Tahití se convirtió en una de las grandes sorpresas del fútbol en 2013. La nación polinesia disfrutó a partes iguales de una primicia y de un avance histórico durante un año único y soberbio. Puede que lo más sonado fuera su participación en la Copa FIFA Confederaciones a mediados de 2013, pero pocos meses después, Tahití se convertía en la primera nación de Oceanía, si exceptuamos la grande del continente, Nueva Zelanda, que albergaba una máxima competición de fútbol: la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, celebrada en las soleadas playas de Papeete.

Los Tiki Toa (‘Dioses Guerreros’) hicieron honor a su apodo durante su trayectoria hasta las semifinales del Mundial de fútbol playa, donde derrocharon valentía contra rivales mucho más famosos. El puesto entre los cuatro últimos conquistado en aquella competición de la FIFA fue el primero que conseguía una selección miembro de la OFC. Pero no fue la única hazaña que el país lograba en Tahití 2013; además, Raimana Li Fung Kuee ganó el Balón de Bronce adidas, toda una primicia para un futbolista de las islas del Pacífico.

El título de Li Fung Kuee supuso una muy merecida recompensa a la impresionante actuación de la selección tahitiana, que incluyó una victoria por 6-1 en cuartos de final sobre la campeona de Sudamérica, Argentina. Los Tiki Toa llegaron incluso a aventajar a Rusia en las semifinales, aunque la defensora del título terminó por adjudicarse el triunfo. A continuación, en el partido por el tercer puesto, la reina de la playa, Brasil, sufrió lo indecible hasta la tanda de penales, donde arañó la victoria.

En busca de emular el éxito
La mezcla de talento natural y potencia en bruto que ofreció el juego de Tahití resultó una combinación letal en aquel Mundial. Actualmente, Tahití se enfrenta al reto de demostrar que todo aquello no fue flor de un día, con una reedición de aquel éxito en la fase final que este año se celebrará en Portugal. “Creo que este año lo tenemos difícil, porque ya se ha perdido el efecto sorpresa y los demás equipos están esperándonos”, ha declarado Li Fung Kuee a FIFA.com sobre la competición de julio. “Queremos demostrar a todo el mundo que nos merecemos el puesto entre los grandes y que no lo logramos por chiripa en el último Mundial”.

Li Fung Kuee asegura que Portugal se convertirá en una experiencia muy especial, sobre todo para los jugadores locales. “Participar en un Mundial en tu país, delante de tus familiares y amigos, es algo extraordinario”, comenta. “Es una experiencia única en la vida de un deportista. Nosotros, además, vivimos una competición alucinante, porque nadie se podía creer que una pequeña isla del Pacífico compitiera de tú a tú con las grandes naciones, como Brasil, Rusia o España”.

Hace dos años, Tahití disfrutó de una preparación muy prolongada, bajo la batuta del famoso seleccionador suizo Angelo Schirinzi. Si bien Li Fung Kuee afirma que los Tiki Toa “no llegan tan preparados” como antes, sería extraño que no ofrecieran otra aguerrida competición en su tercer Mundial consecutivo, donde han quedado encuadrados con Rusia, Paraguay y Madagascar.

Tahití disfruta desde hace mucho tiempo de una afinidad especial con el fútbol playa, hasta el punto de que, hace una década en la isla de Moorea, también albergó el primer Campeonato de Fútbol Playa de Oceanía de la historia. El legado de Tahití 2013 continuó recientemente con el regreso de Schirinzi a Papeete para dirigir un curso para entrenadores de fútbol playa de la FIFA, con la ayuda de Eddy Etaeta, el entrenador que participó en la Copa Confederaciones, y Tearii Labaste, figura de los Tiki Toa. Hasta 24 entrenadores y aspirantes a entrenadores, Li Fung Kuee entre ellos, procedentes de todos los rincones de la Polinesia francesa, se reunieron para recibir guía práctica y teórica del afamado técnico suizo.

Este curso de formación de entrenadores se organizó como parte de la estrategia a largo plazo de la federación para el desarrollo del fútbol playa, y se encontraba vinculado al seminario sobre el fútbol playa de la FIFA/OFC, impartido durante la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Tahití 2013, que puso énfasis en la creación de un plan de desarrollo a largo plazo del fútbol playa en el seno de las asociaciones miembros respectivas. Todo esto, por consiguiente, puede servir para incrementar el nivel técnico de entrenadores y jugadores, y puede crear muchas más posibilidades de participación regular en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA.

Arena y césped
Li Fung Kuee, un electrizante extremo sobre la arena, es internacional por partida doble, al igual que muchos de sus compañeros. El jugador dejó escapar la posibilidad de figurar en Brasil 2013 para poder concentrarse en el Mundial de fútbol playa. Como gran parte de la comunidad futbolística de la nación francófona, Li Fung Kuee aprendió el oficio en Francia, en su caso con el Nantes, y posteriormente disputó la Liga de Campeones de la OFC con el AS Dragon y el AS Pirae.

Los clasificatorios para la Copa Mundial de la FIFA™ empezarán el año que viene, pero es sobre la arena donde raya muy alto este futbolista de 30 años, de origen chino y polinesio. Li Fung Kuee sigue hablando con una alegría y un placer indescriptibles del pedacito de historia futbolística que regaló a Oceanía hace dos años. “Sentí estupefacción y un profundo orgullo cuando me enteré de que había ganado el título de tercer mejor jugador del mundo en 2013, porque eso sí que no me lo esperaba”, manifiesta. “Este premio se lo debo a mi familia y a mis amigos, que siempre me han apoyado, y muy especialmente a mis compañeros de equipo, porque sin ellos jamás lo habría conseguido”.