Marsella es la ciudad más antigua de Francia y una de las más añejas de Europa y concentra la segunda mayor población del país. Está situada a 775 kilómetros al sur de la capital, y se postula como encrucijada europea y mediterránea.

La ciudad, que fundaron marinos griegos originarios de Focea hacia el año 600 a.C. con el nombre de Massalía, es el primer puerto de Francia y del Mediterráneo.

Marsella es una urbe cosmopolita de personalidad muy marcada, a menudo rebelde, constituida por el reagrupamiento de numerosos barrios en torno al antiguo puerto griego, "el Puerto Viejo", auténtico corazón de la ciudad.

Desde hace tiempo, Marsella arrastra una mala reputación. Pero en los últimos años se ha ido reactivando económicamente y actualmente se ha colocado en la cúspide de la moda y del arte. El tren de alta velocidad, el TGV del Mediterráneo, favorece esta eclosión al poner la famosa Canebière, la principal avenida que desemboca en el Puerto Viejo, a tres horas de París.

La basílica Notre Dame de la Garde, más conocida por el nombre de "la bonne mère" (la buena madre), es asimismo uno de los símbolos de la comunidad. Está coronada con una estatua de cobre dorado de la Virgen, recubierta de láminas de oro, que domina el Puerto Viejo y el conjunto de la metrópoli desde una altitud de aproximadamente 200 metros.

Marsella presenta al mar una fachada de 57 km, 24 de los cuales son de calanques (calas o pequeñas ensenadas), y disfruta de un clima excepcionalmente soleado, con más de 2.800 horas anuales de sol y con una pluviosidad media de apenas 59 días, causada en parte por el mistral (el viento del norte) que sopla 90 días al año.

El Olympique de Marsella, el OM, es uno de los clubes más laureados del fútbol francés, el único conjunto galo que ha ganado una Copa de Europa (1993), y una verdadera institución. Toda la ciudad se da cita en el estadio Vélodrome (60.000 localidades) para asistir a impresionantes congregaciones futbolísticas sin par en Francia.

La cuna de Zinédine Zidane pero también de Eric Cantona, actual entrenador de la selección francesa de fútbol playa, albergará la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA en la playa del Prado. El parque balneario del Prado, en pleno centro de Marsella, es de fácil acceso, y sus 26 hectáreas ofrecen suficiente espacio para el recreo de los aficionados al deporte rey, las familias, los adictos al sol, y los enamorados del mar.