Lali: "El fútbol es un instrumento fantástico"
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Afganistán ha sufrido durante tres décadas los efectos devastadores de la guerra y la lucha étnica. El fútbol tampoco se libró de estos terribles sucesos e incluso llegó a estar prohibido. Sin embargo, la pasión por el deporte rey ha regresado con más fuerza que nunca y ha unido al pueblo afgano al tiempo que ha cultivado los primeros brotes de paz en un país asolado por los conflictos bélicos.

El balón por fin volvió a rodar en la castigada república situada a los pies de la cordillera Hindú Kush. Y lo que es aún mejor: se instauró la primera liga nacional del país, la cual ha brillado en su temporada de debut. Ocho equipos, procedentes de ocho regiones distintas, se disputaron la recién estrenada Premier League afgana (APL). Los cerca de 5.000 espectadores que abarrotaron el estadio de Kabul el día de la final presenciaron el triunfo por 2-1 del Toofan Harirod sobre el Simorgh Alborz. Afganistán ya tenía su primer campeón.

Uno de los máximos responsables de la competición es Ali Askar Lali. El ex internacional afgano llegó a Alemania en 1981 como refugiado. Allí fue jugador y entrenador en diversos equipos antes de regresar a su país, donde ha participado muy activamente tanto en la reconstrucción del fútbol como en la fundación de la APL. FIFA.com conversó con él acerca de sus objetivos y el futuro del balompié afgano.

Señor Lali, ¿en qué proyectos está embarcado actualmente?
Formo parte del programa FIFA Grassroots y desempeño mi labor principalmente en Afganistán. Además, soy consejero técnico de la Asociación Afgana de Fútbol, y también trabajo para la Asociación Alemana de Fútbol en Afganistán y en otros países. Me encargo de formar entrenadores, construir estructuras y procurar que todo salga adelante. 

En estos momentos, ¿cuáles son los proyectos más importantes en Afganistán?
Fundamentalmente dos: por un lado, la creación de una liga profesional y, por otro, establecer una base sólida para los equipos. Invertimos mucho en Grassroots, no solamente en Kabul, sino también en todas las demás provincias. Estas son, en mi opinión, las dos actividades más importantes a día de hoy.

¿Cómo valoraría la primera temporada de la Premier League afgana?
Ha sido, a todas luces, un éxito rotundo. Hemos demostrado que somos capaces de ofrecer y organizar fútbol de calidad. Hemos sabido llegar a gran parte del pueblo afgano. No en vano, alrededor de 16 millones de personas, más de la mitad de la población del país, han seguido de cerca la liga. Además, hemos conseguido llevar el fútbol a infinidad de hogares, por lo que ahora son familias enteras las que se interesan por el fútbol.

También hemos comprobado que, una vez concluida la competición, el entusiasmo por el deporte rey ha aumentado notablemente entre los jóvenes. Hemos logrado proyectar una imagen pacífica de Afganistán. La mayoría de gente oye hablar de nuestro país únicamente en el contexto de lucha, guerra, armas y drogas. Sin embargo, nosotros hemos mostrado una imagen distinta. También hemos demostrado unidad dentro de nuestras fronteras y hemos reunido a todos los grupos étnicos del país bajo un mismo techo. Han jugado juntos al fútbol y se han divertido. 

¿Qué metas se proponen alcanzar en los próximos años?
Hemos dado un gran paso adelante con la creación de la Premier League y, por lo tanto, queremos seguir construyendo en base a ella. Tenemos que seguir mejorando en términos de organización. Hoy en día, las estructuras de la liga son prácticamente inexistentes, así que tendremos que ir construyéndolas poco a poco. Los clubes también deben seguir creciendo. Organizamos la liga utilizando las estructuras de las que disponíamos y creamos un torneo con equipos procedentes de ocho regiones distintas.

El próximo paso es conseguir tener una liga abierta. Estos son los objetivos que tenemos fijados, si bien sabemos que nos queda un largo y duro camino por delante. Pero somos optimistas y ya hemos echado a andar, así que pensamos que dentro de cinco o seis años tendremos una liga competitiva.

¿Y qué futuro le aguarda a la selección de Afganistán?
Evidentemente, cuanto mejor sea nuestra liga, mejor será el nivel del combinado nacional. La selección es el reflejo del país. Después de tantos años en guerra, Afganistán está deseando presentarse al mundo como una nación unida, y la selección es el mejor medio para hacerlo. Un buen combinado nacional elevará el ánimo de todo el pueblo.

¿Qué lugar ocupa el fútbol femenino en el panorama actual?
Por tradición, el fútbol femenino lo tiene más complicado. Es una disciplina que se estableció por primera vez en Afganistán entre 2003 y 2004. Es una empresa muy difícil, pero ya hemos logrado fundar equipos en grandes ciudades como Kabul, despertando así el interés de otros clubes por fomentarlo. También hemos organizado campeonatos para los equipos femeninos y hemos conseguido que la selección nacional participe en torneos internacionales. Ha sido un largo camino, pero ya hemos dado los primeros pasos. La gente está empezando a conocer el fútbol de mujeres gracias a que hemos intentado retransmitirlo en la medida de lo posible entre partido y partido de la liga masculina.

También invitamos a la selección femenina a un encuentro liguero para presentarla ante la afición después de imponerse a Pakistán por 4-1. Antes, el fútbol femenino era un auténtico desconocido para la mayoría de aficionados, pero cuando se enteraron de que nuestra selección había derrotado al eterno rival, sintieron un profundo orgullo. Creo que vamos en la dirección adecuada para implantar y fomentar el fútbol femenino en las grandes ciudades de Afganistán. Y también queremos llegar a las provincias en un plazo estimado de entre cinco y diez años. 

¿Podría afirmarse que el fútbol ha unido al pueblo afgano después de tantos años de guerra?
Sin ninguna duda. Llevamos muchos años diciendo que en Afganistán se pueden conseguir grandes resultados con escasos medios. El fútbol es un instrumento fantástico para alejar a los jóvenes de las armas, la violencia y las drogas. Gracias a la Premier League nuestro mensaje ha llegado a todos ellos, y les hemos demostrado que el fútbol puede aportarles esperanza y que con él siempre se sentirán como en casa. El balón les permitirá alcanzar grandes metas a partir de medios muy sencillos.

El Programa de Desarrollo Goal de la FIFA ha permitido que se construya un campo de césped artificial en Kabul, sede actual de los partidos de liga. ¿Qué importancia ha tenido este proyecto?
El Programa de Desarrollo Goal fue el salto definitivo hacia la independencia de nuestra asociación. Nos permitió estar en disposición de organizar un evento de estas características en Afganistán sin que interviniesen agentes externos a nosotros. En un país como el nuestro, son muchas las instituciones que desean ejercer su influencia sobre el fútbol. Sin embargo, gracias al Programa Goal, seguimos teniendo la independencia suficiente para organizarnos por nuestra cuenta. Y no hablo solamente de celebrar partidos de fútbol, sino también de formar a nuestros técnicos y árbitros, así como a nuestros jóvenes talentos.

El Programa Goal fue esencial para nosotros. Naturalmente, nos gustaría contar con más apoyos, también por parte del gobierno, ya que nos faltan efectivos, personas que trabajen a pie de campo: entrenadores, árbitros y organizadores. Necesitamos gente que sepa construir estructuras para el desarrollo de la liga y los equipos. Ésa es la principal carencia de Afganistán en estos momentos. Tenemos que mejorar la infraestructura actual hasta el punto que nos permita incrementar nuestra actividad en todas las provincias del país.

Usted es una leyenda viva del fútbol afgano. ¿Su estatus le ha ayudado a la hora de enganchar a la gente y de encontrar socios?
No cabe duda de que, como ex internacional que soy, volver a Afganistán para promocionar el fútbol me ha permitido ganarme el respeto de todos. No son muchos los que han vuelto del exilio. Mis compatriotas han comprobado que me desvivo por este deporte, lo cual me ha permitido tender puentes con patrocinadores y proyectos muy importantes.