La Asociación Francesa de Fútbol (FFF) se fundó el 7 de abril de 1919. Su antecesora fue la Unión de Sociedades Francesas de Deportes Atléticos (USFSA en sus siglas en francés), una federación polideportiva que vio la luz en París el 20 de noviembre de 1887. La USFSA, que englobaba a distintas disciplinas (como el rugby a 15, el hockey sobre hierba, el fútbol, la esgrima y la natación) estuvo, a su vez, en el origen de la creación de la FIFA en 1904.
Sin embargo, hubo que esperar hasta 1907 para que el Comité Francés Interfederal (CFI), compuesto exclusivamente por clubes de fútbol de Francia, y organizador de las competiciones nacionales y los partidos internacionales, se afiliara finalmente a la FIFA.
Francia tiene un palmarés a la altura de las grandes selecciones del fútbol mundial, con una Copa Mundial de la FIFA (1998), un segundo puesto (2006), dos semifinales (1958 y 1986), dos Copas FIFA Confederaciones (2001 y 2003) y dos Eurocopas (1984 y 2000).
El fútbol es el deporte rey en Francia, a pesar de la omnipresencia del rugby en las regiones del sur del país, de los excelentes resultados de la selección de balonmano o de los éxitos individuales de algunos boxeadores, nadadores, atletas o tenistas. Pero solamente las grandes personalidades del deporte, como el peso medio Marcel Cerdan o el tenista Yannick Noah, han podido igualar a los futbolistas en popularidad.
Sin embargo, Francia funciona por ciclos, al contrario que otros países que se encuentran habitualmente en lo más alto. Sus mejores resultados se asocian siempre a la presencia de al menos un jugador de raza. Tal es el caso de Raymond Kopa y Just Fontaine (que sigue siendo el máximo goleador en una edición de la Copa Mundial de la FIFA con 13 dianas), líderes de la primera campaña destacada de los Bleus en 1958 en Suecia, con una derrota en semifinales contra la selección brasileña del joven Pelé (2-5) y una espectacular victoria frente a la República Federal de Alemania (6-3) en el partido por el tercer puesto.
Pero la selección francesa se siente más a gusto cuando tiene un organizador del juego al timón, y por eso hubo que esperar hasta la llegada de Michel Platini, actual presidente de la UEFA, para que el fútbol francés volviera a ocupar un lugar destacado en la escena internacional. En España 1982, Francia cayó nuevamente en semifinales, esta vez en la tanda de penales frente a la República Federal de Alemania, tras ir ganando por 3-1 en el tiempo añadido. Un encuentro que permanece en los anales de la Copa Mundial de la FIFA por su intensidad y emoción.
Finalmente, los Bleus se hicieron con el primer título importante de su historia en 1984, al imponerse a España por 2-0 en la final de la Eurocopa de la que fueron anfitriones. Pero la culminación de la era Platini se produjo dos años después, en México 1986, en los cuartos de final contra Brasil. Un choque que terminó en victoria para los galos en la tanda de penales, tras haber disputado "el partido del siglo", en palabras del propio Pelé. La retirada de varios miembros de esta generación prodigiosa marcó el fin de un ciclo, y a pesar de que el equipo aún contaba con jugadores de gran talento, como Jean-Pierre Papin y Eric Cantona, no logró dar continuidad a los buenos resultados.
No obstante, la inauguración del Centro Técnico Nacional de
Clairefontaine y el espectacular éxito de la formación "a la
francesa" permitieron a los
Bleus volver a saborear las mieles del éxito. En la
segunda mitad de la década de 1990, emergió una nueva estrella en
el firmamento tricolor con la eclosión de Zinédine Zidane y de una
inolvidable generación de jugadores (Youri Djorkaeff, Laurent
Blanc, Lilian Thuram, Didier Deschamps, Marcel Desailly, Fabien
Barthez, Thierry Henry, David Trezeguet...).
En 1998, la selección francesa alcanzó nuevamente la gloria
en su feudo con su victoria en la final de la Copa Mundial de la
FIFA frente a Brasil (3-0). Un encuentro en el que Zidane anotó de
cabeza las dos dianas que lo elevaron a la categoría de
semidiós.
La llegada de una nueva hornada de delanteros (entre los que destacaban Nicolas Anelka y Sylvain Wiltord) hizo que Francia se ciñera su primer título fuera de casa en la Eurocopa 2000.
Pero, al combinado galo le tocó vivir otra época de vacas flacas entre 2002 (eliminación en la primera ronda de la Copa Mundial de la FIFA) y 2004 (derrota en cuartos de final de la Eurocopa). La mayoría de aquellos "veteranos" abandonó la escena internacional por la puerta grande, a pesar de la derrota en la tanda de penales frente a Italia en la final de Alemania 2006.
Impulsada por el talento de la nueva generación de jugadores, entre los que destacan Karim Benzema, Samir Nasri o Hatem Ben Arfa, la selección francesa de Raymond Domenech espera ahora escribir una nueva página en la historia futbolística en la Eurocopa 2008 y la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.
Gracias principalmente a la marcada personalidad del carismático Eric Cantona, técnico de la selección de fútbol playa, Francia ha conseguido un título mundial (2005), y se ha clasificado tercera en 2006 y cuarta en 2007. Ante su público, los galos aspiran a ceñirse de nuevo la corona mundial.
Historia
Según los historiadores, la fundación de Francia se remonta a
486, año en el que Clodoveo I, rey de los francos, conquistó la
mayor parte de la Galia. El estado, denominado franco primero y
francés después, ha existido desde entonces, lo que hace de Francia
el país más antiguo de Europa. Aunque el nombre de Francia no se
empleó oficialmente hasta aproximadamente 1190, la palabra ya se
utilizaba habitualmente para designar al reino.
La presencia humana en el territorio que hoy corresponde a Francia se remonta al Paleolítico. A lo largo de los siglos, el país fue testigo de oleadas ininterrumpidas de asentamientos celtas, romanos y germanos. Desde finales del siglo X, la dinastía de los Cápetos ocupó el trono de Francia, estabilizó el país y garantizó su unidad territorial.
La Guerra de los Cien Años (1337-1453) marcó la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna, que se caracterizó por la consolidación del poder real. Esta época se extendió desde finales del siglo XV hasta el comienzo del periodo revolucionario en 1789, y en ella reinaron Luis XIV ("Gran Siglo" 1643-1715), Luis XV ("Siglo de las Luces" 1715-1774), y Luis XVI (1774-1782). Ésta fue la edad de oro de Francia, caracterizada por el auge de las artes y de la filosofía.
La monarquía absoluta fue incapaz de llevar a cabo las
necesarias reformas, principalmente fiscales, indispensables para
la modernización del país. En 1789 nació una nueva Francia
(1789-1799) con el estallido de la Revolución. Esta época marcó el
fin del Antiguo Régimen y el comienzo de una nueva sociedad con la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada el
26 de agosto de 1789.
Francia sirvió de inspiración a las revoluciones americanas e
insufló el espíritu y el ejemplo democráticos en todo el mundo.
Además, desarrolló los valores de libertad, de igualdad y, desde
1905, de laicidad. Como resultado de las expediciones llevadas a
cabo durante el Renacimiento, y posteriormente en los siglos XVIII
y XIX, Francia difundió su cultura y su lengua en lugares como
Canadá, África y algunas regiones de Oriente Medio, Asia y el
Pacífico.
Francia es en la actualidad una república constitucional "indivisible, laica, democrática y social" con un régimen parlamentario presidencialista. El Presidente de la República se elige por sufragio universal para un mandato de cinco años. El Parlamento está formado por la Asamblea General, que cuenta con 577 diputados, y por el Senado, integrado por 331 senadores.
Economía
Francia es la sexta potencia económica del mundo, por detrás
de Estados Unidos, Japón, Alemania, la RP China y el Reino Unido.
El territorio metropolitano ocupa una extensión de más de 551.000
km², y el total de población asciende a 64 millones de
habitantes.
Francia es un país de gran tradición agrícola. Con el 23% de la producción europea en 1999, se sitúa claramente en cabeza entre los países de la Unión Europea. El sector agroalimentario es el que más exporta, con 9.400 millones de euros de excedente. Las bebidas y licores se colocan en lo más alto de la tabla de exportaciones (champán, vino, coñac), junto con los cereales, el ganado y la carne. Le siguen la industria del automóvil (9.300 millones de euros) y los bienes de equipo.
Además, Francia es una de las principales potencias industriales del mundo. Dentro de sus respectivos sectores de actividad, muchos grupos industriales franceses superan incluso a sus competidores extranjeros.
Francia también es el primer destino turístico del mundo, con más de 60 millones de visitantes al año.
Geografía
Francia ocupa una superficie de 551.500 km² (675.417 km²
contando los territorios de ultramar), con una distancia de 1.000
km. de norte a sur y de este a oeste. Es el tercer país más extenso
de Europa, por detrás de Rusia y de Ucrania, el segundo si
incluimos los territorios de ultramar, y el más grande de la Unión
Europea. El litoral de Francia metropolitana está bañado por el Mar
del Norte, el canal de La Mancha, el océano Atlántico y el mar
Mediterráneo y tiene una extensión de 3.427 km (sin contar las
costas de Córcega, que suman un total de 1.000 km).
Francia metropolitana tiene 2.970 km de fronteras terrestres y limita con ocho países: España (650 km), Bélgica (620 km), Suiza (572 km), Italia (515 km), Alemania (450 km), Luxemburgo (73 km), Andorra (57 km) y Mónaco (4,5 km).
Datos y cifras
El 1 de enero de 2008, la República francesa contaba con
64.473.140 habitantes, 61.875.822 de ellos en el territorio
metropolitano, es decir 1% de la población mundial.
Su capital desde el año 500 es París, que actualmente posee 2.101.816 habitantes. Si contamos la totalidad de su área urbana, la cifra asciende a más de 11.174.740 ciudadanos, lo que arroja una densidad de población de 20.433 habitantes/km².
El crecimiento demográfico de Francia es uno de los más dinámicos de Europa, ya que combina una tasa de natalidad superior a la media europea (830.900 nacimientos contra 531.200 defunciones) con un balance migratorio positivo (alrededor de 100.000 personas).
La estructura de la pirámide demográfica ha variado desde comienzos del siglo XXI, con el aumento progresivo de la población de más edad, a causa del incremento de la esperanza de vida (Francia tiene una de las esperanzas de vida más altas del mundo) y de la llegada a la tercera edad de la generación del baby boom.
El francés es el idioma oficial de la República, pero también se hablan más de 77 dialectos regionales en el interior de sus fronteras.


