Princesa Astrid: "El fútbol es mucho más que un deporte"
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Su Alteza Real la Princesa Astrid de Bélgica es una persona extremadamente ocupada. Aparte de sus deberes como miembro de la Familia Real y como madre de cinco hijos, participa muy activamente en numerosas causas solidarias. No obstante, la Princesa Astrid ha hecho este jueves un hueco en su agenda para visitar al Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, en la sede de la FIFA en Zúrich. FIFA.com se reunió con ella para hablar de su trabajo como Representante Especial de Roll Back Malaria Partnership, sobre la labor social y cultural que el fútbol desempeña en la sociedad y sobre qué puede hacer la FIFA para ayudar.

¿Cuál es el propósito de su visita a la FIFA?
Como Representante Especial de Roll Back Malaria Partnership (RBM), tengo el gran honor y la magnífica oportunidad de visitar las oficinas centrales de la FIFA en Zúrich, donde me he reunido con el Presidente Blatter para analizar el compromiso de la FIFA con los problemas sanitarios mundiales y, muy especialmente, con la malaria. En los últimos años, la FIFA ha proporcionado a la RBM una ayuda muy valiosa, y me complace enormemente disfrutar de esta ocasión para expresar mi gratitud al señor Blatter por dicha ayuda, y de estudiar además la posibilidad de una colaboración continuada de la FIFA con la RBM, incluso a través de sus campañas.

Personalmente, ¿qué relación mantiene con el fútbol? ¿Qué consideración le merece este deporte?
Me gusta verlo por televisión, y me alegro mucho de que mis dos hijos jueguen al fútbol. Creo que el fútbol es mucho más que un deporte: fomenta el trabajo en equipo y tiene el poder de influir en las conductas y de generar cambios sociales duraderos en todos los rincones del mundo. Las personas de diferentes orígenes étnicos y sociales encuentran sobre el terreno de juego un espacio común, donde se olvidan las diferencias. Independientemente de las filiaciones y alianzas personales, creo que el fútbol tiene la capacidad de unir a las comunidades. Nuestro reto consiste en aprovechar ese poder unificador para fomentar el cambio social y difundir mensajes de esperanza.

¿Qué cambios confía en promover en calidad de Representante Especial de RBM?
Con mi trabajo para Roll Back Malaria Partnership, espero incrementar la relevancia de la malaria en la lista de prioridades a tratar en los foros internacionales, proporcionar una voz a todos aquellos que sufren para superar esta enfermedad e impulsar la necesaria voluntad política para luchar contra ella. En los últimos años, gracias a la excelente coordinación de los socios de RBM, hemos efectuado enormes avances en la erradicación de la malaria, y confío en que mi trabajo con RBM contribuya a potenciar estos progresos y a reducir la cantidad de personas que padecen malaria hasta que esta lacra pertenezca definitivamente al pasado.

¿En qué estadio se encuentran los trabajos de control de la malaria en el mundo?
En los últimos años hemos observado progresos importantes en la lucha contra la malaria. Desde 2001, hemos reducido en un 25% la cifra global de muertes por su causa y, en 43 países del mundo entero, los casos de malaria han disminuido un mínimo del 50% durante el mismo periodo. Para finales de 2010 se habían distribuido suficientes mosquiteros tratados con insecticida como para abarcar prácticamente el 80% de la población de riesgo en África. Pese a todo, nuestros éxitos son parciales y frágiles. Casi la mitad de la población mundial corre el peligro de contraer malaria. Pese a los avances sin precedentes en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento, la malaria sigue infectando anualmente a unos 219 millones de personas y mata a más de 650.000 cada año. Es imprescindible que nuestras conquistas se transfieran también a todas las regiones afectadas, y que se mantengan y amplíen para impedir que la malaria regrese a aquellas zonas de donde ya la hemos eliminado.

¿Cómo cree que particularmente la FIFA puede contribuir a solucionar este gran problema sanitario?
Como guardiana de un deporte que practican millones de personas en todo el mundo, la FIFA tiene, a mi entender, una enorme responsabilidad y la posibilidad de aprovechar el poder de este deporte para difundir mensajes positivos y fomentar el cambio social. Siento gran admiración por los programas de la FIFA “Football for Health” y “11 para la Salud”, pues aprovechan al máximo la influencia que el fútbol tiene para promover una conducta sana y difundir mensajes de esperanza entre las comunidades que luchan por superar problemas sanitarios como la malaria y el VIH/SIDA. Espero que la FIFA y RBM puedan colaborar en próximas iniciativas, para incrementar el trabajo que cada una de estas organizaciones lleva a cabo en pos de la salud de las comunidades.

El Presidente de la FIFA suele decir que el fútbol desempeña una labor social y cultural en la sociedad. ¿Coincide usted con él en la idea de que el fútbol es más que un deporte?
¡Sin duda alguna! Estoy convencida de que el fútbol posee la extraordinaria capacidad de unir a las comunidades, de difundir mensajes de esperanza y de influir en el cambio social. Por ejemplo, a través de la campaña de RBM “Unidos contra la Malaria” (UAM), los socios de RBM han podido aprovechar el poder del fútbol para llegar a más de mil millones de personas mediante anuncios de servicio público y publicidad emitida durante la Copa Mundial de la FIFA 2010, y difundida actualmente, con futbolistas como Samuel Eto’o y Didier Drogba, en más de diez países africanos durante la Copa Africana de Naciones. Gracias a este compromiso, el fútbol llega a los aficionados de las comunidades vulnerables con mensajes que salvarán vidas y les ayudarán a prosperar.

¿Por qué decidió colaborar con Roll Back Malaria Partnership?
Me convertí en Representante Especial de Roll Back Malaria Partnership porque considero inaceptable que tantas personas sufran y mueran de una enfermedad como la malaria, que se puede prevenir y tratar. Por mi trabajo para RBM, he tenido ocasión de viajar a países como Zambia, Tanzania o Indonesia, donde he comprobado en primera persona la devastación que produce la malaria en las comunidades: madres que caminan durante horas con sus hijos muy enfermos y frágiles en busca de un tratamiento a menudo inexistente o demasiado caro; aulas vacías de niños a los que enseñar, y padres que entierran a sus hijos demasiado pequeños. También he visto la enorme esperanza que aportan los remedios más sencillos y económicos, como mosquiteros tratados con insecticida, rociar insecticida en las casas, pruebas de diagnóstico certeras y tratamientos apropiados. Se trata de soluciones de resultados demostrados, totalmente eficaces y económicas, capaces de cambiar el curso de la historia durante muchas generaciones. Debemos trabajar juntos, ahora más que nunca, para proteger estas herramientas.

¿Por qué se dedica con tanta pasión a la lucha contra la malaria?
Para mí, la malaria reviste una importancia particular por sus efectos en los más vulnerables del mundo: las mujeres embarazadas y los niños. A pesar de los increíbles progresos registrados en los últimos años, esta enfermedad evitable sigue cobrándose la vida de un niño cada minuto que pasa. Esas muertes no son sólo una cifra; son vidas preciosas con un gran futuro por delante que nunca llegará a hacerse realidad. Y esas muertes además repercuten enormemente en la economía de las comunidades que más sufren. En África, donde se produce el 90% de las muertes por malaria, se calcula que la enfermedad cuesta un mínimo de 12 millones de dólares al año en pérdidas de productividad. La malaria es fácil de prevenir y de tratar, y sin embargo sigue hundiendo todavía más en la pobreza a los países en vías de desarrollo. Mi esperanza para el futuro es ver a mujeres dando a luz a niños sanos que viven para cumplir cinco años y terminan sus estudios sin que la malaria trunque sus vidas. Tengo el convencimiento de que podemos conseguir ese futuro, pero eso exige la inversión y el compromiso de muchos. Estoy convencida de que tenemos la responsabilidad de disponer de los recursos adecuados para que todos podamos llevar vidas saludables, productivas y exentas de malaria.