Cuando comience a rodar el balón en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Dubai 2009, Argentina será una de las seis selecciones que habrán dicho presente en todas las ediciones de la máxima cita de la especialidad. La Albiceleste integra ese selecto grupo junto a Brasil, Uruguay, Japón, España y Portugal, ya que Francia, que había participado las anteriores cuatro, no se clasificó para la cita en arenas árabes.

Sin embargo, Argentina es la única de aquel quinteto que, hasta el momento, no han logrado llegar semifinales. Su karma siempre han sido los cuartos de final, instancia que no pudo superar en Río de Janeiro 2005 (perdió con Brasil), 2006 (con Uruguay) y Marsella 2008 (con España). En 2007, en cambio, quedó eliminada en la primera fase.

Aún así, el objetivo de máxima va más allá de las semifinales. "Estar entre los cuatro primeros sería un alivio para el grupo, que hace rato viene trabajando junto y necesita quebrar aquella barrera. Pero yo creo que el equipo puede ser finalista. ¿Qué nos falta? Estar bien y jugar en nuestro nival durante esa semana puntual", afirma el experimentado arquero Marcelo Salgueiro a FIFA.com.

Voz autorizada
Salgueiro es palabra autorizada para realizar semejante afirmación: este porteño, nacido el 28 de julio de 1976, ha disputados los 14 partidos mundialistas de su selección, con una media de tan sólo 3 goles en contra por encuentro. Y eso a pesar de los 176 centímetros de altura que le cortaron su carrera en el fútbol de 11, "por ser bajo", cuando estaba en las inferiores del Racing Club de Avellaneda.

¿Cómo llegó al beach soccer? "A los 20 dejé de buscar club pero, unos años después, durante un torneo de amigos, me vio gente que practicaba fútbol playa y me consiguieron una prueba en la selección. La pasé y durante un año estuve en el plantel, pero recién empecé a jugar en 2004 cuando llegó ‘Pancho' (Franciso Petrasso, actual entrenador argentino)", recuerda quien, de chico, fuera puntero derecho.

Hoy, en cambio, es arquero del Nápoli en la exigente liga italiana, donde jugó su primera temporada este año con un éxito rotundo: salió campeón luego de vencer en la final al poderoso AC Milán de Bruno, Benjamín, Nico y Amarelle, entre otros, y recibió el premio al mejor arquero del certamen.

Un grupo fuerte, pero... ideal
El primer paso para lograr aquella meta de ser finalista no será sencillo, pues Argentina quedó encuadrada en el Grupo C junto con Italia (actual subcampeona mundial), Rusia (perdió la final del europeo por penales) y Costa Rica (debutante). Pero a Salgueiro le sobra fe. "Es una zona que, o la pasas primero y te perfilas como candidato, o te quedas afuera en primera ronda. Pero yo conozco muy bien los defectos y las virtudes de este plantel. Si logramos hacer bien lo nuestro, no deberíamos tener problemas".

Y eso a pesar de que tanto italianos como rusos son dos de sus candidatos al título. "Ellos junto a nosotros, Portugal, España, Uruguay y Brasil, que sigue un escalón arriba del resto. No juegan tan lindo como antes, pero ha progresado en lo táctico y cada vez son más difíciles. Igual siento que estamos cerca de ellos", analiza el 1 albiceleste.

Si bien Salgeuiro opina que Argentina da ventaja en algunos aspectos de la preparación, como la falta de amistosos, no duda en compartir la fuente de su confianza.  "En los partidos claves siempre respondemos, por eso digo que la zona nos favorece. Salvo con Brasil en 2005, cada eliminación en cuartos  ha sido ante equipos que nos superaron por poco. A nosotros nos complican realmente aquellos que, en los papeles, son inferiores. Hay que mejorar la mentalidad y en eso estamos", afirma quien anotara el gol de la sufrida clasificación ante Ecuador en las pasadas eliminatorias.

Si bien ese día le tocó vestirse héroe, Chelo no sueña con marcar en el Mundial ni con recibir el Guante de Oro, premio que peleó en Marsella 2008 con el español Roberto Valeiro, quien es para Salgeuiro el mejor arquero del mundo. "A mí lo único que me importa es que el equipo gane. Si después recibo algún reconocimiento individual, mejor". Y concluye: "Yo tengo que atajar y darle seguridad a mis compañeros, y en Dubai más que nunca: por edad y por experiencia, éste tiene que ser nuestro torneo".