Ruiz, el capitán de una ilusión que sigue viva
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Cinco años atrás, El Salvador sorprendió por primera vez al mundo del fútbol playa al irrumpir en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Marsella 2008. La historia tuvo gran repercusión entre compatriotas y extraños, porque el plantel que logró semejante éxito estaba formado casi íntegramente por pescadores, para quiénes un balón en la arena era apenas un divertimento.

El caso de Agustín Ruiz es algo distinto. Porque si bien es cierto que el capitán salvadoreño vive de la pesca en la isla La Pirraya, como varios de sus compañeros, a diferencia de la mayoría de ellos estuvo cerca de jugar en el fútbol de primera división de su país. “Entrené con la primera del Club Deportivo FAS, pero me lesioné y no pude volver”, dice Ruiz a FIFA.com sin entrar en detalles. “Entonces apareció el beach soccer, me probé y Rudis (González, el seleccionado) me eligió. Y aquí estoy ahora, jugando mi cuarto Mundial”, agrega sin alzar la voz el pívot de 25 años.

En tren de verdad, cómo el mismo aclara, juega al fútbol en la playa desde los 10 años, algo común entre los niños de la isla. El asunto es que luego llega la edad de salir a pescar en los botes y la pelota pasa a un segundo plano. “Todavía hoy es difícil: no sobre el tiempo para entrenar, a veces falta espacio... Eso sí, le ponemos alma y corazón a nuestro juego”, comparte Ruiz.

No hay nada en particular que nos preocupe de Holanda. Ya hemos enfrentado a varias selecciones europeas y sabemos dónde estamos parados con respecto a ellos.
Agustín Ruiz, sobre su próximo rival.

Entre las expectativas y las aspiraciones
Luego contar sus partidos por derrotas en Marsella y en Dubái 2009, los cuscatlecos volvieron a dar que hablar al alcanzar un impensado cuarto puesto en Rávena 2011. Si bien los reflectores se quedaron con Frank Velázquez, quién obtuvo las Bota y el Balón de bronce adidas en esa competición, Ruiz aportó cinco goles para la gesta. En total, lleva 10 en 13 partidos mundialistas.

De ahí la decepción que le provocó al 10 salvadoreño la caída con Argentina por 4-1 en el estreno de Tahití 2013. “Me preocupa el resultado, claro, pero más el juego, porque ya tenemos cuatro mundiales consecutivos y no podemos cometer ciertos errores. Salimos a jugar confiados y nos costó caro. Les dimos espacios, supieron aprovechar sus oportunidades y luego manejaron los tiempos. Esperaba más de nosotros”, analiza Ruiz, quien se confiesa admirador de Lionel Messi y aficionado del Barcelona.

En el horizonte aparece Países Bajos, un rival que también perdió en su debut. “No hay nada en particular que nos preocupe de Holanda. Ya hemos enfrentado a varias selecciones europeas y sabemos dónde estamos parados con respecto a ellos. Lo importante será no regalar nada. No nos queda lugar para el error”, razona este ferviente creyente en Dios.

Ruiz es consciente de hasta dónde ha llevado el deporte tanto a él como a sus compañeros. “Hoy hay 6 millones de salvadoreños pendientes de lo que hagamos acá. Por ellos y por nosotros, por las expectativas con las que vinimos, sería un fracaso no pasar la primera ronda. Pero nuestra ilusión sigue viva”, se despide.