El rugby y el fútbol se perciben a menudo como antagonistas. Aparte del césped, las botas y el espíritu de equipo, resulta difícil encontrar puntos comunes entre estas dos disciplinas que se diferencian hasta en la forma del balón. Sin embargo, el internacional francés Dimitri Yachvili es la prueba de que entre los dos deportes existen técnicas, emociones y sensaciones comunes.

El medio melé del Biarritz Olympique practicó el fútbol de niño y sigue inspirándose en él en la actualidad para perfeccionar su excepcional bagaje técnico, en especial su habilidad con los pies, considerada como una de las mejores del mundo en su demarcación.

El segundo máximo anotador de la historia de la selección francesa de rugby concedió una entrevista exclusiva a FIFA.com para hablar de fútbol.

¿A qué edad empezó en el fútbol?
Jugué de los 8 a los 12 años en el Niza. Mi familia es de Brive, pero a mi padre lo trasladaron por trabajo a la Costa Azul, donde pasamos cinco años. Practiqué un año el rugby y después me pasé al fútbol durante cuatro, y fue una experiencia fantástica. Como soy zurdo, y no había muchos, me pusieron de extremo izquierdo, lo que me iba a la perfección. 

Michel, su padre, fue jugador internacional de rugby. ¿Qué le pareció que cambiara de deporte?
Es cierto que mi familia es más de rugby, pero él me dejó elegir. Muchos de mis compañeros de clase jugaban al fútbol, y yo tenía ganas de probar otro deporte. Para mi padre no supuso ningún problema que cambiara el balón ovalado por el redondo. Cuando mi familia regresó a Brive, una localidad con gran tradición de rugby, volví a practicarlo sin más. 

¿Es la práctica del fútbol la responsable de su gusto por jugar con los pies, por el que precisamente tanto destaca?
Sí, pienso que me ha ayudado. Los lanzamientos no son iguales, ni tampoco el balón, pero la sensación entre la pelota y el pie sigue siendo muy parecida. El fútbol me ha permitido tener mejores sensaciones y tocar más el balón, y creo que eso me ha ayudado posteriormente. 

¿Sigue trabajando sus lanzamientos con Jean-Michel Larqué, ex internacional de alto nivel?
Sí, ya hace una década que trabajamos juntos. Hacemos una sesión por semana, para corregir la postura y ser más preciso y regular. Su experiencia al más alto nivel y su profesionalidad me ayudan mucho. Me aporta una opinión externa que me hace rectificar inmediatamente y me permite saber por qué he golpeado mal el balón. El posicionamiento del cuerpo y de los hombros, colocar bien el pie de apoyo…. los principios son idénticos en los dos deportes.

Parece que estos entrenamientos están dando sus frutos, dado que está considerado uno de los mejores del mundo en este ámbito.
Lo único que puedo decir es que requiere mucho trabajo a diario, sobre el césped, pero también fuera, con mucho reposo y estiramientos para conseguir el máximo de flexibilidad y relajación. 

¿En qué puesto le hubiese gustado jugar de haber seguido en el fútbol?
Me gustaba mucho mi puesto de extremo izquierdo, pero me hubiese encantado ser delantero centro. En el rugby llevo el dorsal número nueve, y me hubiese encantado tener el mismo en el fútbol. 

¿Hay algún gol que le hubiese gustado marcar?
Hay varios. Los de Jean-Pierre Papin, que anotaba de volea de una manera que ya no se ve, con un olfato goleador muy espectacular. También los lanzamientos de falta de David Beckham, especialmente el de 2001 contra Grecia en las eliminatorias de la Copa Mundial 2002. Y luego está Eric Cantona con el Manchester United y su famosa vaselina cruzada en plena escuadra tras una internada magnífica. Cuando lo veo, me dan escalofríos.

¿Hay algún jugador al que admire especialmente?
Si tuviese que mencionar solo a uno, sería precisamente a Cantona. Era un jugador fantástico, fuera de lo común, con mucha clase y muy combativo. Tenía un carisma excepcional. Hacer lo que él hizo en Inglaterra y poner a todo Old Trafford a cantar la Marsellesa es digno de admiración. Creo que aún hay quien la sigue cantando (risas).

¿A quién otorgaría este año el Balón de Oro de la FIFA?
Lo que hace Lionel Messi es extraordinario, y ya parece como una obviedad por todo lo que consigue cada año. Por otra parte, creo que se premia demasiado sistemáticamente a los delanteros y mediapuntas, porque marcan los goles y dan pases decisivos. No se valora suficientemente el trabajo de los defensas, que tienen el mismo mérito, pero cuya labor es menos visible.