El que se fije en los resultados de la selección brasileña de beach soccer a lo largo de los últimos años puede tener la impresión de que el técnico Alexandre Soares tiene una vida bastante más tranquila que la de sus pares. Desde su estreno en el comando de la Amarelinha en septiembre de 2005, el carioca de 43 años ha alcanzado la pletórica marca de 75 victorias consecutivas; una racha durante la cual Brasil conquistó tres títulos mundiales seguidos e invictos.

Se podría suponer, por tanto, que no hay mucho que mejorar o cambiar en un equipo tan ganador. Pero Soares asegura que la realidad es exactamente la contraria: es justamente por ser un equipo tan favorito y que concentra tantas miradas que la Seleção debe trabajar incluso más que sus contrincantes en la pelea por el título de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Dubai 2009.

"Brasil siempre intenta estar por delante de los demás y establecer un estándar. Luego de enfrentarnos, los otros equipos imitan todo lo que hacemos. Somos el equipo más estudiado y analizado del mundo", explica Soares. "Durante los últimos años hemos sido fieles a una manera muy específica de jugar, y ahora nos toca cambiar un poco; desarrollar algunos aspectos tácticos, técnicos y de preparación física. En nuestra posición, no podemos acomodarnos jamás".

Para llevar a cabo dichos cambios e innovaciones, Soares tiene a su lado una comisión técnica más completa que nunca y, además, logró reunir a sus pupilos para una pretemporada de 28 días, más que en cualquier otra preparación mundialista previa. La plantilla de 16 jugadores se encuentra en un régimen de concentración absoluta en la ciudad de Arraial do Cabo, a 158km de Río de Janeiro, desde el 14 de octubre.

En los próximos días, Alexandre tratará de definir su lista final con los 12 que buscarán el tetracampeonato en la playa de Jumeirah, en Dubai. "Una cosa es cierta: la base del equipo es la misma que conquistó el Mundial de Marsella en 2008. Los cambios los haremos en la forma de jugar", asegura el entrenador, que efectivamente no tendría muchas razones para dejar de rodearse de nombres como el mágico Benjamin, ganador del Balón de Plata de adidas en 2008, o el valiente Buru, premiado con Balón y Bota de Oro de adidas en 2007.

Más y más rivales
Las derrotas que sufre Alexandre Soares con la Seleção son tan pocas que es fácil recordar cómo se dieron. Y sobre todo porque las dos únicas veces que los brasileños salieron derrotados, desde que él asumiera el cargo en 2005, fueron en situaciones idénticas: en la final del Mundialito de Portimão, en Portugal, ante los anfitriones. En 2008, Brasil cayó por 5-4, y el pasado mes de agosto volvió a perder en la instancia definitiva ante Madjer, Alan, Belchior y compañía por 6-4. ¿Serán los portugueses, entonces, los principales candidatos a destronar Brasil?

"No es justo hablar únicamente de Portugal y no mencionar a los demás equipos europeos. El nivel en Europa es más fuerte a cada día, y una muestra clara de ello son los rusos, que en pocos años se han convertido en una auténtica potencia. Ellos son los campeones europeos y merecen mucha atención y respeto. Lo mismo vale para España", explica el entrenador que suma 18 partidos de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA sin haber conocido derrota. "Además, si uno se fija se da cuenta de que en cada uno de nuestros títulos tuvimos a un rival diferente en la decisión: primero Uruguay, luego México y después Italia. El beach soccer es una modalidad en franca evolución, y eso significa que siempre habrá sorpresas: Nigeria, por ejemplo, ya ha demostrado mucha calidad en ediciones anteriores y tiene potencial para llegar lejos."

Después de ganar dos veces el título mundial en casa, en la mítica playa de Copacabana, y de revalidar la conquista el año pasado en suelo europeo, Alexandre Soares espera un ambiente distinto en Dubai. "En un deporte hasta hoy dominado por europeos y sudamericanos, que el Mundial se dispute en otro continente es algo muy positivo e interesante. Será como una cancha neutral", analiza el comandante de la Canarinha. "De todas formas, ya sabemos que seremos los favoritos y estamos preparados para ello. Los jugadores ya se han acostumbrado con esa responsabilidad. Hoy, más que un elemento de presión, el favoritismo es nuestra motivación."