Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que la gente de Haití tuvo algo de lo que alegrarse. La selección cadete del país está dado a los habitantes del país caribeño motivos más que suficientes para el regocijo con su participación en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. El 25 de agosto contra Nigeria, en su último encuentro de la primera fase, los jóvenes representantes haitianos se juegan la permanencia en el certamen.

Han transcurrido ya 33 años de continuo y turbulento conflicto político desde que el delantero Manno Sanon desatara el júbilo en la pequeña nación isleña durante la Copa Mundial de la FIFA 1974, al abrir el marcador contra Italia en la República Federal Alemana. Los seguidores haitianos disfrutaron apenas de seis minutos de delirio antes de que los italianos empataran y acabaran imponiéndose por 3-1. Sin embargo, el fútbol sigue siendo una pasión en Haití.

Este año, en la República de Corea, los aficionados haitianos al fútbol están viendo a sus queridos adolescentes luchar de nuevo por un título mundial. Esta vez se trata de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA y Haití está a un paso de plantarse en la segunda fase, siempre que consiga hallar la manera de vencer el sábado al líder del grupo, Nigeria, en su último choque del Grupo D.

Entonces y ahora
Dominic Vorbe, hermano del capitán en 1974, Philippe, ha sido testigo de ambos campeonatos (Alemania 74 y Corea 07). "Hubo una auténtica locura cuando se clasificó la selección del 74", afirma. "Todo el país apoyó al equipo y estábamos muy orgullosos. Es lo mismo que ahora con la sub-17... algo nuevo está naciendo. El fútbol no es sólo un deporte en Haití, es una religión. Incluso en tiempos de gran miseria, siempre encuentras un partido de fútbol en marcha".

Para el seleccionador sub-17, Jean Yves Labaze, el debut del país en la Copa Mundial de la categoría es un motivo enorme de orgullo y emoción. El técnico haitiano no tiene ninguna intención de dejar que los dos primeros resultados (derrota por 3-1 contra Japón y 1-1 ante la antigua metrópolis colonial, Francia) les desalienten en la pugna por un puesto en octavos de final.

"La Copa Mundial es lo máximo en cualquier categoría de edad", resaltó. "A todo el mundo, jugador o entrenador, le encantaría estar en una Copa Mundial. Para nosotros, supone un gran paso para el futuro de este país".

Ha sido un largo camino contra adversidades casi insalvables, pero el fútbol vuelve a prosperar en Haití después de años de guerra y represión política. El país comparte la isla caribeña de La Española con sus vecinos de la República Dominicana, y es la segunda nación más pobre del hemisferio occidental y la 154ª entre 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (2006). El 80% de la población del país vive en la más absoluta pobreza. A pesar de ello, el pulso del fútbol sigue latiendo con fuerza.

Semillas que florecen lentamente
La fuga y exilio del ex presidente Jean-Bertrand Aristide en 2004, la intervención internacional y la presencia estabilizadora de las Naciones Unidas están empezando ahora a mostrar indicios de un futuro mejor. El lento y penoso proceso de recuperación del país en el plano político, social y económico se está viendo reflejado en los resultados sobre el terreno de juego. Y esta plantilla de jóvenes talentos está alentando la esperanza por todo Haití.

Fabien Vorbe, delantero de este combinado sub-17 y un miembro más de la saga futbolística de los Vorbe, se hizo eco de este sentir general: "La gente siempre habla de las desgracias de Haití, pero haber llegado a la Copa Mundial significa que el país está yendo a mejor".

Las instalaciones e infraestructuras que tiene el equipo a su disposición actualmente son, en el mejor de los casos, rudimentarias. A raíz de la marcha de Aristide, el centro de entrenamiento de los jóvenes talentos haitianos, el Rancho de la Croix des Bouquets, quedó completamente destrozado durante la orgía de destrucción que arrasó todo el país.

"Duele ver a la población acudir a una catedral del fútbol y destruirla; hasta el punto de llevarse los inodoros y quemar la camilla del fisioterapeuta", señaló Dominic Vorbe.

Desde abajo del todo
Por consiguiente, ha habido que reconstruir desde los cimientos. Gracias a los fondos del Programa Goal de la FIFA, las instalaciones están mejorando.

Es imposible que cualquiera que presencie la extrema pobreza de Haití no se vea afectado por ella. Las huellas del caos post-Aristide siguen surcando inconfundiblemente el paisaje nacional. Son claramente visibles en la sede de la asociación nacional y en el Rancho, que ha sido sólo reconstruido a medias.

Antoine Dorair, responsable de las instalaciones de entrenamiento del Rancho, comentó: "El Estado de repente se vino abajo y no fue capaz de apoyar a la asociación. El fútbol estaba sufriendo enormemente las consecuencias y había que resucitarlo". Ahora, no obstante, vislumbra un futuro favorable, gracias a las inversiones que recaen tanto en infraestructuras como en algo trascendental: la formación.

"Con los nuevos edificios, podemos concentrar allí a toda la plantilla. El fútbol haitiano alcanzará una velocidad superior, tanto nacional como internacionalmente", aseguró Dorair.

Sin miedo
El delantero sub-17 Charles Hérold Junior, autor del gol en la derrota de la primera jornada contra Japón, afirmó que el equipo tiene "resolución y hambre de triunfo" y no se arrugará en el momento más importante. "Ya jugamos delante de 40,000 personas en Honduras que nos animaban o nos abucheaban, y no hubo ningún problema".

Fabian Vorbe coincidió con su compañero: "No admitimos que ninguna selección sea mejor que la nuestra. Aunque nos enfrentemos a los brasileños o los ingleses, seguimos manteniendo que los haitianos son mejores".

Con la potente Nigeria interponiéndose entre ellos y un puesto en la segunda fase, los haitianos tendrán que concitar hasta la última gota de resistencia, energía y garra para obtener el pasaje soñado... y dar a sus compatriotas verdaderos motivos para la celebración.

El proyecto "Football's Hidden Story" (la cara oculta del fútbol) fue puesto en marcha por la FIFA para comunicar el significado del fútbol en la sociedad, y como un instrumento de esperanza y confianza en un cambio positivo del mundo. Este proyecto refleja el compromiso de la FIFA de asumir un papel más amplio en la sociedad, que va más allá del desarrollo del fútbol, y asume también la responsabilidad de impulsar el desarrollo social y humano en el mundo. Infront y Can Communicate han sido elegidos para realizar este proyecto en nombre de la FIFA.