Educado por unos padres agricultores en una granja orgánica que da empleo a trabajadores con discapacidad, el suizo Stanislas Wawrinka es una personalidad excepcional dentro del mundi del tenis profesional. El de Lausana, que actualmente ocupa la 17ª posición en la clasificación de la ATP, es tan discreto en la vida como potente y estético en las pistas.

Stan, gran amigo del internacional suizo Johan Djourou, ofrece un enfoque diferente sobre el balompié, rayano en la ingenuidad. Le gusta el fútbol por el juego y por los jugadores, sin verse consumido por una pasión insaciable hacia un equipo concreto. Todas esas particularidades de Wawrinka suscitaron la curiosidad de FIFA.com para indagar un poco en sus interioridades futbolísticas.

Stanislas, como muchos tenistas, ¿usted también empezó con el fútbol antes de agarrar una raqueta?
En absoluto, y nunca he jugado en un club. Mis padres no eran muy deportistas, y el fútbol no formaba parte de mi día a día. Tampoco he sido nunca un gran apasionado, pero, como todo el mundo, sí veía partidos por televisión. Lo seguía un poco, a pesar de todo. Tengo ligeros remordimientos, porque creo que habría disfrutado practicando este deporte cuando era más joven, ¡aunque actualmente soy un auténtico paquete! (risas). Al ir creciendo e introduciéndome en el mundo del tenis, a la fuerza me fui interesando más por el fútbol, pues se trata del deporte más popular. Pero no soy como algunos tenistas del circuito, que todas las semanas miran los resultados, los partidos o las crónicas. Me conformo con seguirlo de lejos, con una mirada distinta. No soy lo bastante aficionado de ningún equipo para comportarme como un verdadero hincha, y me gusta sobre todo este deporte por los jugadores. En cambio, en los grandes campeonatos como un Mundial o una Eurocopa, lo sigo con más atención.

Precisamente, ¿cuál es su mejor recuerdo de una gran competición futbolística?
Soy el primer seguidor de la selección suiza, pero como he dicho antes, no veo el fútbol con los ojos de un hincha. Por tanto, pueden gustarme también otras selecciones, como pasa con la de Francia. Apoyo a esta selección desde su victoria en el Mundial de 1998, pero fue en la Eurocopa 2000 donde me convertí en un verdadero seguidor suyo. Guardo un recuerdo buenísimo de ese campeonato. Me encantó “Les yeux dans les Bleus" [un documental sobre las intimidades de la selección de Francia durante la Copa Mundial de la FIFA 1998™]; me pareció muy interesante, y eso explica mi adhesión a ese equipo. Como deportista de alto nivel, un documental semejante solamente podía emocionarme.

Dice que le cautivan más los jugadores que los equipos. ¿A qué futbolistas admira más?
Desde el primer día, soy un gran admirador de Thierry Henry. Las cosas que hacen todos los grandes jugadores son bonitas, la verdad. A partir de ahí, siempre se tiene una mayor afinidad con algunos, y en mi caso es con Titi. Es mi jugador preferido. También me gustaba mucho Luis Figo en la época que jugaba en el Real Madrid. Cuando era joven me entrenaba mucho en España; seguía bastante la Liga, y siempre he sido más del Madrid que del Barça. También me gustaba Nicolas Anelka en cierta época, con su lado misterioso. Y luego estuvo la historia de Didier Drogba con el Chelsea el año pasado. Estuvo tremendo. En su último partido, fue decisivo y dio la Liga de Campeones a su equipo. Fue increíble. Lo estuve viendo por la tele, e iba a muerte con el Chelsea.

¿Ha tenido la oportunidad de ir a ver partidos en los estadios?
Mi calendario no me permite tener muchas ocasiones de hacerlo. El mejor periodo es ahora, a finales de noviembre y principios de diciembre. Estoy en plena preparación de base para la próxima temporada y dispongo de más tiempo libre. Hace dos años tuve la ocasión de ir al Emirates Stadium para ver el derbi londinense entre Arsenal y Chelsea. Los Gunners ganaron 3-1.

Y su amigo Johan Djourou estaba en el bando vencedor… ¿Cómo se conocieron, y cómo es su relación con él? 
Nos conocimos en el plató de un programa de televisión en Suiza. Congeniamos bien y, desde entonces, somos amigos. Me he pasado varias veces a visitarle, y tratamos de mantener el contacto lo más posible. Tenemos dos ritmos de vida diferentes; él permanece en su casa la mayoría del tiempo, mientras que yo viajo constantemente. Debatimos mucho y, para ser sincero, me encantan esos momentos. En el deporte de alto nivel, rara vez se tiene la ocasión de poder profundizar en las discusiones, por lo que tener la posibilidad de hacerlo con un amigo es muy interesante. Hablamos sobre todo de aspectos extradeportivos, como la gestión de los medios de comunicación y de los patrocinadores. Él tiene una hija de la misma edad que la mía; y también hablamos de la familia.

No podemos concluir sin pedirle que muestre su preferencia en relación al Balón de Oro de la FIFA. ¿A quién votaría?
Siempre he sido más del Real Madrid que del Barça, así que voto por Cristiano Ronaldo. Me gusta su estilo, pero también esa faceta arrogante por la que se le critica. Quiere imponerse, y eso me gusta.