. Es un deporte en el que se puede ser agresivo, sañudo, pueden cometerse faltas de reglamento, pero muy pocas veces se es violento.

¿Y por qué el puesto de guardameta?
El portero tiene una mentalidad particular, y me fascina. Es la última línea de defensa, y también quien anima. Recuerdo a un guardameta de aquella época, François Remetter. Más tarde me gustó mucho Fabien Barthez. Gianluigi Buffon también es un gran arquero, porque da impulso a su equipo, y tranquilidad al mismo tiempo. Pero es una posición cada vez más difícil, el juego es más rápido, los balones llueven.

¿Hay otros jugadores que le impresionen?
Siento una gran admiración por los grandes delanteros centro. Yo nunca fui capaz de rendir bien en ese puesto, y ellos también tienen una mentalidad diferenciada. Me gusta esa especie de orgullo de guerrero, con el pecho por delante, por ejemplo, de Zlatan Ibrahimovic; Messi, con lo pequeño que es… siempre sorprendente; Zidane, para el que todo parece simple, pero que de hecho lo domina todo; Michel Platini, para mí un genio, un futbolista muy inteligente, seamos claros. No era el mismo fútbol, había menos dinero, no cabe duda. Aquella selección francesa, también con Dominique Rocheteau, me hizo vibrar. Por supuesto, ¡en aquella época me gustó menos el juego de Harald Schumacher (risas)! Un mal momento…

¿Sigue el fútbol actual?
Sí, y voy a confesarle algo, es un deporte que, en realidad, me parece cada vez más femenino. Siento mucha admiración por el fútbol femenino. Exige fuerza física, y aun así las jugadoras no pierden nunca su feminidad. Cuando vi ganar a las Bleuettes, me quedé deslumbrado [la selección francesa sub-17, campeona del mundo de la categoría en octubre de 2012]. Y también, desde los años 2000, me parece que a veces se puede reprochar a los muchachos su actitud, y que hacen mucho teatro. Las chicas, por el contrario, me parecen más valientes dentro de la cancha, hacen menos aspavientos. En el cine pasa lo mismo: ¡las actrices son más valientes!

¿Qué le interesa en este deporte?
Detrás del deporte, hay una cultura. El fútbol es una cultura. Hay que confeccionar un grupo con individualidades, un grupo que debe marcar diferencias. Y todo ello, mezclando los diferentes valores culturales de un país. El fútbol es eso. Un equipo que gana es un equipo en el que todos los jugadores comparten los mismos valores. Al ver a España y su juego de pases milimetrado, uno se queda en cierto modo estupefacto, porque esa armonía es lo que buscan todos los amantes del fútbol.

¿Cree en la función social del fútbol?
Una cosa es segura, ningún deporte tiene tantos miembros como la FIFA. Ni siquiera la ONU tiene tantos. No hay ninguna actividad más universal. Pienso que China va a explotar algún día en el fútbol. Es una gente muy positiva. Es increíble ver llorar a sus deportistas en los Juegos Olímpicos porque solo han conseguido una medalla de plata y han perdido su honor. Fijémonos en Corea del Norte, un pequeño país de unos 25 millones de habitantes, creo, aislado, y que forma parte de la élite del fútbol femenino, es algo asombroso. Incluso Estados Unidos, que tiene tantos otros deportes y que hasta cierto punto se ha perdido ese ímpetu del fútbol, está ahí, su selección femenina ha sido tres veces campeona olímpica.

¿Qué puntos comunes encuentra entre el fútbol y el cine?
El cine y el fútbol son fenómenos culturales. Cada país defiende su estilo de cine, y cada país tiene su propio estilo de fútbol. Pero yo diría que el fútbol es más importante, en un aspecto. La FIFA se creó en 1904, como una pequeña organización surgida de una idea, en resumidas cuentas, muy banal. En muy poco tiempo ha logrado tener 209 miembros, y generar una pasión loca. Mire los partidos de Sudamérica, hay un ambiente increíble, estadios enteros que lloran cuando pierde un equipo. También he visto partidos en Argelia, es una locura en las gradas. Algo que también hace único al fútbol es que nunca para, ni siquiera cuando hay guerras o conflictos. El balón siempre rueda. Este deporte es tan importante que lo viven incluso personas a quienes no les gusta especialmente.

Pero, en su opinión, ¿qué es lo que da al fútbol esa inmensa popularidad?
En 1998, cuando Francia venció a Brasil en la final de la Copa Mundial de la FIFA, de golpe, todo el mundo en el país se puso detrás, todo el mundo defendió los valores de integración del fútbol. Dicho sea de paso, para la FIFA no fue una novedad, por supuesto, ya que esa voluntad de unir es su punto de partida. El fútbol son sentimientos en estado puro, es fascinante. La gente encuentra en el fútbol lo que busca permanentemente: emoción.

En enero se entregará el FIFA Ballon d’Or en Zúrich. ¿Quién es su favorito?
Es difícil… Lionel Messi ya lo ha ganado tres veces. Me gusta mucho Cristiano Ronaldo. Últimamente me parece que está algo herido en su orgullo, porque no ha sido recompensado. Creo que ya es hora de devolverle la confianza. Así que yo le daría con mucho gusto el trofeo este año, porque está un poco debilitado, como pueden estarlo a veces los grandes campeones. ¡Messi, de todas formas, siempre tendrá el Ballon d’Or en algún lugar, en la cabeza!