Willy Sagnol solamente pasó por dos ligas a lo largo de su carrera, iniciada en 1995 y concluida en 2008. Con sus tres clubes, eso sí, ganó casi todo lo que se puede ganar en la vida de un futbolista. Sucesivamente, en las filas del Saint-Etienne, el Mónaco y el Bayern de Múnich, fue adjudicándose la liga francesa en 2000, la Bundesliga en cinco ocasiones, la Liga de Campeones de la UEFA en 2001, la Copa Intercontinental ese mismo año, y muchos más títulos.

Sagnol, reconocido como uno de los mejores defensas y centradores del mundo en su época, también gozó de una carrera internacional bastante complea. Con 58 internacionalidades en su haber, y 2 Copas FIFA Confederaciones conquistadas en 2001 y 2003, acarició el trofeo supremo en 2006, tras caer en la final de la Copa Mundial de la FIFA frente a Italia. Una desilusión que comparte, ironías del destino, con el holandés Willy van de Kerkhof, que perdió las finales mundialistas de 1974 y 1978, y a quien debe su nombre. 

Pero aparte de una victoria en un Mundial, también falta otra cosa en el denso currículo del Flankegott (“Dios de los centros”): distinciones personales. “El hecho de que el Balón de Oro de la FIFA se conceda siempre a jugadores con vocación ofensiva nunca resultó frustrante para el defensa que fui”, analizó nuestro protagonista para FIFA.com. “El fútbol no está hecho sólo para los deportistas de alto nivel. El fútbol es para los aficionados. Los profesionales son un vehículo social ante todo. Este deporte debe servir para hacer soñar a la gente; y un defensa no hace soñar a la gente. Y es normal…”.

Solamente se puede medir el nivel de un entrenador por su palmarés. Un entrenador que gana es un buen entrenador.

Willy Sagnol.

“Hay que dar el Balón de Oro de la FIFA a gente que tenga esa facultad y esa vocación. Y Lionel Messi hace soñar, al igual que Cristiano Ronaldo. Es a jugadores así a los que hay que dárselo”, insistió Sagnol. Un gesto muy deportivo por su parte, si tenemos en cuenta que él anuló completamente al astro portugués en la semifinal de Alemania 2006. Eso no quita que, entre los dos favoritos al trofeo dorado, el ex del Bayern tenga sus preferencias: “A día de hoy, si valoramos la calidad, el talento puro, Messi es imbatible. Pero si añadimos otros criterios como los resultados con su club o su selección nacional, la cosa está más abierta. En cuanto a talento puro, eso sí, nadie alcanza el nivel de Messi”.

Futuro entrenador, ya director
Sagnol, que actualmente se prepara para sacarse el título de entrenador, no disimula su intención de dirigir desde el banquillo a un equipo “algún día; pero no ahora, no a corto plazo”, precisó. Como no podía ser menos, también tiene su pronóstico en relación al premio al mejor entrenador del año: “Solamente se puede medir el nivel de un entrenador por su palmarés. Un entrenador que gana es un buen entrenador. En ese aspecto, los Alex Ferguson, José Mourinho y Pep Guardiola son de lo mejorcito del mundo. Si hay que quedarse sólo con uno, elijo a Mourinho, ¡aunque puede resultar muy enervante por su comportamiento! (risas). Es alguien que consigue sacar el 100% de sus jugadores, que obtiene resultados por dondequiera que pasa. Uno sólo puede quitarse el sombrero ante él”.

Poco parco en parabienes, el actual director deportivo de las selecciones francesas de categorías menores se pasó por Bakú hace unas semanas para felicitar también a las Bleuettes, ganadoras de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Azerbaiyán 2012. “Sigo el fútbol femenino por el cargo que ocupo”, confesó entonces; un motivo suficiente para pedirle su pronóstico en relación al título de Jugadora Mundial de la FIFA: “Hace unos años estaba Birgit Prinz, que metía goles a punta de pala. ¡Daba la impresión de que sólo vivía para eso! Estaba verdaderamente por encima del resto... Ahora sigue estando Marta, la brasileña. Podría jugar con los hombres; no se notaría la diferencia. Hoy en día el nivel es más homogéneo. En Francia hay una jugadora que me gusta mucho, Gaëtane Thiney, quien, además de ser una gran jugadora, es muy buena gente”.

Un gran jugador, y muy buena gente… Una descripción que le sienta como un guante al propio Willy Sagnol.