En octubre de 2005, Guatemala se vio afectada por el paso de la fortísima tormenta Stan que afectó principalmente a las zonas rurales del país. Los departamentos más afectados por las inundaciones y corrimientos de tierra fueron Sololá, San Marcos, Suchitepéquez, Escuintla, Santa Rosa y Jutiapa.
El impacto de las intensas lluvias fue especialmente devastador en los sectores más desfavorecidos de la población que perdieron prácticamente todo lo que tenían. El Gobierno de Guatemala tuvo que declarar el "estado de calamidad" a nivel nacional
De acuerdo con los datos de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, CONRED, hubo más de 500 comunidades afectadas, el número de muertos superó los 654 y más de 570 personas desaparecieron durante la tragedia. El gobierno aseguró que el número total de personas afectadas ascendió a 3.5 millones. Según UNICEF, los niños y adolescentes fueron los más afectados, ya que representan más del 50% de los damnificados.
La consecuencia directa de las constantes lluvias fue la interrupción del suministro eléctrico y de agua potable en el interior del país. Los derrumbes dejaron incomunicadas a cientos de poblaciones por la red vial. Las condiciones de insalubridad, consecuencia de las inundaciones, aumentaron los problemas de salud, especialmente, en enfermedades respiratorias, de piel y de estómago.
Un equipo de Action Aid, y su organización contraparte Adejuc, acudieron al lugar para poner en marcha un Plan de Emergencia en el área y coordinar el envío urgente de ayuda en alimentos, ropa y medicina para 23,800 personas.
