Rusia quiere repetir el éxito de 2011

La remota isla de Tahití, en el océano Pacífico, se halla a mucha distancia, en todos los sentidos, de la costa italiana del Adriático. Aun así, Rusia, que se proclamó contra todo pronóstico campeona de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Rávena/Italia 2011, aspira a conseguir el año que viene que ese contraste no sea tan grande y prolongar en Polinesia su flamante éxito entre la flor y nata del deporte rey en la arena.

A falta de exactamente un año para que empiece a rodar el balón en Tahití, FIFA.com hace un breve repaso a lo más destacado del certamen celebrado en las playas de la región de Emilia-Romaña.

La caída del imperio
Es posible que Rávena 2011 haya marcado un hito en el fútbol playa, ya que Brasil, hasta entonces rey indiscutible de la disciplina, tuvo que decir adiós a su trono. El dominio del país sudamericano era tal que su selección pasó seis años y 30 partidos sin conocer la derrota, y se adjudicó cuatro títulos consecutivos. Francia se había impuesto en la edición inaugural, en 2005.

No obstante, gracias a su asombroso trabajo en equipo, la bien engrasada maquinaria rusa ganó merecidamente la final de Rávena, por 12-8. “Es increíble ver lo táctico que se ha vuelto el juego”, declaró el seleccionador de Brasil, Alexandre Soares, refiriéndose al triunfo de Rusia y los vertiginosos cambios experimentados por el fútbol playa.

La Seleção aspira a recuperar su corona en Tahití 2013, pero es probable que deba enfrentarse a otros muchos aspirantes, de historiales muy diversos. Pese a todo, esta vez no tendrá como adversario a otra potencia tradicional, Portugal, tercera el año pasado y que ha sido incapaz de superar la difícil competición preliminar de la zona europea.

Asoman los humildes
El otro semifinalista de Rávena 2011 demostró que el fútbol playa se presta a los resultados inesperados y las rachas sorprendentes. El Salvador había perdido todos sus encuentros de las dos pruebas anteriores, pero consiguió poner en marcha su engranaje y encadenó una serie de triunfos que le sirvieron para alcanzar las semifinales.

Otro de los tapados de la competición fue Tahití, un debutante que logró su primera victoria en la cita mundialista. No cabe duda de que esa experiencia le será de gran provecho el año que viene, en su intento de realizar una buena actuación ante su público.