Hadzibegic, una misión entre la observación y la pasión
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La Asociación Bosnia de Fútbol (FFBH) ha pasado por momentos delicados, pero paso a paso va reenderezando el rumbo. El pasado diciembre eligió un nuevo Presidente, Elvedin Begic, quien este martes 22 de enero vino a visitar la sede de la FIFA. En el seno de la delegación que lo acompañaba había un nombre familiar, el de Faruk Hadzibegic. El que fuera jugador del Betis o del Sochaux, así como seleccionador bosnio y el último capitán de la selección de Yugoslavia (65 veces internacional), ocupa ahora un cargo de observador en la FFBH. Como comentó a FIFA.com, sonriendo, espera “no tener que intervenir nunca; eso sería una señal de que todo va bien en la asociación”.

Gran conocedor de su país, este ex defensa central que militó en las filas de Sarajevo (1976-1985), Real Betis (1985-1987), Sochaux (1987-1994) y Toulouse (1994-1995) ya estuvo implicado en la afiliación de Bosnia-Herzegovina a la FIFA. “Formaba parte de la última comisión a la que recibió el señor Blatter cuando la Asociación Bosnia solicitó su ingreso en la FIFA [Bosnia-Herzegovina se afilió en 1996]. Estaba allí como ex jugador y, por tanto, como ‘autoridad deportiva’, y debatimos sobre el camino a seguir. Así superamos el primer obstáculo”, explicó.

Las cosas, sin embargo, se complicaron rápidamente, debido a los estragos de la guerra y a los conflictos internos en la FFBH que impedían cualquier avance. “Nosotros mismos nos pusimos en una situación incómoda que obligó a la FIFA y a la UEFA a suspendernos de todas las competiciones internacionales. Después fui nombrado dentro de un comité de normalización en el que desempeñaba la función de embajador ante la FIFA y la UEFA. Actualmente ya no tengo ese cargo, pero sigo estando muy vinculado a la asociación nacional, y sensibilizado con el fútbol de mi país. Sigo prestando mi ayuda y aconsejando”.

Y es que Faruk tiene una fe ciega en su país, al que tanto ama. Recordó que “en la época de Yugoslavia, Bosnia-Herzegovina era el principal vivero de jugadores”, y consideró que “la selección actual es muy buena; no le encuentro muchos defectos. El problema es que no somos lo bastante numerosos; andamos un poco justos de banquillo. Hemos llegado varias veces a las repescas, pero nuestra Asociación nunca ha vivido un gran campeonato. Nos falta experiencia para gestionar esos momentos”.

Un listón muy alto
El ex entrenador del Arles-Avignon, no obstante, tiene los pies en el suelo. Es consciente de que aupar a la cima del fútbol mundial a un país de unos 3.800.000 habitantes que se está recuperando a duras penas de una guerra fratricida no es cosa sencilla. “El desafío es enorme. Todos somos originarios de la antigua Yugoslavia, donde el fútbol estaba perfectamente organizado. Todo estaba hecho para tener un fútbol de gran calidad. Una calidad que, además, estaba reconocida a escala mundial. Hoy, Bosnia debe ir a buscar un listón muy alto para alcanzar el nivel de excelencia de la antigua Yugoslavia. Vamos por el buen camino, pero todavía queda muchísimo por hacer”, reconoció con total modestia.

Los bosnios acariciaron la clasificación en las dos últimas Copas Mundiales de la FIFA™, y tanto en Sudáfrica 2010 como en la Eurocopa 2012 solamente quedaron apeados en la repesca. Una vez más, la fase de clasificación mundialista ha empezado bien para ellos en el Grupo G de la Zona Europea. “Safet Susic, que está al frente de la selección, es un auténtico mito en el país. Está haciendo un trabajo excelente. El equipo va por buen camino con vistas a lograr el billete a Brasil. Quedan algunos partidos importantes, pero nunca habíamos estado tan bien colocados para clasificarnos”, confirmó Hadzibegic.

Pepe (como le bautizó la afición bética) se definió como un “fanático del fútbol”, y aseguró: “Ya sea en un vestuario o a pie del terreno de juego, me siento como pez en el agua”. De hecho, sabe que tarde o temprano regresará a los banquillos. “Es casi imposible explicar ese sentimiento; hay que vivirlo. Es un poco como amar a una mujer. ¿Por qué se la ama? Le encuentras todas las cualidades: es bella, inteligente, simpática… Tal vez los demás no la vean así, pero tú sí. Para mí, el de entrenador es el mejor oficio del mundo. Mi pasión está en el vestuario”.

Una pasión en la que ha hecho un paréntesis de un año para ver a su nieto Imad crecer en Francia, donde sigue viviendo su familia. Pero las pasiones no se controlan, y es también esa pasión la que le ha llevado a conservar su puesto en la Asociación Bosnia de Fútbol. “Desempeño la función de cualquier apasionado de esto, en suma: apoyar al fútbol y a los jóvenes. Con mi pasado futbolístico en Yugoslavia y luego en Bosnia, me obligo a respaldar toda acción positiva de la Asociación siempre que tome la dirección adecuada. Y así lo hace, porque está siguiendo el camino trazado por la UEFA y la FIFA”, concluyó.