Tras sumar a su palmarés una quinta medalla olímpica (y la cuarta de oro) en Londres 2012, Ben Ainslie se convirtió oficialmente en el regatista más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos. Su triunfo en casa resultó más dulce si cabe para el deportista británico por haberse producido ante el público de Cornualles, el condado donde se crió.

Posteriormente, el olímpico de 35 años decidió descartar su presencia en Río de Janeiro 2016, pero, como gran aficionado al fútbol, declaró a FIFA.com que espera poder ver a Inglaterra en la Copa Mundial de la FIFA™ de Brasil, al tiempo que habló de su pasión por el Chelsea y de lo nervioso que se puso durante la final de la pasada Liga de Campeones de la UEFA.

FIFA.com: Así que es usted aficionado al Chelsea… ¿cómo le vino esa afición?
Ben Ainslie: Me crié en Cornualles y, obviamente, no hay muchos clubes de fútbol por allí abajo; o al menos no en la Premier League. Cuando tenía 15 años, mi familia se mudó a Southampton. Allí, uno de mis amigos de toda la vida era un hincha acérrimo del Tottenham Hotspur y, a mediados de los 90, el Chelsea y los Spurs eran una especie de guerreros de la mitad de la tabla, ¡así que pensé que ir con el Chelsea sería la mejor manera de picar a mi amigo! Resultó ser una rivalidad bastante reñida con el paso de los años. Nadie de mi familia estaba metido realmente en el fútbol ni apoyaba a ningún equipo; así que creo que por eso no empecé a ir con ninguno hasta que me mudé. Me encantaba ver jugar a Gianfranco Zola y a Gianluca Vialli; a Zola en particular.

¿Cuáles son sus partidos preferidos a los que ha asistido?
He tenido la suerte de ir al estadio un par de veces como invitado. Estuve con amigos y lo pasé realmente bien. Stamford Bridge es un campo precioso y estar en Londres es muy divertido, así que disfruté muchísimo. Mi primer partido fue un encuentro de la Charity Shield hace unos diez años, pero el mejor que he visto fue un duelo entre el Chelsea y el Tottenham en Wembley. De hecho, estuve con aquel amigo [del que deriva su afición al Chelsea], por lo que las bromas eran constantes en ese momento.

¿Cómo ha vivido la transformación del equipo durante la última década?
Siempre está presente esa opinión de que el equipo solamente tiene éxito por el dinero, y supongo que hay una parte de verdad en eso. Pero al mismo tiempo, un club tiene que ser dirigido adecuadamente y, desde luego, en la pasada temporada pudimos ver lo mucho que cambiaba la cosa dotando de cohesión al equipo. Por el mero hecho de comprar un montón de jugadores caros no significa necesariamente que vayas a tener éxito. Es realmente importante que el equipo sea un equipo y que se haga respetar; y la pasada campaña fue un ejemplo magnífico de eso.

¿Le sorprendió lo de la pasada campaña, dado que al principio las cosas no parecían ir por ese camino?
Creo que eso es lo que hizo que la temporada pasada fuese tan especial. Cuando empezó, la cosa no tenía para nada buena pinta, pero luego conseguimos darle la vuelta a la tortilla y, contra todo pronóstico, ganar la Copa de Inglaterra y la Liga de Campeones. En opinión de cualquiera, se trata de un año bastante exitoso. El resultado en la liga, obviamente, no fue el que todo el mundo buscaba, pero darle la vuelta a la situación de esa forma y tener ese éxito fue algo increíble.

¿Cómo vivió la final? ¿Estaba nervioso?
¡Vaya que si lo estaba! Pero creo que después del partido contra el Barcelona había algo en el ambiente que te hacía pensar que podían lograrlo, como ocurrió contra todo pronóstico en la semifinal. Y lo mismo pasó en la final; pero había algo ahí que te daba la sensación de que podrían conseguirlo.

¿Qué le puso más nervioso: ver la tanda de penales de esa final, o participar en su última regata de los Juegos Olímpicos, en la que todo estaba en el aire?
En esos momentos de alta tensión, da igual que sea en vela o en fútbol: pueden resultar bastante angustiosos. Obviamente, nunca he estado cerca de participar en una tanda de penales de una final de Liga de Campeones ante 70.000 espectadores, lo cual debe ser verdaderamente de infarto. Pero es evidente que para mí había mucho en juego en los Juegos Olímpicos, así que pienso que uno simplemente tiene que concentrarse en su trabajo, en la rutina y en la preparación; y, si eres capaz de hacer esas cosas bien, eso te ayudará psicológicamente para afrontar la situación, ya sea una tanda de penales o una regata de vela.

Si tuviese que elegir entre jugar esa final o ganar su medalla de oro en Londres 2012, ¿por qué se decantaría?
No renunciaría a la medalla de oro de Londres, ¡pero podría plantearme cambiar alguna de las otras que tengo por eso!  Pero la de Londres fue muy especial; realmente es una oportunidad que sólo pasa una vez en la vida.

En cuanto a la selección de Inglaterra, ¿cuáles son sus expectativas sobre ella con vistas a Brasil 2014?
Soy optimista. Es extraño lo que pasa con Inglaterra, pues siempre tiendes a tener la sensación de que rinde por debajo de sus posibilidades, pero creo que lo importante es ser realista en relación a de dónde ha salido el equipo. Con la presencia de nuevas figuras y jóvenes jugadores en la plantilla, tienes que empezar primero por algo, e ir creciendo a partir de ahí. Esa parece ser la situación ahora, por lo que si los jugadores logran cobrar un cierto impulso en la competición, se puede confiar en que aspiren a más a partir de ahí.