El perfil de rascacielos neoyorquino se encuentra muy lejos de los campos áridos y polvorientos donde los niños africanos aprenden lecciones muy útiles corriendo detrás de un balón al atardecer. Sin embargo, el mundo moderno busca estrechar las manos con regiones en vías de desarrollo en un gesto fraternal que une a la humanidad, en un eslabón clave de la próspera cadena de desarrollo de Play Soccer.

Tras muchos años dedicados a UNICEF en todo el mundo, la diligente fundadora Judy McPherson se ha convertido en el vínculo idóneo con Nueva York. El hecho de que haya formado parte de la dirección de finanzas significa que conoce muy bien el reto que representa llevar ayuda humanitaria a áreas del mundo cuyas necesidades van más allá de lo que puedan imaginar las mentes más prolíficas de naciones acaudaladas.

Después de vivir cinco años en Francia, McPherson había aprendido lo importante que es el fútbol para unir a las comunidades. Un hijo suyo había jugado al balompié en una liga inferior francesa, y McPherson recordó las lecciones impartidas por goles compartidos dentro y fuera de la cancha, en el momento en que se dio cuenta de que los niños en las áreas con mayores desventajas del mundo requerían la oportunidad de aprender habilidades sociales para forjar su futuro.

"Una agencia de desarrollo como UNICEF desempeña una destacada función general, pero el papel que desempeña el hombre de la calle en un microcosmos puede ser sumamente eficaz", anota. "El fútbol es diversión, y una manera barata y eficaz de movilizar comunidades. Play Soccer es un programa recreativo para todo el mundo, que comienza con los niños pequeños a fin de que se comprometan y eduquen, y, además,  anima sobre todo a las niñas a tomar parte en la recreación".

McPherson viaja con cierta regularidad para ver de primera mano los frutos de su labor y comprobar también que la organización y los aspectos financieros de los programas marchan como es debido.

Actividades comunitarias
Play Soccer se ha concentrado hasta la fecha en África más que en el continente americano. Es una red sin ánimo de lucro creada hace nueve años, cuyo objetivo es ofrecer un programa internacional que beneficie la salud, la educación y el desarrollo social y físico de niños y jóvenes a través de actividades comunitarias basadas en el fútbol.

Aunque esto pudiera parecer una campaña mercadotécnica, la realidad es otra. Play Soccer, constituida en 1999 en Nueva Jersey, Estados Unidos, lanzó su primer programa en Ghana al cabo de dos años de su fundación. Se trata de trabajo de voluntariado en las comunidades, así como de una interacción constructiva con otras organizaciones administrativas y basadas en el deporte.

El trabajo colectivo es la clave

Hasta ahora McPherson ha corroborado que su idea se ha puesto en práctica en Camerún, Ghana, Malaui, Senegal, Sudáfrica y Zambia, con niños cuyas edades van de cinco a 14 años. Una junta directiva de Play Soccer se encarga de supervisar los proyectos comunitarios y el órgano rector en Estados Unidos -compuesto igualmente por directores voluntarios- se ocupa de vincularlos.

Los voluntarios de Play Soccer se dedican a enseñar el fútbol a niños y niñas no sólo para que estos desarrollen su habilidad técnica, sino también para inculcarles principios sobre la salud y las relaciones sociales. Tal como señala McPherson: "Nuestro enfoque es integral. El fútbol es un medio excelente para el desarrollo, ya que cubre sin dificultad todos los estratos socioeconómicos".

Entre los temas que atañen la salud figuran la nutrición, la higiene personal, la importancia del agua potable, la sanidad y métodos para restringir la propagación de VIH/sida, tuberculosis y malaria; la educación social se centra en el trabajo de equipo, soluciones amistosas de disputas, juego limpio, el respeto a los demás y la interdependencia.

Punto de encuentro de la juventud
Mamadou Samb, director del programa en Senegal, comenta: "Si los niños que están aquí no formasen parte de nuestro programa Play Soccer, ¿qué harían entonces? Tendrían que arreglárselas por sí mismos, y sin tener nada que hacer, se dedicarían a vagar por las calles. Y si eso sucede, se puede esperar cualquier cosa".

El éxito del programa se manifiesta en el hecho de que muchos voluntarios se benefician tanto como los propios niños.

Gloria Mofokeng, una voluntaria agradecida que colabora como instructora de Play Soccer en Finetown, Sudáfrica, dice: "Play Soccer significa mucho para mí. Llegó en un momento en que había perdido la esperanza y me ayudó a recuperar mis habilidades y la confianza en mí misma. Me he dado cuenta de la alegría espiritual que me da".

Y añade: "Tú sabes que siempre pensamos que nuestro vecindario se encontraba aislado y descuidado. No obstante, vi la oportunidad de trabajar con los niños y de ser un ejemplo para ellos. A veces éste es el único sitio donde se sienten felices fuera de casa, donde encuentran cariño. Quiero dar un buen ejemplo en los años venideros para que recuerden que fui alguien que aportó algo positivo a sus vidas. Esa es mi misión".

Play Soccer fue uno de los primeros socios en la puesta en marcha del programa Football for Hope de la FIFA. En la actualidad, su red enlaza a más de 10,000 niños y ya se ha pedido que se expanda a otros países de África, Asia, Centroamérica y el Caribe.

Las comunidades más desfavorecidas
Los fondos se recaudan de agencias internacionales, gobiernos locales y nacionales, y organizaciones deportivas, incluida la FIFA. Posteriormente, se procede a detectar las comunidades más desfavorecidas en un área, se despierta el interés local y se da paso a la inscripción de niños.

La sede concede a cada programa local una "subvención inicial" para cubrir los costos de la capacitación elemental de los voluntarios, además de los materiales esenciales, como camisetas, balones, conos para entrenamientos y otros.

Senegal es solamente uno de los países donde este modelo está funcionando bien, justo como lo desea la sede de Play Soccer. Los voluntarios de la localidad no pueden responder por los niños que crecen con el programa, pero esperan lo mejor.

Samb, director del proyecto en general, opina: "No nos queda más que formular, hasta cierto punto, una hipótesis sobre el futuro de los niños que forman parte del programa. Nadie sabe lo que el futuro depara, pero si tienen la fortuna de pertenecer a Play Soccer o a un programa similar, podemos al menos garantizarles algo: el derecho a la educación, el derecho al desarrollo personal, el derecho al juego y todos los derechos que lista UNICEF. Intentamos darles estos derechos, así como el derecho a una vida sana con la ayuda de nuestros voluntarios".

Ya es muy tarde como para esperar que con el esquema de Play Soccer en Sudáfrica se logre formar a un posible astro que logre concretar la gran ilusión que abrigan los Bafana Bafana de causar una enorme impresión cuando el país alberge la Copa Mundial de la FIFA en 2010, la primera en suelo africano.

No obstante, el avance se manifiesta con la participación en la junta directiva local de Pitso Mosimane, un miembro del personal técnico de la selección nacional.

Play Soccer se ha fijado como objetivo un ambicioso presupuesto de 1,2 millones de dólares para cubrir tanto sus proyectos a corto plazo en 2008 como aquellos a largo plazo.

McPherson reconoce: "Muy a menudo nos encontramos persiguiendo nuestras aspiraciones. Nuestras metas y la demanda que existe de programas de Play Soccer superan los medios a nuestra disposición para alcanzarlas". Y agrega: "Pero Play Soccer trabaja con denuedo para capacitar al personal local y a los voluntarios. El apoyo que sirve para que la gente se ayude a sí misma en donde vive representa un crecimiento de los propios recursos humanos del país, lo cual sentará, a largo plazo, las bases de programas sostenibles".