Tahití derrotó a Italia por penales 3-1, tras empatar 6-6, y se clasificó por primera vez en su historia a la final de una Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA. Es es la tercera participación en el certamen de los tahitianos, quienes le privaron a los europeos la posibilidad de regresar a una definición de la que habían sido parte en 2008. El encuentro se jugó el sábado 18 de julio.

Los oceánicos marcaron la tónica de las acciones desde el inicio. Con sus jugadores bien abiertos y el movimiento constante del balón, obligaron a los europeos a correrlos de atrás, creando espacios que supieron aprovechar. Como además estuvieron muy finos en los balones parados, no es de extrañar que le marcaran 6 goles a un rival que permitía apenas 2.25 tantos por juego.

El mérito de Italia fue no perder la compostura. Aprovechó al máximo cada error ajeno y ejecutó con precisión en los tiros libres, por lo que siempre estuvo en partido. Así, dos goles en los últimos dos minutos le permitieron forzar la prórroga.

La falta de goles en el tiempo extra hizo necesarios los penales. Allí, Tahití resultó más efectiva y disputará el domingo 19 la final contra el ganador de Rusia y Portugal.