Lograr el equilibrio

Varios representantes de la FIFA viajaron a Río de Janeiro para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, que se celebrará del 20 al 22 de junio. Líderes mundiales, miembros de los gobiernos, del sector privado, de las ONG y otros colectivos aportarán sus ideas para contribuir a reducir la pobreza, aumentar la igualdad social y proteger el medioambiente.

Los torneos deportivos internacionales de la envergadura de la Copa Mundial de la FIFA™ se dejan notar sin lugar a dudas en la sociedad y su entorno. Conversamos con el jefe de Responsabilidad Social Corporativa de la FIFA, Federico Addiechi, para conocer la estrategia de sostenibilidad del Mundial de Brasil 2014 y saber cómo ésta guiará a la FIFA hacia un evento sostenible y un futuro mejor.

Federico, hoy en día se utiliza el término “sostenibilidad” en el contexto de eventos internacionales como la Copa Mundial de la FIFA™, pero ¿qué significa exactamente?
Básicamente se trata de conseguir que nuestra generación cubra sus necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas. En el caso de la FIFA, significa utilizar nuestros recursos con cabeza, es decir, lograr el equilibrio entre el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medioambiente.

¿Cómo decides en qué debe centrarse la estrategia de sostenibilidad de la Copa Mundial de la FIFA?
Como te puedes imaginar, dada su envergadura, la Copa Mundial constituye una plataforma única y global para dar visibilidad a numerosos problemas sociales y medioambientales. Por ello, se espera mucho de la FIFA, así que debemos definir un objetivo claro, ambicioso y a la vez realista. En colaboración con los principales implicados (el comité organizador local, el Gobierno brasileño, las sedes y los socios y patrocinadores de la FIFA), llevamos a cabo lo que se conoce como “análisis material” para detectar los temas que resultan importantes para Brasil y para el Mundial. Es importante evaluar cuáles tiene sentido abordar teniendo en cuenta nuestro grado de influencia. Nos preguntamos: ¿es este un ámbito que la FIFA y el COL pueden controlar o en el cual pueden influir en cierta medida? ¿Es un tema que los brasileños quieren abordar? Si la respuesta a ambas preguntas es “sí”, entonces el tema se convierte en “material” a incluir en la estrategia. También consideramos los propios objetivos de sostenibilidad del país. Por ejemplo, las trece directivas que definen la agenda política de Dilma Rousseff, la Presidenta de Brasil, y de su gabinete han contribuido a dar forma a nuestra estrategia de sostenibilidad.

¿Han podido aplicar lo aprendido en anteriores Mundiales a la estrategia de 2014?
Desde luego. Aprendimos mucho en el 2006 y el 2010, y también en el Mundial femenino del año pasado. Hemos tratado de incorporar los mejores métodos de aquellos torneos, en la medida de lo posible, a la estrategia de 2014. En concreto, los Mundiales nos permitieron establecer un marco para la sostenibilidad. Por ejemplo, en cuanto a la protección medioambiental, este marco incluye seis ámbitos principales (residuos, agua, energía, transporte, licitaciones de obras y servicios y cambio climático) y los podemos adaptar en función de la parte del mundo en la que se organice el Mundial. De esta manera, aunque el marco sea el mismo, cada torneo abordará la sostenibilidad desde una perspectiva diferente, teniendo en cuenta las particularidades del país organizador y del entorno.

En materia de sostenibilidad medioambiental, ¿un torneo como la Copa Mundial de la FIFA no causa daños por definición?
Sabemos que el Mundial repercute tanto positiva como negativamente en la sociedad y el medioambiente. Reconocer la realidad es ya el primer paso hacia el cambio, un paso para tratar de luchar contra los problemas que surgen. Más allá de eso, entendemos como nuestra responsabilidad tomar medidas para maximizar el impacto positivo y minimizar el negativo haciendo uso de los recursos disponibles y de la fuerza de nuestra organización y del propio torneo.

¿Qué significa eso exactamente?
Bueno, en primer lugar, una entidad como la FIFA debe entender el alcance de su impacto medioambiental, incluida la huella de carbono. Hemos evaluado qué emisiones se deben a nuestras actividades conforme se acercaban los últimos Mundiales y nos hemos dado cuenta de que gran parte de las mismas provienen de los vuelos internacionales. Por ello, el 1 de enero de 2012 lanzamos un programa de compensación de todas nuestras emisiones de dióxido de carbono derivadas de estos vuelos. El programa cumple el Gold Standard, el mejor estándar para proyectos de reducción voluntaria de emisiones de dióxido de carbono y garantiza que, cada vez que viaja un representante de la FIFA, las emisiones se compensan al 100 % mediante proyectos de reducción de CO2 en numerosas partes del mundo. Otro de nuestros programas consiste en celebrar un curso de formación certificado sobre temas medioambientales para todos los administradores de estadios. En la Copa Mundial Femenina de la FIFA del año pasado en Alemania, esto se tradujo en más de 50 medidas individuales para mejorar el impacto medioambiental de los estadios.

Es evidente que hablar de sostenibilidad no equivale a hablar tan solo del medioambiente. ¿Qué nos puedes decir de la dimensión social de la estrategia?
Obviamente, temas como la integración social, la no discriminación y el respeto de los derechos humanos y la ley están siempre presentes en nuestra labor y seguirán marcando nuestra estrategia en los próximos años. En cuanto a medidas concretas, en estos últimos años hemos aprendido mucho trabajando con comunidades desfavorecidas a través del programa mundial Football for Hope y queremos aplicarlo con éxito en Brasil. Con esto en mente, trabajamos en un estudio para hallar programas en las 12 sedes que utilicen el fútbol para promover la integración y el desarrollo sociales, los cuales apoyaremos en 2014 y durante muchos años después. Otro aspecto en el que nos centramos es el de mejorar las aptitudes de la población para que con ello aumenten sus opciones de encontrar trabajo. Trabajaremos con cerca de 18 000 voluntarios en el Mundial y, en lugar de formarles solo para que desempeñen su tarea, les ofreceremos otras vías para mejorar sus capacidades a fin de que tengan más opciones de hallar un empleo cuando acabe el Mundial.

La prohibición de vendedores ambulantes en ciertas zonas de las ciudades y los alrededores de los estadios fue objeto de crítica durante la Copa Mundial de la FIFA en Sudáfrica 2010...
Sí, hemos analizado lo que estuvo bien y no tan bien en Sudáfrica e incorporaremos lo aprendido a la estrategia actual. Los vendedores ambulantes siguen siendo responsabilidad de las sedes y nosotros les seguiremos apoyando y animando para que colaboren con los vendedores y encuentren soluciones y alternativas para los afectados por el torneo. En algunos casos, incluso daremos a los vendedores la oportunidad de formar parte de nuestras operaciones oficiales del Mundial, siempre con la idea de mejorar su forma de trabajar para cuando termine la competición.

Así que también se trata de animar a otros a que incorporen la sostenibilidad en sus actividades.
Desde luego. Además de nuevas iniciativas concretas, uno de los principios de la estrategia es llegar a todos los que estén a nuestro alcance para animarles a seguir integrando la sostenibilidad en sus actividades. Trabajamos con nuestros socios y patrocinadores para garantizar que la labor que desempeñan en el marco del Mundial sea lo más sostenible posible, compartiendo con ellos las mejores prácticas y dándoles la oportunidad de interactuar con nosotros. Por ejemplo, colaboraremos con Sony en un programa formativo para la juventud brasileña que luego incorporaremos en proyectos a largo plazo de nuestra red de Football for Hope. También contaremos con Yingli Solar para instalar un gran sistema de energía solar que abastezca con energías renovables a poblaciones brasileñas cuando termine el torneo. Además de todo esto, estamos permanentemente en contacto con el Gobierno brasileño para intercambiar información y conocimientos porque, aunque somos conscientes de que tienen su propio equipo y objetivos, al igual que nosotros, a veces abordar los mismos puntos hace que surjan debates donde uno más uno suman más de dos.

Hace casi una década que trabajas en la FIFA. ¿Cómo ha evolucionado su estrategia de sostenibilidad en este tiempo?
En otros Mundiales, hemos contado con “satélites” de responsabilidad social y medioambiental, es decir, eventos, iniciativas y programas creados ex profeso para cada torneo. Esta vez, en cambio, nos dimos cuenta de que, si queremos dejar huella, tenemos que analizar nuestras operaciones internas. Hablamos sobre cómo se organizaría el torneo y consideramos la repercusión en la sociedad y el medioambiente de todo lo que hacemos. Tenemos que procurar que la sostenibilidad no sea solo tarea del departamento de Responsabilidad Social Corporativa, sino que toda la organización y el Comité Organizador Local también la hagan suya. Por ejemplo, hemos incorporado la sostenibilidad en nuestros procesos de licitación y adjudicación de contratos para que todos los productos y servicios que la FIFA adquiera cumplan los estándares internacionales y respeten las condiciones exigidas. Buscamos comprar productos cuyos fabricantes se hayan planteado cómo los reutilizarán o reciclarán cuando ya no funcionen.

¿Dónde podrá ver la afición la sostenibilidad en la Copa Mundial de la FIFA 2014?
Nuestras actividades serán visibles en muchos lugares. Instalaremos un sistema de gestión de residuos, por ejemplo, que tiene en cuenta la protección medioambiental. A la vez, el Mundial será una excelente ocasión para llamar la atención sobre el cambio climático. En los estadios, la hinchada verá nuestras medidas para mejorar la experiencia de los más pequeños con las zonas de protección infantil. No obstante, hay que decir que muchas de las actividades no estarán a la vista, porque la sostenibilidad consiste más bien en cómo hacemos las cosas y qué medidas adoptamos entre bambalinas, como en el sistema de gestión de entradas, que tiene en cuenta grandes problemas del consumidor como la protección de datos y los derechos de los asistentes al torneo.

¿Y qué hay después de 2014?
En cuanto haya terminado el Mundial, elaboraremos un primer informe exhaustivo sobre el tema que evalúe el resultado de las actividades en torno al torneo, que servirá de base para el futuro. El informe se basará en la Iniciativa Global de Información, un marco sostenible utilizado por la mayoría de grandes empresas mundiales. También seguiremos trabajando con los Comités Organizadores Locales de Rusia y Qatar de cara a 2018 y 2022. Por primera vez, el proceso de candidatura para estos Mundiales consideró aspectos de carácter social y medioambiental, así que los anfitriones ya han apuntado cuáles son sus focos de interés y nosotros podremos trabajar con suficiente antelación para adoptar las medidas adecuadas, incluyendo la norma de que los estadios deben tener el certificado de edificio ecológico en el futuro para garantizar sus credenciales energéticas y medioambientales. En cuanto a Brasil, esperamos, gracias a los esfuerzos conjuntos de la FIFA, el Comité Organizador Local, nuestros socios y patrocinadores y el Gobierno, poder lograr que la sostenibilidad forme parte integrante de la Copa Mundial de la FIFA y sea el referente de las competiciones deportivas del futuro.