Siete goles, fases de fútbol brillantes y una diana —obra de Madjer— para la galería de las mejores de esta Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA. Esos fueron algunos de los momentos destacados de la victoria de Portugal sobre Suiza, en cuartos de final. Sin embargo, tan importante como el ataque fue la defensa del combinado luso, que anuló casi por completo la temible línea ofensiva de los helvéticos. Ahora, los portugueses quieren repetir esa actuación frente a la selección campeona de los dos últimos Mundiales, Rusia.

Si bien Noel Ott anotó dos tantos y Dejan Stankovic otro, por primera vez en este torneo Suiza no superó el listón de las tres realizaciones en un encuentro. El mérito fue del empeño de la retaguardia portuguesa, tan intenso que incluso causó una baja inesperada. Al intentar interceptar un esférico al mismo tiempo, Torres y Coimbra chocaron con violencia y el primero tuvo que abandonar el partido. Es duda para los choques que quedan en este torneo.

“Stankovic y Ott son dos de los mejores pívots del mundo, por eso están en la selección suiza, pero nosotros también tenemos a los mejores defensas del mundo. Yo, Torres, o a quien le corresponda actuar en la defensa, tenemos el cometido de frenar a los rivales. Pero eso es sobre todo un trabajo de equipo, aunque cada uno tenga su función dentro de la cancha”, analizó Coimbra minutos después de la eliminatoria de cuartos de final, cuando todavía no se conocía la gravedad de la lesión de Torres.

El habitual titular en la zaga portuguesa sufrió un traumatismo facial, y su participación en los próximos compromisos no está asegurada. “Son cosas que pasan. Él no me vio, yo a él tampoco, y teníamos tantas ganas de interceptar el balón que acabamos chocando. A pesar de esta desafortunada acción, eso demuestra el espíritu de ayuda que tenemos. Lo damos todo para llegar a la pelota antes que el adversario”, señaló Coimbra.

Dentro y fuera de la cancha
Ante esta mala suerte de Torres, Bruno Novo tuvo que regresar al equipo, y, al final, su expresión lo decía todo. A pesar de la alegría por alcanzar las semifinales, el jugador portugués lamentaba la falta de fortuna de un gran amigo.

“Tenía muchas ganas de estar aquí celebrando esta victoria y disfrutarla sin pensar en nada más, pero no lo consigo. Torres representa mucho para mí: además de ser mi compañero de selección, es mi capitán en el Braga, y es como un hermano para mí. No merecía esto”, lamentó el defensa, que aun así está convencido de algo.

“Conociendo a Torres como lo conozco, aunque no pueda jugar el sábado será el primero en animar al equipo y darnos fuerza. Juegue o no, estará en la cancha con nosotros”, afirmó Bruno Novo, antes de elogiar, de forma muy original, el apoyo de los muchos miles de hinchas portugueses que sueñan con el campeonato del mundo.

“Conocemos bien a Rusia, pero ahora jugamos las semifinales del Mundial en casa. Este público es, sin duda, un jugador más de nuestro equipo, ¡o dos! El otro día se lo comentaba a Juanma [jugador español] y él me dijo bromeando: ‘En este Mundial los portugueses juegan con tres pulmones. Dos dentro de cada jugador y uno más fuera, en las gradas’. Y no cabe duda de que es verdad”.

Con o sin Torres en el equipo, es seguro que Portugal contará con un tercer pulmón el sábado. Y puede que ese órgano adicional en las gradas le proporcione la pizca de energía extra necesaria para plantar cara a los bicampeones del mundo.