Tecnología de línea de meta: la decisión, en 4 semanas
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Dentro de cuatro semanas exactas, el próximo 5 de julio, el IFAB celebrará una reunión extraordinaria en Zúrich. Después de nueve meses de pruebas en Inglaterra, Alemania, Hungría e Italia, dos empresas, Hawk-Eye y GoalRef, ostentan los dos sistemas de tecnología en la línea de meta (GLT) que siguen siendo objeto de estudio. 

Mañana concluirá la segunda fase de pruebas. Entonces, ambas empresas sabrán si el IFAB ha aprobado en principio la introducción de la GLT, en lo que, sin lugar a dudas, constituiría un momento histórico en los 127 años de historia del IFAB. 

Hoy, en el campo del FC Núremberg, conjunto de la Bundesliga alemana, el Goal-Ref se ha sometido a sus primeros ensayos sobre el terreno, supervisados no sólo por Rolf Staempli y Michael Koster, del laboratorio independiente de pruebas EMPA, sino también por un nutrido grupo de periodistas alemanes y suizos. 

Los orígenes del GoalRef se encuentran en otro deporte, después de que la compañía danesa así denominada desarrollara un sistema para la Federación Internacional de Balonmano. Se presentaron varios sistemas, pero los avances fueron limitados debido a la falta de respaldo económico. En 2011, GoalRef empezó a trabajar con una compañía alemana, el Fraunhofer IIS (Instituto para Circuitos Integrados), inscribiéndose en la primera fase de pruebas de la GLT en febrero de 2011. 

“El Fraunhofer IIS forma parte de una organización con 60 institutos distintos, y todos trabajamos en el campo de la investigación aplicada”, explicó Ingmar Bretz, jefe del proyecto GoalRef. “Elaboramos productos y luego los licenciamos. Asimismo, trabajamos en el desarrollo de productos o de tecnologías para distintas empresas. Uno de nuestros ‘éxitos’ más famosos es el MP3, que se desarrolló en nuestra sede de Erlangen”.  

El Instituto Fraunhofer es ahora el socio principal, en colaboración con el inventor original de la tecnología. Actualmente, la empresa también está investigando soluciones para las porterías de fútbol cinco y de fútbol sala.

Cuando nuestros balones traspasan el campo magnético, eso ‘altera’ a nuestro sistema, y entonces podemos determinar que el balón ha traspasado la línea de gol.



Los medios de comunicación presentes en Núremberg observaron hoy una prueba del “muro de impacto”; sólo un elemento más dentro del riguroso análisis de sistemas del EMPA. Se sirve de una máquina lanza-balones situada a 6 metros de la línea de meta, y el tamaño y la forma del muro es similar a los de un guardameta (1,90 metros de altura). Con esta prueba, el EMPA intenta determinar la precisión dinámica de la tecnología del GoalRef. El muro se coloca en primer lugar delante de la línea de gol y, a continuación, se va desplazando hacia la portería poco a poco, hasta que acaba por detrás de la línea de gol. El balón golpea el muro a una velocidad que oscila entre los 50 y los 120 km/h, mientras cámaras de alta definición determinan si el balón ha cruzado o no la raya. Si es disparo es “gol”, una vibración y una señal visual se envían en el intervalo de un segundo a un reloj que llevan los controladores. 

Así pues, ¿cómo funciona el sistema GoalRef? Rene Dunkler es el Jefe de Comunicación y Relaciones Públicas del GoalRef, y hoy afrontaba la tarea poco envidiable de explicar el sistema a los medios de comunicación reunidos (entre ellos FIFA.com) en términos entendibles para los profanos en la materia.

“Nuestro sistema funciona en cada portería, con 10 antenas montadas en los postes y el larguero, revestidas de plástico. Hay un excitador (o inductor) enterrado parcialmente, conectado a un procesador. Dentro del balón tenemos tres bobinas electrónicas situadas entre la cámara de aire y los paneles del balón. Cuando el balón entra en la portería, el sistema de la antena se activa y ‘excita’ al procesador. Una vez que se ha traspasado el campo magnético, lo que equivale a marcar un gol, la señal inalámbrica de radiofrecuencia se transmite al reloj del árbitro. Creemos que podemos conseguir todo esto en menos de medio segundo”, detalló.  

Por si seguía costando entender la explicación de arriba, Dunkler continuó de una forma más gráfica: “Imagínense un lago en calma, sin viento, y con el agua sin ningún atisbo de olas. Pero si empieza a llover, la primera gota de lluvia altera la superficie del agua. Cuando nuestros balones traspasan el campo magnético, eso ‘altera’ a nuestro sistema, y entonces podemos determinar que el balón ha traspasado la línea de gol”. 

Los ensayos en Núremberg continuarán esta noche bajo iluminación con focos, y también mañana, cuando el sistema del GoalRef se pondrá a prueba durante un partidillo de entrenamiento. 

Ahora, ya sólo falta esperar unas semanitas para averiguar el desenlace de este fascinante proceso.